El vino español acelera su revolución sostenible
Decía Robert Louis Stevenson que “el vino es poesía embotellada”, y ahora además, es una actividad sostenible. Y es que en la industria del vino, la sostenibilidad ha dejado de ser un atributo aspiracional para convertirse en un eje estratégico del vino español. Así lo confirma el primer avance del Barómetro de Sostenibilidad del sector vitivinícola, presentado estos días en la Barcelona Wine Week, que dibuja a una industria cada vez más consciente de su impacto ambiental, social y económico.

De izquierda a derecha: el director general de la FEV, José Luis Benítez; el presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde; la secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Ana Rodríguez Castaño, y el presidente de la FEV, Pedro Ferrer. / Cedida
Los datos son elocuentes. Cerca del 80% de las bodegas analizadas ha logrado reducir su huella de carbono en más de un 10% respecto a su año base, mientras que más de la mitad ha rebajado el consumo de agua por encima del 20%. A ello se suma una amplia implantación de energías renovables, la reducción de residuos de envase y un creciente compromiso con la conservación del suelo y la biodiversidad. Una fotografía que anticipa el Barómetro definitivo, que se publicará en los próximos meses, y que apunta a un sector alineado con las exigencias de los mercados internacionales y de unos consumidores cada vez más atentos a los criterios ESG.
Impulsado por Cajamar y la Federación Española del Vino (FEV), el Barómetro se apoya en 118 indicadores que permiten medir con rigor los avances de las bodegas en cuatro grandes dimensiones. No se trata solo de medio ambiente. El estudio pone también el foco en la sostenibilidad social, donde el vino aparece como motor de desarrollo rural, creación de empleo en zonas afectadas por la despoblación, preservación de la cultura local y avance en ámbitos como la igualdad de género o la inclusión de colectivos vulnerables.
En un contexto de cambio climático, presión regulatoria y transformación del consumo, el viñedo se convierte así en un laboratorio de adaptación. Y el vino, en un relato donde tradición e innovación empiezan a conjugarse en verde.
En paralelo, el ámbito económico y de gobernanza revela un sector innovador, que apuesta por la digitalización y nuevos modelos de negocio para ganar resiliencia, sin renunciar a la transparencia y al buen gobierno. “Lo que no se puede medir no se puede mejorar”, subrayan los responsables del estudio, que defienden el Barómetro como una herramienta viva, pensada para acompañar al sector en un proceso de mejora continua.

BWW 2026 / Redacción
Esta visión estratégica tuvo también un reflejo tangible en la Barcelona Wine Week, donde Cajamar reforzó su vínculo con el tejido vitivinícola mediante la firma de acuerdos con diversas denominaciones de origen y asociaciones sectoriales. En Catalunya, los convenios suscritos con la DO Pla de Bages y la Associació Vinícola Catalana buscan facilitar a las bodegas soluciones financieras adaptadas a sus necesidades y un acompañamiento especializado orientado a la competitividad y la innovación. Acuerdos similares se han firmado con la DO Rueda y la DO Binissalem Mallorca, evidenciando una apuesta de alcance estatal.
Más allá de las cifras y los convenios, el mensaje que emerge es claro: el vino español, amén de toda la poesía y de esa parte que la convierte en elemento inherente a nuestra cultura, no concibe ya su futuro sin integrar la sostenibilidad en el corazón de su estrategia. No como un ejercicio de comunicación, sino como una palanca real para ganar credibilidad, abrir mercados y asegurar la viabilidad de un sector profundamente ligado al territorio.
Cajamar y la BWW 2026
Cajamar es la entidad financiera oficial de la Barcelona Wine Week 2026 y dispone de un stand donde una amplia representación de directivos y profesionales de la entidad, encabezada por el presidente Eduardo Baamonde y el director territorial en Catalunya y Baleares, Martín Tomás, está reuniéndose con representantes de las distintas Denominaciones de Origen y bodegas para conocer de primera mano las demandas del sector para poder convertir los retos en oportunidades.
Cabe destacar que esta feria, dirigida a fomentar la internacionalización y promocionar la calidad de los vinos españoles, cuenta con la participación de 1.350 bodegas y reúne a más de 880 compradores internacionales procedentes de mercados estratégicos de Europa, América y Asia.