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Simulación extraterrestre

Un equipo de científicas catalanas viajará a un campamento marciano en el Ártico para estudiar el avance del deshielo

El proyecto despegará en verano de 2027 y, según explican sus impulsoras, será el primero de este tipo protagonizado por una tripulación compuesta exclusivamente por mujeres catalanas

Las astronautas de la misión Hypatia en Marte demuestran el potencial como fertilizante de la sangre menstrual

Dos científicas posan durante una expedición al campamento marciano en el Ártico de la Mars Society.

Dos científicas posan durante una expedición al campamento marciano en el Ártico de la Mars Society.

Valentina Raffio

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Barcelona
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En uno de los paisajes más inhóspitos del planeta, donde los termómetros alcanzan temperaturas de hasta -45 grados y el silencio invade el horizonte helado, un grupo de científicas catalanas se prepara para protagonizar una misión con tintes extraterrestres. En el verano de 2027, la tripulación del proyecto Hypatia III pondrá rumbo a la isla Devon, en el Ártico canadiense, para instalarse durante varias semanas en la 'Flashline Mars Arctic Research Station', un campamento marciano concebido para simular cómo sería vivir y trabajar en Marte. Allí, en un entorno extremo y aislado, estas investigadoras trabajarán para estudiar el estado del permafrost y el avance del deshielo para entender cómo estos fenómenos transforman el paisaje terrestre y, eventualmente, cómo podrían afectar a la vida en otros mundos lejanos.

Según explican las impulsoras de esta iniciativa, será la primera vez que la estación ártica de la Mars Society acoja una misión formada únicamente por mujeres científicas. También será la primera con presencia de investigadoras catalanas. En las dos primeras expediciones de Hypatia, las astronautas de este proyecto habían viajado hasta el campamento situado en el desierto de Utah. Pero ahora, en su tercer viaje, el cambio de escenario las llevará hasta la remota región de Qikiqtaaluk, en Nunavut, en el extremo norte del planeta, donde el frío extremo y el aislamiento absoluto las acercará aún más a la experiencia de una futura misión marciana.

Vista aérea del campamento marciano en el Ártico.

Vista aérea del campamento marciano en el Ártico. / MS.

Levantado hace ya 25 años en pleno corazón del Ártico, este campamento marciano ha funcionado desde entonces con cuentagotas y, hasta ahora, apenas ha aceptado unas tres misiones al año. Sus creadores explican que este espacio se ha consolidado como un laboratorio natural donde ensayar la exploración humana de otros mundos. Sobre todo porque simula algunos de los complejos factores ambientales que podrían encontrarse los futuros exploradores espaciales en Marte. Las condiciones de frío extremo no conceden margen de error y obligan a planificar con detalle sin precedentes desde la gestión del equipamiento, las salidas extravehiculares, la autonomía de las baterías hasta el propio rendimiento humano. El aislamiento extremo, además, obliga a la tripulación a tomar decisiones constantes con rigor, disciplina y una elevada capacidad de adaptación.

El campamento, creado por la Mars Society, solo acepta unas tres misiones al año dada la complejidad del terreno y las condiciones extremas del Ártico

Las protagonistas de esta tercera expedición de Hypatia serán la ingeniera aeronáutica Estel Blay Carreras, la ingeniera aeroespacial Laura González Llamazares, la nanotecnóloga Lucía Matamoros, la bióloga molecular Maria Lastra Cagigas, la experta en ciencias espaciales Qi Gao, la ingeniera Anna Sabaté Garcia, la farmacéutica Roser Bastida Barau, la ingeniera Carlota Keimer, la ingeniera aeroespacial Andrea Jaime Albalat y la investigadora biomédica Marta Milà.

Un año y medio de preparación

Desde ahora hasta el momento de despegue de la misión, las científicas de Hypatia tienen cerca de un año y medio de preparación física y psicológica antes de viajar a la isla Devon. Su misión, patrocinada por entidades como la Fundació "la Caixa", también se centrará en estudiar el estado del permafrost y la calidad del agua para detectar posibles contaminaciones asociadas al deshielo, además de monitorizar la exposición a la radiación solar. A partir de observaciones directas y datos de radar por satélite, las científicas analizarán el deshielo estacional y los movimientos del terreno a escala milimétrica, información crucial para diseñar infraestructuras seguras en entornos extremos, ya sea en la Tierra o en Marte.

En la misión se estudiarán desde factores ambientales como el estado del permafrost hasta factores humanos como el envejecimiento celular en condiciones de alta radiación

La salud humana también estará en el centro del experimento. La misión permitirá estudiar el envejecimiento celular, que se acelera en condiciones de alta radiación, así como los efectos de entornos extremos sobre los músculos y el sistema inmunitario. Para ello, las tripulantes seguirán una dieta pensada para reforzar su resiliencia biológica, con la mirada puesta en aplicaciones que vayan más allá de la exploración espacial y contribuyan a mejorar la calidad y la esperanza de vida en nuestro propio planeta. En misiones anteriores, por ejemplo, el trabajo de las astronautas de Hypatia permitió demostrar el potencial de la sangre menstrual como fertilizante en entornos donde los recursos escasean y cada gesto cuenta.

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