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Hartos de Tinder y Bumble: cómo y dónde se liga ahora

El contacto cara a cara vuelve a ganar terreno y surgen alternativas como las citas rápidas o las fiestas para 'singles'

Quemados con el algoritmo: el old style vuelve a las citas en València

Quemados con el algoritmo: el old style vuelve a las citas en València / Marina Falcó

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Marina Falcó

València
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Como sucede con la ropa, nunca hay que tirar esa pieza de fondo de armario a la basura. Todo vuelve. Y es que hay prendas que jamás pasarán de moda y seguirán siendo un clásico que funciona. Un suéter de cachemir jamás quedará desfasado algo que no puede decirse de un pantalón 'barrel'. Y esto es sólo un ejemplo más de cómo el 'old style' puede permanecer oculto, pero siempre estará dispuesto a salvarnos el pellejo. Algo que también ocurre en el noble arte de ligar.

Las 'apps' de citas se han convertido en todo un fenómeno sociológico que han cambiado los usos y costumbres de las personas a la hora de relacionarse afectivamente. Cuatro fotos, dos datos básicos y a jugar. Rápido y preciso para que el descarte (o el 'match') se produzca lo más inmediatamente posible y podamos hacerlo desde el sofá de casa o mientras viajamos en el metro. Que el algoritmo trabaje por nosotros.

Sin embargo, estas herramientas de socialización han sufrido un desgaste importante en los últimos años. Según la revista 'The Economist', las apps de citas perdieron 17 millones de suscriptores y las descargas bajaron un 20 % en el segundo trimestre de 2024. No es raro. Tras saltar de una 'app' a otra, la gente acaba harta de la tríada tóxica de nuestro tiempo: el 'ghosting' (cuando alguien desaparece repentinamente sin explicación), el 'breadcrumbing' (enviar señales intermitentes de interés -migajas emocionales- sin intención real de comprometerse) y el 'benching' (mantener a una persona como un "plan B" mientras se explora otras opciones sentimentales). 

Hartos de que el algoritmo decida hacia dónde deben dirigir su interés afectivo, cada vez son más las personas que apuestan por darle una segunda oportunidad al método tradicional: el cara a cara. Aunque a partir de determinada edad ya no es tan fácil. "Los grupos son más cerrados, las obligaciones familiares y laborales son más absorbentes y la disponibilidad de los amigos disminuye", explica la psicóloga clínica Consuelo Tomás.

Aunque siempre hay excepciones, como "los hay que salen de relaciones largas y tras un desengaño, buscan validación externa o algo casual", las personas más adultas buscan, por lo general, según Tomás, conexiones más profundas y mayor estabilidad en estas plataformas digitales para ligar. Y quienes se muestran predispuestos a encontrar pareja ya empiezan a migrar del mundo digital al 'analógico' o presencial.

Si bien las aplicaciones como Tinder o Bumble funcionan con algoritmos "que identifican lo que no queremos" y en principio deberían ser el camino más corto para ponernos en contacto con quien sí queremos, presentan algunos inconvenientes que pueden provocar un importante desgaste emocional entre los usuarios, la conocida como 'dating fatigue'.

"Nos hemos encontrado con pacientes que se han sentido mal por el uso de estas plataformas. Las 'apps' son catálogos visuales con atributos simples: edad, hijos, nivel de estudios y poco más, por eso el hecho de que un mensaje se quede sin contestar puede llevar a sufrir una baja autoestima y sentirse irritado. Uno puede llegar a preguntarse: 'No me conoce de nada y ¿me rechaza por cuatro rasgos básicos?", reflexiona la psicóloga.

A los 20 somos más expansivos, pero a los 40 más herméticos quizás a la fuerza.

A los 20 somos más expansivos, pero a los 40 más herméticos quizás a la fuerza. / Germán Caballero

"Además, añade Tomás, el dedo se desliza por la pantalla sin parar porque, mientras se ven las fotos de los posibles pretendientes se segrega dopamina y puede llevar a pensarse que siempre habrá alguien mejor". La gratificación instantánea del bucle de dopamina convierte el ligue en un consumo infinito "priorizando la búsqueda de una opción mejor sobre la conexión auténtica y genuina", explica.

