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El síndrome de las 'supermujeres': ¿por qué el éxito profesional las lleva a fracasar en el amor?

Un estudio revela que las mujeres que triunfan en sus carreras tienen más dificultades para encontrar pareja porque los hombres se sienten intimidados ante el empoderamiento femenino. Seis mujeres de éxito cuentan sus experiencias

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Ejecutiva tras su jornada laboral

Ejecutiva tras su jornada laboral / 123RF

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El acceso a las esferas del poder llevado a cabo por las mujeres en los últimos años en infinidad de sectores profesionales no solo tiene consecuencias en términos de liderazgo y de conquistas igualitarias, también tiene derivadas psicológicas y emocionales que a menudo quedan fuera del radar de los estudios que monitorean los cambios sociales. Que cada vez haya más mujeres ocupando los puestos de máxima relevancia en multinacionales, grandes empresas, grupos políticos y entidades de todo tipo se considera una historia de éxito del feminismo en su lucha por la igualdad de la que toda la sociedad se alegra y se beneficia. Sin embargo, ese relato rutilante no siempre presta atención a cómo esas mujeres están viviendo esa transformación a nivel afectivo y qué consecuencias está teniendo para ellas en ámbitos tan delicados como el amoroso. Esto suele quedar para la sesión con el terapeuta o la charla íntima con las amistades de confianza, y ahí, en el diván o en la confesión cercana, a menudo afloran quejas y frustraciones que ponen un contrapunto sombrío a la historia triunfal del empoderamiento femenino.

El veterano psicólogo barcelonés Antoni Bolinches publicó a finales del año pasado un ensayo –reedición de otro homónimo editado en 2020, y que quedó opacado por la pandemia– cuyo título pone nombre a un fenómeno que, según asegura, va en aumento, pero del que raramente se habla: 'El síndrome de las supermujeres' (Editorial Amat). "Mi tesis es que el éxito profesional, económico y social tiene consecuencias contradictorias para hombres y mujeres en el plano afectivo: así como a ellos les aporta atractivo y les permite multiplicar sus opciones para tener relaciones, a ellas les penaliza y les complica la vida a la hora de encontrar pareja. La consecuencia de esta paradoja es que hay muchas mujeres, cada vez más, que han triunfado en sus carreras profesionales pero están solas en contra de su deseo", resume el psicólogo.

Bolinches, que es presidente de honor de la Sociedad Catalana de Sexología, llega a esta conclusión tras analizar 150 testimonios de "mujeres de éxito" que han pasado por su consulta, o que ha tratado a nivel personal y ha trabado amistad con ellas, y que le trasladan una misma frustración: "Todas son guapas, poderosas, cultas y triunfadoras, pero sienten que no encuentran hombres de su nivel que puedan ser sus parejas, o los que encuentran no se atreven a acercarse a ellas a pesar del atractivo que atesoran", describe.

Antonio Bolinches

Antonio Bolinches / José Luis Roca

El éxito tiene consecuencias contradictorias para hombres y mujeres en el plano afectivo: a ellos les aporta atractivo y les permite multiplicar sus opciones para tener relaciones, pero a ellas les penaliza y les complica la vida a la hora de encontrar pareja

Antoni Bolinches

— Psicólogo

Hombres cuestionados

Su explicación a este fenómeno es doble: "De entrada, tienen en contra la estadística: son mujeres exigentes y no están dispuestas a tener relaciones con cualquiera, necesitan hombres que estén a su nivel, lo cual reduce el número de candidatos", advierte Bolinches antes de subrayar el factor que, en su opinión, está en la raíz de esta disfunción: "Los hombres que estarían llamados a ser sus parejas, dado el estatus socioeconómico en el que se mueven, prefieren estar con mujeres menos relevantes y poderosas porque creen que así se van a sentir menos cuestionados y van a poder ejercer el mando en la relación. En cambio, ante una mujer triunfadora y con las ideas claras, se sienten intimidados. Por eso, prefieren evitarlas", razona el terapeuta.

EL PERIÓDICO ha hablado con seis mujeres de distintos perfiles y rangos de edad, pero todas con exitosas carreras profesionales a sus espaldas, que corroboran la tesis de Bolinches a partir de sus experiencias personales o de amigas suyas, aunque con matices. "El mundo ha cambiado, las mujeres hemos accedido al poder en condiciones de igualdad con los hombres, pero muchos siguen viendo el éxito femenino como una anomalía o una amenaza, y esto les descoloca», apunta Ana Bujaldón, presidenta de la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE).

Reconoce que este tema a veces sale a colación en conversaciones privadas con asociadas y colegas suyas, pero advierte: "La soledad de la mujer de éxito no es consecuencia de su éxito, sino de estar viviendo en un momento de transición. Los roles han cambiado, pero las mentalidades tardan más en hacerlo, y aún hay demasiados hombres que creen que su misión en la vida es ocupar una situación superior en la pareja. La pregunta de nuestro tiempo es: ¿estamos preparados para mantener relaciones realmente igualitarias? Y no tengo clara la respuesta".

Ana Bujaldón

Ana Bujaldón / EPC

Los roles han cambiado, pero las mentalidades tardan más en hacerlo, y aún hay demasiados hombres que creen que su misión en la vida es ocupar una situación superior en la pareja.

