Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entender más

Las nevadas récord en el Pirineo no niegan el cambio climático

Invierno excecpcional en las estaciones de esquí catalanas

Puigcerdà suspende las clases por la reactivación de la nevada

Nevada en las estaciones de Port Ainé y Font-Romeu

Nevada en las estaciones de Port Ainé y Font-Romeu / ACN

Laura Cercós Tuset (Verificat)

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Este mes de enero la nieve ha teñido de blanco los Pirineos, y muchos usuarios de redes sociales han sacado la conclusión precipitada de que esta cordillera es ajena a los efectos del cambio climático.  Sin embargo, datos y estudios científicos desmienten que esto sea así. Aunque la percepción individual puede llevarnos a pensar que los inviernos no han cambiado tanto, lo cierto es que las temperaturas van al alza, también en alta montaña. Las nevadas no quedan al margen de esta realidad.

El invierno es la segunda estación más seca en Catalunya, según recoge el informe de escenarios climáticos regionalizados (ESCAT 2020) del Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat).

El delegado de Aemet en Catalunya, Ramón Pascual, coincide en que este año “estamos teniendo un enero más húmedo” de lo que marca la climatología. Sin embargo, añade, esto “no quiere decir que no haya sucedido antes”. La borrasca Filomena, en enero de 2021, o la borrasca Gloria, en 2020, son dos de los ejemplos más recientes.

Este 2026, de hecho, se han batido récords de acumulaciones de nieve en algunos puntos del Pirineo Oriental, como es el caso de Núria, donde se superan los 130 cm de grosor, la cifra más alta desde el 2000, año de inicio de la serie, según confirma a Verificat Marc Prohom, jefe del área de Climatología del Meteocat. 

Patrones muy variables

Estos fenómenos extremos puntuales no indican que haya más precipitaciones que antes. De hecho, concretamente en los Pirineos, los patrones de nevadas son muy variables, destaca Josep Bonsoms, investigador y profesor en el departamento de Geografía de la Universidad de Barcelona, en sus estudios sobre el tema. “Hay años concretos en que se alcanzan récords”, detalla a Verificat, pero, “el registro histórico de la acumulación de nieve muestra una disminución”.

Los datos Centre d’Études de la Neige (Météo-France – CNRS, CNRM), analizados por Bonsoms, sobre el grosor de nieve medio en tres franjas de altitud en los Pirineos, destacan tanto esta gran variabilidad interanual, como una tendencia a la baja en los últimos 60 años, sobre todo en las zonas medias y bajas.

A más temperatura, temporadas más cortas

Una de las claves en la disminución de la cobertura de nieve en los Pirineos es el calentamiento que esta región experimenta desde el siglo pasado, según sugiere un estudio del CSIC, Météo-France y la Universidad de Toulouse de 2020.

Las anomalías cálidas se han convertido en un fenómeno cada vez más frecuente y, según el Observatorio Pirenaico del Cambio Climático, entre 1959 y 2023 se ha registrado un incremento de 1,9 °C en la temperatura media anual de esta macizo

Esta tendencia, registrada a nivel global a causa de la actividad humana, tiene sus consecuencias, como que aumente la evaporación del agua del mar y los fenómenos meteorológicos extremos.

“El cambio climático ya contempla que tengamos inviernos muy nivosos como el actual”, asegura Marc Prohom, de Meteocat, “pero la tendencia a largo plazo es que tanto el espesor de la nieve en el Pirineo como la duración en el suelo vayan disminuyendo a consecuencia del aumento de la temperatura.”

Este fenómeno, según un análisis de los modelos predictivos del Sistema del Cambio Climático de Copernicus hecho por la iniciativa Meteoclimática del CREAF, podría comportar que las temporadas de nieve a finales de este siglo fueran unos 59 días más cortas.         

Varios estudios, como el del Royal Netherlands Meteorological Institute, publicado en 2018, sugieren que la acumulación de nieve está disminuyendo rápidamente en Europa, con un descenso medio del 12,2% por década en el grosor de nieve.

“Ahora hay mucha nieve en los Pirineos, pero los Alpes están en situación de sequía”, apunta Bonsoms. Lo corroboran los datos del portal Alpine Drought Observatory.

Un futuro con menos nieve

Una investigación reciente encabezada por Josep Bonsoms anticipa reducciones significativas en las nevadas invernales. Las caídas para final de siglo oscilarían entre el 9 y el 29% en función del escenario de emisiones y de la cota (mayores en alturas bajas y proyecciones pesimistas), en comparación con el periodo climático histórico de 1960–2006.

“La nieve no desaparecerá completamente de los Pirineos”, aclara Bonsoms, pero se verá reducida por una disminución de la precipitación y un aumento de la temperatura, independientemente de lo que suceda en años puntuales. “Y esto puede modificar la cantidad de agua disponible para los ecosistemas y afectar al turismo y a los deportes de nieve”, concluye.

Suscríbete para seguir leyendo