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Educación digital

Hablan los adolescentes sobre el veto de las redes para menores de 16 años: "¿Que nos van a quitar Instagram y TikTok? ¡No podrán!"

Tres chavales de 14 y 15 años cuestionan la prohibición y afirman que la solución pasa por fomentar la educación digital y emocional y también por exigir más control a las compañías

Acoso en las redes sociales.

Acoso en las redes sociales.

Martí Sosa

Barcelona
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Helena Garcia tiene 14 años y, al llegar este mediodía a casa tras acabar el insti, su padre la ha recibido con lo que ella ha encajado como una noticia funesta. "El Gobierno ha anunciado que prohibirán que los menores de 16 años tengáis Instagram o TikTok", le ha dicho, ante sus ojos como platos. "¿Cómo? ¿Me van a quitar las redes? ¿Cuándo?", le ha respondido la adolescente, que hace justo pocas semanas recibió su primer móvil. Cuando el hombre le ha explicado que la "prohibición expresa" –que va un paso más allá de la ley en trámite que eleva de los 14 a los 16 la edad mínima para registrarse en una plataforma– no se ha concretado demasiado y que, en el mejor de los casos, se llevará a cabo a medio o largo plazo, Helena ha respirado. "Yo creo que no podrán hacerlo –ha añadido esta alumna de tercero de la ESO–. La gente se inventará mil maneras para seguir teniendo acceso".

Como Helena, la mayoría de chicas y chicos de su edad han recibido el anuncio de Pedro Sánchez en Dubái primero con susto y después con cierta cautela y reflexión crítica. "Yo entiendo que los niños de 12 y 13 años no deban tener acceso a las redes, pero poner el límite de edad en 16 me parece muy exigente", apunta Helena, quien menciona dos mantras que se repiten en todas las conversaciones. Uno: "Las redes ya forman parte de la adolescencia". Y dos: "Te pueden hacer daño". "Es verdad que acabas comiéndote la cabeza con qué foto cuelgas, por los comentarios que recibes, por si aquella persona te da o no el 'like' o sobre todo por la presión estética", admite. Sin embargo, considera que, al fin y al cabo, todo eso también está fuera del móvil. "Más que prohibir las redes, yo creo que debería haber más educación digital y también más charlas para que todas estas cosas no nos afecten tanto".

Más educación familiar

Lo cierto es que los adolescentes consultados son muy conscientes de lo que dan y también de lo que quitan las redes. Su mirada asume toda la gama de grises. Sin embargo, ninguno de ellos ve la prohibición como un atajo directo a una adolescencia libre de peligros.

Por ejemplo, Daniel, de 15 años y alumno de cuarto de la ESO, explica que él sí se topó de más pequeño con contenido pornográfico que no buscaba y también con vídeos que fomentan el odio. "Es verdad que es muy probable que haya niños que se encuentren con eso y, sin tener ni idea, crean que son de extrema derecha", apunta el chaval. Sin embargo, a él –que usa TikTok para ver vídeos cuando se "aburre" e "Instagram para hablar con la gente y ver la vida de los demás"– el veto le parece "una medida radical". "Yo creo que se debería concienciar más a las familias para que enseñen a sus hijos cómo usar bien las redes, porque prohibiéndolas fastidias a los adolescentes".

Control de las plataformas

Tampoco Marc, de 15 años, ve con buenos ojos el veto. Ni está de acuerdo ni, como Helena, cree que vaya a ser una medida eficaz. "Si un adolescente se propone hacer algo, buscará la manera –afirma–. Creo que al final quien quiera seguir accediendo a redes encontrará mil maneras para hacerlo".

Lo que sí piensa Marc es que, más que los usuarios o las familias, quienes deberían ser responsables –y, por tanto, rendir cuentas– son "los dueños de las compañías". "Ellos son los que pueden y deben controlar los contenidos que aparecen y los que no". En este sentido, considera que las plataformas deberían ser quienes tienen el deber de garantizar que los menores no estuvieran expuestos al porno o a contenidos violentos o de odio. "Hay cosas que deben estar capadas y es verdad que se tienen que tomar medidas, pero que no nos quiten las redes: a nosotros nos sirven para comunicarnos, para acceder a información –yo por ejemplo he seguido a través de ellas todo el tema de los trenes– y al fin y al cabo también son una herramienta de diversión".

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