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Entrevista

Francesco Pasetti, sobre la regularización de inmigrantes: "Lo que hace la legalización es aceptar la realidad"

Este experto, investigador principal del área de migraciones del CIDOB, celebra la medida aprobada por el Goberno pero considera que el plazo de tres meses para presentar la documentación es "ajustada" y advierte de que "es un parche" para la integración efectiva de los migrantes

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Franceso Pasetti, investigador principal del área de migraciones del CIDOB

Franceso Pasetti, investigador principal del área de migraciones del CIDOB / Cedida

Pau Lizana Manuel

Pau Lizana Manuel

Barcelona
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Francesco Pasetti, investigador principal del área de migraciones del CIDOB, profesor en la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y en el Institut Barcelona de d'Estudis Internacionals (IBEI), se encarga desde 2017 de evaluar políticas de integración de inmigrantes en Europa y en España. Celebra la regularización aprobada por el Gobierno el pasado martes, pero advierte que "es un parche" para la integración efectiva de estas personas y lamenta que la ventana de tres meses que tendrán los interesados para presentar los documentos es "ajustada"

-Las personas que quieran acogerse a la regularización deberán demostrar documentalmente que llevan más de cinco meses en España y que no tienen antecedentes. ¿Es un trámite sencillo?

-Hablar de sencillez en estos casos siempre es relativo. Es cierto que comparado con otras medidas de regularización, como el arraigo, hay una facilidad evidente. Ahora bien, en las políticas migratorias españolas siempre hay diferencias entre la normativa sobre el papel y lo que acaba sucediendo en la práctica. Esta diferencia se reduce en la medida en que hay menos requisitos, pero quizás la aplicación de la norma no es tan fácil como se plantea.

"Las regularizaciones también responden a necesidades empresariales"

-Para presentar pruebas documentales, los interesados tendrán que hacerlo entre principios de abril y el 30 de junio. Algunas entidades aseguran que es poco tiempo...

-Primero, deberá verse si consiguen abrir el plazo para recibir solicitudes en abril [que dependerá de la tramitación de la norma], porque si se retrasa y se mantiene la fecha de finalización, la ventana se acorta. Comparto la preocupación de las entidades: tres meses es ajustado teniendo en cuenta que los documentos de antecedentes penales no dependen de la Administración española, sino de consulados o embajadas. Son trámites que suelen tardar menos de tres meses, pero habrá que ver las colas que se formen para pedirlo y los recursos que se desempeñan para que pueda llevarse a cabo.

"Un migrante mejor integrado significa un Estado que funciona mejor, menos necesidad de ayudas sociales y mayor progreso"

-¿La oposición del PP, que ha trasladado el pulso contra la medida a Europa, o el recurso judicial de Vox, pueden bloquear o limitar la regularización?

-Creo que se trata más de un recurso político-electoral. Se puede recurrir e incluso se puede bloquear si lo dice el Tribunal Constitucional, pero no creo que se puedan suspender inmediatamente sus efectos antes de que se apruebe la norma. Para cuando se haya pronunciado el tribunal, estas personas ya habrán sido regularizadas e incluso habrán renovado su permiso. Esta es una de las razones por las que se ha elegido tramitar la norma mediante real decreto, para amparar y proteger su eficacia.

-De hecho, esta no es la primera regularización extraordinaria que se aprueba. Ya lo hicieron Felipe González, Aznar, Zapatero...

-Y todas ellas respondían a la misma lógica. Lo que hace la regularización, en pocas palabras, es aceptar la realidad del país y la necesidad de garantizar derechos, oportunidades, justicia e igualdad a los inmigrantes. Pero también responde a necesidades empresariales. Todas las regularizaciones han mejorado la integración laboral e incluso han favorecido la movilidad de estas personas.

"En España, una vez los inmigrantes consiguen regularizar su situación, tienen más posibilidades de irse"

-¿En qué sentido?

-Esto nunca se plantea, pero en España, una vez los inmigrantes consiguen regularizar su situación, tienen más posibilidades de irse. Tienen mucho más margen administrativo y legal para moverte dentro de la Unión Europea, por ejemplo.

-Así, ¿se puede decir que las anteriores regularizaciones funcionaron?

-Lo que ha demostrado la investigación empírica son evoluciones positivas. Aumentan derechos y oportunidades, se incrementa la recaudación fiscal por parte del Estado y, sobre todo, funcionan mejor sectores dependientes de la mano de obra migrante como la construcción, la agricultura o la hostelería. Además, la regularización previene situaciones de explotación.

"Es imposible hablar de inmigración en España a nivel político. Y ojo, porque si hablas con las empresas te piden esta regularización, porque les falta mano de obra"

-¿Qué cambia ahora respecto a las anteriores?

-La extrema politización del asunto. Era inevitable que la medida tirara por real decreto, es imposible hablar de inmigración en España a nivel político. Y ojo, porque si hablas con las empresas te piden esta regularización, porque les falta mano de obra. Hay un consenso transversal, no es casualidad que la ILP [presentada hace cuatro años por cerca de 900 entidades] al principio contara con bastante apoyo de parte del centroderecha. Luego, a medida que la cuestión entra en el juego mediático y electoral, todo se bloquea.

-Varios municipios de Catalunya denuncian que la llegada de migrantes tensa los servicios públicos.

-Pues justamente esta regularización debería solucionar todos estos problemas. Si les dan papeles, no acudirán a los servicios sociales, porque trabajarán, con derechos laborales. Es una medida hacia la inclusión.

"La migración seguirá. La disyuntiva está en si queremos explotarla a corto plazo en el debate político para alimentar el odio o la queremos mirar a largo plazo y lo pensamos como una cuestión crucial para el progreso"

-También denuncian un supuesto 'efecto llamada'.

-No hay evidencias empíricas que lo demuestren, pero también es un poco de sentido común. Piensa en la situación de Venezuela ahora mismo. La persona que se va de su país no necesita políticas especialmente favorables en España para venirse, le basta con que la situación en su país le obligue a huir. Lo mismo pasa con muchos países de África. La migración seguirá. La disyuntiva está en si queremos explotarla a corto plazo en el debate político para alimentar el odio o la queremos mirar a largo plazo y lo pensamos como una cuestión crucial para el progreso del país. Porque si vemos la situación demográfica y económica de España, necesitamos inmigrantes.

-Estos municipios, pero también algunas de las propias entidades que han secundado la regularización, hablan de que la integración cultural de muchos inmigrantes sigue siendo un desafío. ¿Lo comparte?

-La cuestión de la integración y la cohesión social es compleja y debe abordarse desde diferentes niveles: desde lo legal a lo económico, pasando por lo educativo, lo ético o lo cultural. En este sentido, la regularización es un parche, pero la solución pasa necesariamente por superar la politización y la retórica antiinmigración. Hay que dejar atrás la división entre "nosotros" y "ellos", porque un migrante mejor integrado significa un Estado que funciona mejor, menos necesidad de ayudas sociales, mayor progreso y mejor eficiencia en sectores claves de la economía. También deberíamos plantearnos involucrar más a los mismos migrantes en el diálogo social. Algunas de sus instituciones, como las islámicas, ya son parte de nuestra sociedad, y necesitamos que también lo sean de nuestra sociedad civil.

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