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Nuevo modelo

Catalunya no dispone de un censo de hectáreas en las que se practica la agricultura regenerativa

La crisis climática amenaza el futuro de las exportaciones agrícolas en Catalunya

Ernest Mas, responsable de Verdcamp Fruits.

Ernest Mas, responsable de Verdcamp Fruits. / GALDRIC MOSSOLL

Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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La agricultura regenerativa, pese a ser aún una práctica minoritaria, empieza a ser cada vez una alternativa más habitual en el sector agrario. Se multiplican los cursos, los grupos de productores, las jornadas técnicas y los proyectos piloto. Pero ante la pregunta "¿cuántas hectáreas hay ya en Catalunya trabajando con este enfoque?", la Administración no tiene respuesta.

Fuentes del Departament d'Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació explican a EL PERIÓDICO que, al tratarse de un sistema de producción que no está regulado por la Generalitat y que funciona con certificaciones privadas, la conselleria no dispone de ningún registro o declaración de explotaciones agrícolas que cosechen de forma regenerativa. O sea que, como no existe una definición administrativa ni un marco regulatorio específico, no hay obligación de declarar estas prácticas, ni un registro oficial donde consultarlas.

El mapa de la agricultura respetuosa con el medio ambiento en Catalunya, por lo tanto, se construye a trozos. Hay fincas que lo explican abiertamente, proyectos que publican resultados, asociaciones que suman socios y certificaciones privadas que intentan poner orden. Pero el conjunto queda fuera del radar público y, además, no todo el mundo utiliza el mismo listón para definir qué es "regenerativo".

Una de las explotaciones de Pomona Fruits.

Una de las explotaciones de Pomona Fruits. / GERARD GAYA

Algunos agricultores aseguran que basta con reducir laboreo y mantener cubiertas vegetales. Pero otros defienden que sin cambios profundos en manejo y sin un diseño del paisaje y la reducción drástica de pesticidas e insecticidas no se puede hablar de agricultura regenerativa. Sin un lenguaje común, contar hectáreas es tan difícil como comparar cifras.

Modelo científico

Aun así, varios centros de investigación han puesto sobre la mesa prácticas concretas que permiten que la agricultura sea regenerativa, es decir, que contribuya a mejorar su entorno sin dejar de ser productiva ni rentable.

Además, en Catalunya sí se utiliza dinero público para impulsar prácticas alineadas con este modelo. Aunque no exista un cajón oficial llamado agricultura regenerativa, parte de las políticas financiadas con el fondo climático se orientan a premiar actuaciones que van en esa dirección: mejorar el suelo, reducir impactos, aumentar resiliencia y, en algunos casos, favorecer la captura de carbono o disponer de espacios protegidos en áreas cultivables.

La idea del Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica es impulsar cada vez más compensaciones a agricultores y ganaderos por aplicar buenas prácticas y ser aliados de la biodiversidad. Pero pese a que se apoyen medidas concretas, no existe un conteo de cuántos payeses se han sumado al modelo ni de cuánta superficie ha cambiado de sistema en los últimos años.

En un contexto de sequías recurrentes y costes de producción variables, existen dudas acerca de si estas prácticas pueden extenderse si no se pueden evaluar de forma clara por parte de los gobiernos. Disponer de un registro voluntario o de una declaración específica en los trámites agrarios, afirman fuentes que han impulsado proyectos de agricultura regenerativa, permitiría empezar a poner orden: saber dónde se está aplicando, qué tipo de prácticas se hacen y con qué continuidad y efectos. De momento, no obstante, la fotografía oficial solo se puede llenar con los resultados de iniciativas variadas que empiezan a crecer.

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