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Atracción de talento

Dos paleontólogos de prestigio de EEUU ya trabajan en Catalunya: "Con Trump, estudiar la evolución humana se ha vuelto tabú"

Los investigadores, anteriormente afincados en Nueva York, son los primeros en incorporarse al ecosistema científico catalán gracias a las becas ICREA y al programa de captación Catalunya Talent Bridge

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Los paleoantropólogos Ashley S. Hammond y Sergio Almécija.

Los paleoantropólogos Ashley S. Hammond y Sergio Almécija.

Valentina Raffio

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Barcelona
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Dos investigadores de reconocido prestigio internacional en el ámbito de la paleoantropología, la ciencia que estudia el origen de nuestra especie, han decidido poner fin a más de una década de carrera académica y científica en Estados Unidos para establecerse de manera estable en Catalunya. Se trata de los científicos Ashley S. Hammond y Sergio Almécija que, tras recibir fondos de la Generalitat a través de los programas ICREA y Catalunya Talent Bridge, se han incorporado al Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), en Sabadell, para liderar dos nuevos grupos de investigación sobre evolución humana. La decisión, explican, coincide con un momento en que universidades y centros de investigación de Estados Unidos están sufriendo ataques, recortes y censuras por parte de la nueva administración. "Con Trump, estudiar la evolución humana se ha vuelto un tema tabú", afirma Almécija.

La historia de Hammond y Almécija converge tanto en el terreno profesional como en el personal. Ella, natural de Estados Unidos, ha desarrollado su carrera en instituciones tan prestigiosas como la Stony Brook University, la George Washington University, la Howard University, la City University of New York y el American Museum of Natural History (AMNH) de Nueva York. Él, en cambio, nacido en Catalunya, había empezado su trayectoria en el Institut Català de Paleontologia y en 2010, gracias a una beca, emigró a Estados Unidos y también acabó trabajando en centros como la Stony Brook University, la George Washington University y el Museo de Historia Natural de Nueva York. En ambos casos, estos investigadores han conseguido destacar entre los más reconocidos de sus respectivos campos y, además, también han podido presumir de haber cosechado un feliz matrimonio y dos hijos en común.

"En Catalunya nos abrieron las puertas mientras Trump anunciaba recortes y censura"

Sergio Almécija

— Científico

"Hace 10 años, hacer ciencia en Estados Unidos era un sueño. Había fondos, había oportunidades, había muchas ganas de hacer cosas. Pero ahora la situación ha cambiado", comenta Almécija. Tanto él como su compañera, explica, solicitaron una beca del programa ICREA. En ese momento, afirma, "sentía como un salto al vacío". Primero, porque ambos se postularon a la vez a la misma convocatoria y no tenían asegurado lograrlo juntos. Y segundo, porque sentían el vértigo propio de quien decide trasladarse a miles de kilómetros de distancia. "Al principio dudábamos de si estábamos tomando la decisión correcta. Pero justo cuando nos aceptaron el traslado, la situación en Estados Unidos empezó a complicarse. En Catalunya nos abrieron las puertas mientras Trump anunciaba recortes y censura", comenta el científico.  

Situación en Estados Unidos

En su ámbito de estudio, por ejemplo, la presión ideológica de la nueva administración Trump sobre la ciencia se ha intensificado hasta tal punto que el propio término "evolución" se ha vuelto problemático. Según relata este investigador, son muchos los científicos estadounidenses que están evitando usar explícitamente esta palabra para no poner en riesgo sus proyectos o la financiación de sus equipos. También son muchos los paleoantropólogos que se están viendo obligados a cancelar sus proyectos, ya que, en muchos casos, implican excavaciones en África y esto, en vistas de la administración Trump, ya no supone una prioridad para Estados Unidos. "Conozco investigadores punteros de universidades de élite que les han cancelado proyectos de más de un millón de dólares sin darles prácticamente ninguna explicación", comenta.

"En los estados más conservadores, muchos proyectos científicos se están empezando a 'maquillar' para sobrevivir a la censura y los conflictos ideológicos. Ahora mismo, en Estados Unidos es cada vez más difícil hacer buena ciencia"

La situación de la ciencia en Estados Unidos se ha complicado mucho en el último año. Sobre todo porque, según relata Almécija, reina un clima de "miedo" y de "incertidumbre" entre el personal investigador. "El temor de los investigadores extranjeros a perder el estatus legal, a no poder regresar al país tras estancias de campo o incluso a deportaciones ha llevado a algunos científicos a modificar radicalmente sus líneas de investigación o, en general, a trabajar con una angustia que hasta ahora no era normal", explica. "En los estados más conservadores, muchos proyectos científicos se están empezando a 'maquillar' para sobrevivir a la censura y los conflictos ideológicos", añade. "En Estados Unidos es cada vez más difícil hacer buena ciencia", sentencia.

El regreso a Catalunya

Almécija regresa ahora a Catalunya tras más de 15 años en el extranjero y Hammond se instala aquí por primera vez en su vida. Su traslado ha sido posible gracias al programa ICREA y Catalunya Talent Bridge del Govern, dos iniciativas lanzadas para captar científicos de reconocido prestigio internacional hacia los laboratorios catalanes. En ambos casos, estos paleoantropólogos se incorporan a la red catalana con la intención de crear dos grupos de investigación en cuestiones relacionadas con la evolución humana. Gracias a los fondos proporcionados por la Generalitat, ambos científicos tienen la promesa de arrancar su trabajo con una cuantiosa financiación inicial, recursos para contratar personal y un trabajo centrado casi exclusivamente en la investigación. "En Estados Unidos teníamos que compaginar nuestro trabajo de investigación con trabajos administrativos y docentes. La promesa de dedicarnos solo a la ciencia es un lujo", sostiene Almécija.

Hammond y Almécija se incorporarán al Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y fundarán dos nuevas líneas de investigación sobre evolución

Hammond investigará el origen y la evolución de los primeros humanos y de los simios más cercanos a nuestro linaje, centrándose en cómo se movían, cómo era su cuerpo y qué nos dicen sus huesos sobre su forma de vida. Para ello estudiará fósiles, especialmente de África, analizando en detalle el esqueleto con tecnologías avanzadas de imagen y comparándolos con primates actuales. Almécija, por su parte, se centrará en comprender la evolución de humanos y otros primates desde una perspectiva más global, estudiando cómo han cambiado su forma, su comportamiento y su manera de desplazarse a lo largo de millones de años. Su investigación combinará fósiles con el estudio de animales actuales para entender cómo se relacionan la anatomía, la genética y la adaptación al entorno, y así explicar por qué los primates, incluidos los humanos, somos como somos hoy.

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