Las personas de entorno a la cuarentena que dejan de utilizar las aplicaciones son aquellas que "creen en una comunicación directa y profunda" -cuando la única distancia en una cita era la mesa de un bar-, han sufrido desplantes como el 'goshting' y se han topado con personas con una importante falta de madurez. Y una vez se ha caído en el desencanto ¿qué alternativas hay? Si las bazas de pasear al perro, los compañeros de trabajo y los amigos de amigos no funcionan, han surgido ya algunas opciones que pueden ayudar en la misión.

Citas rápidas y fiestas de solteros

Las 'speed dating' -o citas rápidas- son un formato de encuentro en el que (en el caso heterosexual) un grupo de hombres y mujeres que no se conocen de nada, entablan conversación durante unos minutos con cada uno de los asistentes del otro sexo, antes de dar el salto al siguiente para continuar hablando.

Hace cinco años que Marián Mendoza empezó a organizar "Las Minicitas" en València. Unas veladas de 'speed dating' que se celebran en varios locales de la ciudad, entre ellos en Radio City, y que funcionan de maravilla. "En algunos eventos hemos alcanzado entre un 50 y un 70 % de éxito", explica Marián. Ella trabaja con varios rangos de edad que van desde los 20 hasta los 60 años, y sí ha notado una desafección hacia las aplicaciones de citas.

Quienes se apuntan a sus quedadas ya tienen, al menos, la intención de encontrar a una persona con la que iniciar una relación. Y además "se interactúa con personas con las que quizás no cruzarías ni una palabra en la parada del bus y que, sin embargo, en el cara a cara bien por su forma de reír, por cómo habla e incluso por cómo huele, te llaman la atención y se produce el chispazo".

Marián Mendoza organiza "Las Minicitas" en València donde se puede conocer el amor o nuevas amistades

Marián Mendoza organiza "Las Minicitas" en València donde se puede conocer el amor o nuevas amistades / Miguel Angel Montesinos

Además de las citas rápidas, Marián también organiza citas a ciegas en las que se "afina más" la selección de los candidatos teniendo en cuenta más aspectos como los propósitos, hábitos de vida, gustos, etc. Otra modalidad son las 'Minicitas con peques', para familias monoparentales y que se celebran en parques y zonas adecuadas para los menores y las 'Minicitas sociales' cuyo objetivo es encontrar personas con las que hacer planes y ampliar el círculo social. "Además, es muy habitual que después de asistir a las 'speed dating' se creen grupos de whatsapp entre los participantes y hagan quedadas como amigos", cuenta mientras sonríe.

Otro fenómeno que ha aterrizado en la ciudad de València son las fiestas para solteros. En estas quedadas para 'singles', los asistentes compran una entrada y entre cócteles, música y algún juego más o menos simplón interactúan de forma natural con quien les ha llamado la atención. Lo que antes se hacía de forma instintiva en los pubs, pero sabiendo ya a lo que vas.

Diana es una vecina de València que ha asistido a alguna de estas fiestas para gente sin pareja y en su opinión "lo mejor que tienen es la forma más humana que tienen de llevarte al cara a cara y que esa 'chispa' que puede surgir no sea a través de un chat".

Si bien para Diana las aplicaciones pueden ser muy útiles para las personas más tímidas o que les cuesta más la interacción directa, asistir a estas fiestas es una opción "estupenda" porque "lo mínimo que te llevas es habértelo pasado bien. Si no ligas con nadie, por lo menos has tenido un rato agradable y no tienes la sensación de haber perdido el tiempo como ocurre cuando inviertes horas de tu tiempo en chatear con alguien y que no lleva a ningún sitio", observa.

Otro de los nuevos puntos de encuentro para los solteros es el tardeo. Este nuevo tiempo de ocio que en los últimos cinco años se ha consagrado también es una de las vías para socializar. El plan es perfecto: quedar a la hora del aperitivo, comida con amigos y una copa para interactuar con otros grupos con la misma predisposición. Nada puede salir mal.

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Fuente: Levante - EMV