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Dos semanas con afectaciones

La AP-7 reabre en Gelida a partir de este miércoles solo para que circulen buses interurbanos y de Renfe

El director del Servei Català de Trànsit insiste en que la autopista podría permitir el paso del resto del tráfico el próximo lunes 9

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La AP-7 a su paso por Gelida

La AP-7 a su paso por Gelida / JORDI COTRINA / EPC

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Barcelona
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El director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel, ha asegurado este martes que la AP-7 en sentido sur entre Martorell y Gelida reabrirá al tráfico mañana miércoles pero únicamente para que puedan circular autobuses interurbanos y los autocares del servicio alternativo de Renfe.

De esta manera, tanto los buses que actualmente cubren la ruta de la R4, que sigue interrumpida entre Sant Sadurní d'Anoia, como los de la línea E6 –que une Vilafranca del Penedès con Barcelona– podrán avanzar por la autopista hasta la salida de Gelida, antes del punto donde se llevan a cabo los trabajos. Desde ese punto, los vehículos podrán avanzar hasta Sant Llorenç d'Hortons y a Sant Sadurní d'Anoia, donde podrán reincoporarse con normalidad a la autopista. Deberán avanzar por el carril derecho y a un máximo de 80 km/h por seguridad.

Los autobuses deberán circular por el carril derecho y a un máximo de 80 km/h

La decisión, asegura el responsable de Trànsit, responde a una petición del delegado del Govern en el Penedès y que se ha podido aplicar "porque la dirección de las obras lo ha autorizado".

Horizonte 9 de febrero

Lamiel, en una entrevista concedida a la agencia ACN, ha explicado también que prevé que la autopista pueda abrirse al resto del tráfico rodado el próximo día 9, tal como ya mantuvo hace una semana. El responsable de Trànsit, eso sí, ha admitido que este calendario se podría ver alterado si se producen otros episodios climatológicos adversos y que desconoce si podría abrirse toda la autopisya. "Lo que es seguro que no pasará es que se abra solamente un carril", ha indicado.

La fecha propuesta por Lamiel coincide con la predicción del secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano; que el Ministro de Transportes Óscar Puente se apresuró a rechazar la semana pasada. "Probablemente no se van a cumplir" las previsiones, porque el estado del talud es "tremendamente malo", sostuvo el ministro el pasado jueves.

Sea como fuere, la medida, según el propio director, permitirá que acortar el tiempo de recorrido entre estas dos localidades, separadas por poco más de una decena de kilómetros, y que vieron cortadas sus principales vía de comunicación hace ahora dos semanas. El fatídico accidente ferroviario de Gelida interrumpió, en primera instancia, la línea R4. Esto, a su vez, provocó que los equipos de la Red de Carreteras, que dependen del Ministerio de Transportes, tuvieran que intervenir y reforzar la tierra que hay bajo el asfalto de la autopista para cerciorarse de su seguridad.

La autopista, así, se cerró al tráfico por completo en sentido sur (Tarragona) la tarde posterior al accidente; reabrió tres días más tarde el carril izquierdo y volvió a cerrar el tercer carril el pasado miércoles para poder realizar con toda seguridad las obras de reparación del terreno bajo el asfalto. El corte de la AP-7, así como los graves problemas que se registran casi a diario en Rodalies desde hace ya dos semanas han supuesto una crisis de movilidad con pocos precedentes en Catalunya.

Lamiel ha recordado que para evitar el corte de la autopista los conductores pueden circular en sentido sur por la C-32, que sigue siendo gratuita; circular por la N-340 a través del puerto del Ordal o bien optar por la A-2 hasta Igualada para volver a Vilafranca por la C-15. Lamiel también ha descartado, otra vez, reducir el número de carriles en sentido norte para facilitar el tráfico en sentido sur, ya que no facilitaría lo suficiente el tráfico y porque se vería obligado a impedir la circulación de vehículos pesados. "Un camión en sentido contrario tiene 20 veces más energía de choque", ha ejemplificado el director de Trànsit.