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Borrasca Leonardo

"Peligro extraordinario" en Grazalema: su alcalde admite "un episodio desconocido" ante la alerta roja de la Aemet

Con 1.300 litros acumulados en el último mes, de los cuales 1.100 cayeron en apenas ocho días, el suelo de este municipio gaditano de apenas dos mil habitantes ha llegado a su límite de absorción

El alcalde de Grazalema se dirige a sus vecinos para advertirles sobre la borrasca Leonardo.

El alcalde de Grazalema se dirige a sus vecinos para advertirles sobre la borrasca Leonardo. / Ayuntamiento de Grazalema

Patricia Godino

Patricia Godino

Sevilla
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La estampa de las nubes encajonadas entre las paredes de la Sierra de Grazalema no es hoy una curiosidad turística, sino una señal de alarma. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha activado el aviso rojo por peligro extraordinario, una categoría reservada para situaciones donde la naturaleza amenaza con desbordar toda previsión. Con acumulados que podrían superar los 200 litros por metro cuadrado en 24 horas, el municipio gaditano se prepara para lo que el Ayuntamiento ha definido en sus redes sociales como un "riesgo inminente de inundaciones y desprendimientos". La borrasca Leonardo se recordará en tiempo en este bellísimo pueblo enclavado al noreste de la provincia de Cádiz. La Junta ha avisado que habrá multas para quienes no cumplan las medidas decretadas, pero en Grazalema conocen estas normas como la palma de la mano, conviven con la fuerza de las lluvias desde que el tiempo es tiempo.

El martes, tras el comité asesor del Plan de Emergencias de Andalucía, en las que se ha decretado la suspensión de la jornada escolar presencial en todas las provincias salvo en Almería, el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, ha sido tajante: "Hay que remontarse a registros del siglo pasado para encontrar cifras como estas. En Grazalema, se esperan entre 500 y 700 litros en los próximos dos días en una tierra que está ya harta de agua".

Para Carlos García, el alcalde de esta localidad, con 1.600 habitantes a los que suma los 400 de la vecina Benamahoma, la situación ha dejado de ser una estadística para convertirse en una amenaza física. "Nosotros recopilamos datos aquí desde 1912 y no había llovido tanto nunca en un mes de enero. Superamos al año 1970, que había sido el más lluvioso hasta entonces", explica el regidor en conversación con El Correo de Andalucía. Con 1.300 litros acumulados en el último mes, de los cuales 1.100 cayeron en apenas ocho días, el suelo ha llegado a su límite de absorción.

"Nosotros recopilamos datos aquí desde 1912 y no había llovido tanto nunca en un mes de enero. Superamos al año 1970, que había sido el más lluvioso hasta entonces"

Carlos García

— Alcalde de Grazalema y Benamahoma

"Lo que habitualmente es anecdótico, como que revienten los caños, ahora nos hace ver lo peligroso que está el terreno, porque la tierra no soporta más agua", advierte García. Los sumideros naturales, que deberían drenar la montaña, están comenzando a "escupir" agua, un síntoma inequívoco de la inestabilidad de la ladera sobre la que se asienta el pueblo. Desde hace años, cuenya el alcalde, la Junta de Andalucía instaló en la zona baja de la ladera de la montaña mallas metálicas para evitar que, por la fuerza de las lluvias, se desprendieran rocas sobre viviendas, pero hace años que no se sustituye.

¿Por qué llueve tanto en Grazalema?

Grazalema ostenta el título del lugar más lluvioso de España, superando con frecuencia los registros de las Rías Baixas gracias a una geografía única que funciona como una trampa para las nubes. Esta relación casi mística con el agua se debe a su geografía: cuando las borrascas atlánticas entran por el golfo de Cádiz no encuentran ningún obstáculo hasta chocar de frente con las paredes de esta sierra. Es el fenómeno de la lluvia orográfica: el aire se ve forzado a ascender rápidamente, se enfría y descarga con una violencia inusual. Mientras a pocos kilómetros la costa disfruta de cielos despejados, en Grazalema el cielo parece desplomarse.

