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CISMA EN LA IGLESIA

Las monjas cismáticas de Belorado se dan por vencidas y piden la cesión de un viejo convento o residencia: "Queremos continuar"

Tras perder su último recurso ante la justicia y con el desahucio a punto de ejecutarse, piden "solidaridad" porque "necesitan" un lugar donde vivir

La Audiencia rechaza los recursos de las exmonjas de Belorado, que serán desahuciadas

Dos exmonjas de Belorado ofrecen declaraciones a la prensa.

Dos exmonjas de Belorado ofrecen declaraciones a la prensa. / EUROPA PRESS

Roberto Bécares

Roberto Bécares

Madrid
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Las monjas cismáticas de Belorado, acorraladas por un desahucio inminente, piden ayuda para no abandonar su "vocación". La Audiencia Provincial de Burgos confirmó el pasado viernes la sentencia de desahucio del Monasterio de Belorado, que se ejecutará la próxima semana, y por ello han lanzado un “plan de expansión de monasterios” a través de la campaña Queremosunconvento.com.

La iniciativa pretende "conectar con la solidaridad de los españoles" según explica Francisco Canals, jefe de prensa de las ex monjas, que rompieron con el Vaticano hace casi ya dos años y que mantienen un conflicto judicial abierto con la Iglesia, que les reclama abandonen el monasterio burgalés.

"La Iglesia no podrá desmantelar su comunidad: ellas permanecerán firmes ante cualquier adversidad", señala su jefe de prensa, que destaca el "carisma, valentía y energía" de las ex religiosas. "Su comunidad trasciende los muros del convento. Incluso si son expulsadas de Belorado, su vínculo permanecerá intacto, pues son religiosas sólidas, coherentes y profundamente comprometidas con su fe y vocación".

"Con esta iniciativa buscan establecerse en algún lugar de la España vaciada, donde abundan centenares de construcciones, fincas rústicas e incluso conventos abandonados, para continuar con su tradición de casi 700 años", señala Canals, que informa que las ex religiosas "atraviesan uno de los momentos más difíciles y dramáticos de su historia" y "necesitan" un lugar donde vivir y" seguir desarrollando su vocación religiosa: una casa, un antiguo convento o cualquier espacio que pueda transformarse en un nuevo hogar comunitario".

"Amenazadas por un desahucio han sido señaladas, maltratadas, acusadas y perseguidas simplemente por creer en su propio proyecto de vida. Hoy, más que nunca, buscan una oportunidad para continuar con su larga tradición de religiosas entregadas a la fe", ha apreciado el portavoz de las ex hermanas clarisas

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