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Sanidad

Los veterinarios ya están tratando perros con picadura de procesionaria: ¿Cómo actuar en caso de picadura?

Los profesionales alertan de que la plaga podría haberse adelantado esta temporada

Una bolsa de procesionaria en un pino

Una bolsa de procesionaria en un pino / El Periódico

A. Fajardo

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Los veterinarios de la provincia de Alicante ya están tratando perros afectados por la picadura de la procesionaria. El colegio de profesionales ha informado de la aparición de la oruga del pino (Thaumetopoea pityocampa) en diferentes puntos de la provincia, un fenómeno que, aunque es habitual en los primeros meses del año, podría haberse adelantado ligeramente esta temporada.

De hecho, la entidad colegial asegura haber sido informada de bastantes casos con perros afectados, de diversa consideración, tras salir a pasear por una pinada, tanto en el propio municipio de Alicante capital como en otras zonas rurales también del litoral o incluso de algunas zonas más al interior afectadas por esta plaga forestal.

Frente a ello, como en anteriores años de es­pe­cial incidencia, ha promovido una campaña divulgativa y advertido a sus colegiados para que estén atentos a posibles casos relacionados con la exposición a estos lepidópteros que, en casos especialmente graves, puede llegar incluso a ser letales para los cánidos.

Los veterinarios han recordado que la procesionaria representa un riesgo bien conocido por su capacidad urticante, debida a los tricomas que recubren su cuerpo. La provincia de Alicante, por su parte, es una de las zonas tradicionales con especial afección en la zona este del país.

El contacto con los pelos de estas orugas, cuando bajan al suelo desde las copas de los árboles donde se alojan en sus conocidas ‘bolsas’, puede provocar en los animales que los mastican, ingieren o incluso sólo los olfatean, cua­dros de diversa intensidad, siendo los más frecuentes la inflamación de lengua y labios, hipersalivación, úlceras ora­les, vómitos, prurito, lesiones oculares y, en casos más avanzados, necrosis tisular o afectación respiratoria. La evo­lu­ción clínica dependerá del nivel de exposición y del tiempo transcurrido hasta la atención veterinaria.

La procesionaria es una oruga que baja de los pinos en hileras para enterrarse en la tierra, donde se convertirá en polillas

La procesionaria es una oruga que baja de los pinos en hileras para enterrarse en la tierra, donde se convertirá en polillas / INFORMACIÓN

¿Cómo actuar en caso de picadura?

Con el objetivo de reforzar la prevención, el Colegio de Veterinarios de Alicante (Icoval) ha compartido un vídeo en redes sociales protagonizado por los ‘Ico­va­li­tos’, los personajes en dibujos animados que usa habitualmente para lan­zar sus mensajes veterinarios di­vul­ga­ti­vos en materia de tenencia responsable.

En este sentido, desde el colegio se re­comienda a los responsables de perros que, en caso de que su animal presente los síntomas descritos, lavar in­me­dia­ta­mente la zona afectada (bo­ca, labios, la len­gua y morro así como las patas) con suero o agua bicarbonatada, sin frotar y, al hacerlo, protegerse con­ve­nien­temente pa­ra evitar daños en el cuerpo de la persona. En cualquier caso, insisten en acercarse a un centro veterinario lo antes po­sible.

De igual manera, desde la entidad colegial se ha recordado a los veterinarios clínicos de la provincia la importancia de in­corporar este factor en el diagnóstico diferencial durante las próximas semanas, especialmente en animales con an­te­ce­dentes de paseos por pinares o áreas con presencia de procesionaria.

En este sentido, se ha recomendado a los co­le­giados: informar a los propietarios sobre la presencia de procesionaria en determinadas zonas y cómo mini­mizar la exposición (llevando al perro atado y con bozal, fundamentalmente); aconsejar evitar paseos en áreas de riesgo o man­­tener a los animales bajo control para impedir el contacto directo; valorar clínicamente cualquier signo com­pa­ti­ble, aunque sea leve, especialmente en animales que hayan estado en exteriores y aplicar tratamiento sin­to­má­ti­co pre­coz y medidas de descontaminación local (lavado ocular/oral) en caso de sospecha y registrar los casos clínicos com­­patibles para contribuir al seguimiento de la incidencia durante la temporada.

Un perro sale a pasear por un parque de Alicante donde hay pinos afectados por la procesionaria, en imagen de archivo

Un perro sale a pasear por un parque de Alicante donde hay pinos afectados por la procesionaria, en imagen de archivo / Pilar Cortés

Su ciclo biológico

En la provincia de Alicante, el ciclo biologico de la Thaumetopoea pityocampa suele arrancar durante la última semana de septiembre y los primeros diez días de octubre, cuando las hembras ponen sus huevos en las hojas más tiernas de los pinos. Una vez eclosionan, las larvas se alimentan durante las semanas restantes de ese mes de octubre, no­viem­bre y hasta el 15-20 de diciembre con más intensidad y es por estas fechas cuando estos lepidópteros confeccionan con sus ‘ceras’ sus propias bolsas, donde se refugian tanto del frio invernal como de las aves insec­tívo­ras. Cuando sa­len de éstas lo hacen solo por las noches para evitar a tales depredadores.

A partir de mediados de ene­ro, finales de es­te mes -como se ha dado quizá de forma algo adelantada este año- o incluso, en las temporadas más tardías, a co­mien­zos de febrero es cuando, ya convertidas en orugas, comienzan a bajar de las bolsas construidas en las ramas al sue­lo, bus­can­do generalmente protección en la hojarasca o en las grietas más bajas de la corteza del pino. Se les lla­ma pro­cesionaria porque, incluso cuando van más allá, se desplazan siempre en fila india, una detrás de otra. El pe­rio­do en el que estas orugas se aventuran a descender al nivel del suelo puede pro­longarse durante casi un mes. Ya en pri­mavera se enterrarán y forman la crisálida (pupa) bajo tierra y en verano emergerán como mariposas nocturnas.

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