Cuando las borrascas atlánticas entran por el golfo de Cádiz no encuentran ningún obstáculo hasta chocar de frente con las paredes de esta sierra, es el fenómeno de la lluvia orográfica: el aire se ve forzado a ascender rápidamente, se enfría y descarga con una violencia inusual

Ahora, la preocupación por la borrasca no nace solo de la intensidad, sino de la incertidumbre. Tras coordinarse con el equipo de la Junta, el mensaje recibido por el alcalde por parte de las autoridades ha sido de máxima alerta: "Nos han hablado de un episodio de lluvias desconocido e inédito", señala el alcalde. "Eso nos genera una preocupación evidente por nuestros vecinos; es mucha lluvia, pero no localizada en un solo día, sino en un episodio que se puede prolongar hasta el fin de semana". Y es lluvia que luego caerá con fuerza hacia la cuenca del Guadalete, uno de los focos marcados en rojo en el mapa de emergencias que tiene desplegado las autoridades.

El romanticismo de ser el pueblo donde más llueve se desvanece cuando se analiza la infraestructura. Aunque apela al sentido institucional y más en estos momentos, García señala que la emergencia ha dejado al descubierto años de falta de mantenimiento. "Han llegado estas lluvias extraordinarias y rompen en el eslabón más débil: carreteras ya muy deterioradas", lamenta el primer edil.

Situación crítica en Benamahoma

La situación es crítica en Benamahoma, la pedanía que ya sufrió aislamientos la semana pasada con el corte de la carretera del Puerto del Boyar. Actualmente, su conexión con El Bosque es precaria y se limita a dos ventanas horarias vigiladas por la Guardia Civil, es decir, los vehículos que salgan o entren al pueblo deben hacerlo custodiados por los agentes que están reforzando estos días la labor de la exigua plantilla de Policía Local. Ante el riesgo de que el monte colapse y bloquee los accesos definitivamente, se ha tomado una medida drástica que, con todo, da cierta seguridad a los vecinos. En Benamahoma hay un equipo médico 24 horas que pernocta en el pueblo. "Es una medida expresa porque tememos que ni siquiera puedan entrar las ambulancias", explica.

Además, ante la gravedad del pronóstico, el Ayuntamiento ha decidido paralizar toda la actividad municipal no esencial. Se ha habilitado el teletrabajo para los empleados que residen fuera y se han cerrado instalaciones como polideportivos y cementerios, ubicados en zonas más alejadas y de mayor riesgo por caída de rocas. El despliegue de seguridad es total: se han reforzado las patrullas de la Guardia Civil y activado a los voluntarios de Protección Civil, mientras que dos retenes del Infoca permanecerán en el municipio de forma permanente. Respecto a la presa del Fresnillo, que está en una cota superior al pueblo, García lanza un mensaje de tranquilidad sobre la monitorización se está haciendo: "El ritmo de desembalse es mayor a la entrada de agua; estamos soltando 7.500 metros cúbicos por hora", garantizando así el control sobre el embalse.

Un plan para el "día después"

Aunque el enfoque inmediato es la seguridad y que este episodio "desconocido e inédito" pase de la forma más controlada posible, la mirada de Carlos García está puesta en el futuro. Para el regidor, la situación actual, con carreteras que han colapsado, debe servir de altavoz para una demanda histórica de inversiones. Su deseo es que las administraciones no olviden a Grazalema cuando pase la borrasca: "Espero que se centren en mejorar las carreteras. Esto es como Santa Bárbara: que no le recemos solo cuando truena", dice sobre una red, con unas vías dependientes de la Diputación de Cádiz y otras de la Junta de Andalucía, que tejen lla vidadiaria de todos estos pueblos, entre la Sierra de Grazalema y la Sierra de Ronda, cada uno con sus singularidades pero con mucho trasiego de trabajadores, de pequeñas empresas, cooperativas y talleres en común: Grazalema, Benamahoma, Villaluenga del Rosario, Jimena de Líbar, Zahara de la Sierra, El Bosque, Gaucín El Bosque...

A la espera de que el sol vuelva a salir, los vecinos de Grazalema miran al cielo con la experiencia de quienes conocen el agua pero con el temor de que hay detrás de ese "peligro extraordinario" que no se va de las conversaciones estos días.