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El grado más demandado

Lola Valiente, 19 años, tras intentar dos veces acceder a Medicina: "Tengo un 9,4 de Bachillerato, pero en la sele la presión por la nota puede conmigo"

La estudiante, que ya ha descartado ser médico, afirma que las notas tan altas penalizan a los alumnos que no pueden pagar la universidad privada

El curso pasado, más de 5.000 alumnos solicitaron estudiar Medicina en Catalunya frente a una oferta de 1.333 plazas: 3.660 estudiantes quedaron fuera

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Lola Valiente, en el barrio de la Barceloneta, en Barcelona.

Lola Valiente, en el barrio de la Barceloneta, en Barcelona. / Macarena Pérez

Helena López

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Desde que era muy pequeña, Lola Valiente se quedaba embobada escuchando las explicaciones que el pediatra daba a su madre cada vez que acudían a la consulta. Le fascinaban los pósters allí colgados. "Le oía hablar y pensaba: 'Qué persona tan inteligente'", recuerda esta barcelonesa de 19 años, a quien le atrae la Medicina como una especie de misterio. "Lo que más me gustaba era el diagnóstico, casi como un juego en el que ir recogiendo pistas para resolver el misterio sobre qué le pasa a nuestro cuerpo", añade la joven, atraída también por la idea de lograr que la gente se encuentre bien gracias a ella. "Por eso quería ser médico –asegura, en pasado–; pero ahora ya lo he descartado". Estudia segundo de Biomedicina en Vic y –tras repetir la selectividad y volver a quedar fuera de Medicina– su objetivo es poder pasarse a la pública el año que viene.

"Es injusto que solo pueda estudiar Medicina quien tiene 12.000 euros para pagar una privada"

Lola tenía un 9,42 de media de Bachillerato –estudió en el instituto Verdaguer, en el distrito de Ciutat Vella, en Barcelona– y un 11,71 de nota de acceso a la universidad. "En la selectividad ciertos exámenes no me fueron bien y eso me bajó la media. En Historia patiné con un 7,5 y en Catalán saqué un 6,5 y me bajó muchísimo", recuerda. Necesitaba un 12,5 para entrar en Medicina y se quedó en un 11,71. "Para no renunciar a Medicina, empecé Biomedicina en Vic. Biomedicina es concertada y son 6.000, pero Medicina son 12.000 y era imposible", cuenta. Se da la circunstancia también de que el 40% del alumnado de las facultades públicas catalanas de Medicina proceden de otras comunidades autónomas y que, como muestra el gráfico, el porcentaje de excelentes en Catalunya es más bajo que en el resto del Estado.

"Acabé el Bachillerato y los nervios pudieron conmigo. Sentía mucha presión pensando en la nota que necesitaba para entrar en Medicina", explica. "En el instituto los profesores ya les dijeron a mis padres que era muy buena estudiante pero que en los exámenes no llegaba a reflejar lo que sabía realmente por los nervios", recuerda.

Objetivo: la pública

En junio del año pasado repitió la selectividad para subir nota e intentar de nuevo entrar en Medicina, pero los nervios le volvieron a jugar otra mala pasada. "Subí algo, pero muy poco y de nuevo no entré", por lo que sigue en Biomedicina en Vic, estudiando para poder hacer el traslado a Biomedicina en la pública el próximo año.

"Los profesores del instituto ya dijeron a mis padres que era muy buena estudiante, pero que en los exámenes no llegaba a reflejar lo que realmente sabía a causa de los nervios"

Sobre el acceso a la universidad, Lola considera que "cuando tienes que elegir la carrera eres muy joven y quizá después cambies de opinión, pero también hay mucha gente que tiene vocación de hacer algo y no le da". "No creo que el problema sea en sí la prueba de acceso, pero sí es muy injusto que en un día te la juegues", prosigue la joven, consciente de que "al final es necesario". "El problema con que las notas de acceso sean tan altas es que al final la gente con dinero sí puede estudiar lo que quiere, si tienes 12.000 euros al año, puedes estudiar Medicina; al final la criba es esa", zanja, recordando que su tía, en su día, pudo entrar en Medicina con un 10 y ella, con un 11,7, se ha quedado fuera.

Alta demanda

Este curso Medicina volvió a liderar la lista de grados más demandados. El Campus Clínic de la Universitat de Barcelona (UB) contó con 1.848 solicitudes para 200 plazas, seguida de cerca por el grado en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), con 1.161 solicitudes para 385 plazas, y en la Universitat Rovira i Virgili (URV), con 830 aspirantes para 130 plazas. Ese interés volvió a situar la nota de corte de Medicina por encima del 12 en todas las facultades públicas (del 12,850 en el Campus Clínic de la UB al 12,453 en la Universitat de Girona), dejando por el camino a un importante número de vocaciones, como la de Lola. El total de plazas de Medicina en Catalunya el curso 24-25 fue de 1.333 para más de 5.000 solicitudes.

Otro de los efectos colaterales que conlleva esta situación es que alumnado con notas altas pero no tanto como para entrar en Medicina opte por estudiar Enfermería, ocupando a la vez las plazas de quienes quieren estudiar este grado en primera opción.

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