Ana Bujaldón

— Presidenta de la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE)

La periodista y ex presentadora de informativos Gloria Lomana dirige la fundación 50&50 Gender Leadership para promover la igualdad y el liderazgo femenino en empresas e instituciones. Está habituada a tratar con mujeres que son CEOS, directoras generales, jefas de equipo o responsables de áreas de importantes compañías y reconoce que el reverso solitario del empoderamiento femenino, que ella se resiste a llamar síndrome, es un lugar común a partir de cierto nivel de éxito profesional. "Tengo muchas amigas con ese perfil profesional, que además son atractivas, tienen una buena posición económica y una intensa vida social, y que me dicen: no consigo ligar, los hombres no se me acercan, siento que les doy miedo", revela.

En su opinión, este fenómeno está condicionado por la forma tan dispar que tienen hombres y mujeres de entender las relaciones afectivas cuando alcanzan la cumbre de sus carreras. "Hay mucho varón triunfador que está encantado de pasear de la mano de una mujer-trofeo aunque no le aporte nada intelectualmente. En cambio, la mujer que ha llegado a lo más alto en su carrera desea compartir sus inquietudes con un hombre que esté su nivel en todos los aspectos. Nosotras no queremos un acompañante para lucirlo como un bolso. Y si no encontramos lo que buscamos, preferimos estar solas, que ya estamos bien así", distingue la periodista.

Gloria Lomana

Gloria Lomana / David Castro

La mujer que ha llegado a lo más alto en su carrera desea compartir sus inquietudes con un hombre que esté su nivel en todos los aspectos. Nosotras no queremos un acompañante para lucirlo como un bolso. Y si no encontramos lo que buscamos, preferimos estar solas, que ya estamos bien así

Gloria Lomana

— Periodista

Esa opción la conoce bien –por su experiencia personal y la de su red de amigas– la consultora para empresas Liana Grieg. Criada en Nueva York, hace cinco años fundó en Barcelona, junto a dos emprendedoras como ella, Juno House, el primer club social femenino de la ciudad. "Conozco un montón de mujeres de éxito que viven en ciudades de todo el mundo y que han optado por quedarse solas ante la dificultad para encontrar un compañero que esté a su nivel", confiesa, y añade esta reflexión: "Somos la primera generación de mujeres que elige este camino, por encima de la maternidad o el matrimonio. Esto conlleva un debate filosófico sobre los cambios sociales y de estilo de vida que estamos experimentando".

Ella ahora tiene pareja, pero reconoce haberse topado en múltiples ocasiones con las señales del "síndrome" que describe Bolinches, y relata una anécdota personal a modo de muestra. "Una vez tuve una cita con un chico. Hablamos de nuestros trabajos, nos entendimos, hubo conexión, pero al día siguiente me escribió: creo que lo nuestro no va a funcionar porque tú ganas más dinero que yo, prefiero no seguir viéndote".

Liana Knight

Liana Grieg / MANU MITRU

Conozco un montón de mujeres de éxito que viven en ciudades de todo el mundo y que han optado por quedarse solas ante la dificultad para encontrar un compañero que esté a su nivel

Liana Knight

— Consultora para empresas

Frustraciones y culpas

Los gabinetes psicológicos son los confesionarios donde suele acaba supurando el impacto emocional que causa este tipo de frustraciones. "A menudo, esa mujer que ha triunfado en el trabajo pero ha fracasado en el amor se culpa a sí misma de su situación. Es habitual que llegue a la consulta diciendo que el problema está en ella, que no encaja, que asusta a los hombres, o que ser una mujer autónoma y de éxito, en el fondo, es una desgracia", revela la psicóloga Sandra López Gallego, del Col·legi Oficial de Psicología de Catalunya.

Lo llamativo, cuenta la terapeuta, es que el "descoloque" es compartido por ambos sexos. "También tratamos a hombres que se ven incapaces de manejar esta situación porque crecieron con un modelo que daba prioridad al varón en las relaciones y consideraba a la mujer como su complemento, y se sienten perdidos ante una mujer que le habla de tú a tú o que toma la iniciativa", advierte.

Sandra López Gallego

Sandra López Gallego / EPC

A menudo, la mujer que ha triunfado en el trabajo pero ha fracasado en el amor se culpa a sí misma de su situación. Es habitual que llegue a la consulta diciendo que el problema está en ella, que no encaja, que asusta a los hombres

Sandra López Gallego

— Psicóloga

Parece haber consenso en que el viejo modelo de masculinidad necesita ser revisado, pero la tentación de descargar sobre los hombres toda la responsabilidad de los desajustes que causa el empoderamiento femenino en el terreno sentimental es rechazada por muchas mujeres. "El victimismo no conduce a nada, y las mujeres que creen que sus logros profesionales les están impidiendo tener relaciones afectivas satisfactorias deben evitarlo", defiende Anna Vicen Renner, coach especializada en liderazgo y relaciones. Por su trayectoria personal –ella también ha sido una emprendedora en diversos campos profesionales- y el testimonio de amigas y personas que ha tratado en su consulta, conoce bien esa "sensación de desconfianza" que genera el éxito femenino, pero invita a combatirla.

De entrada, cambiando la mirada. "Creer que los hombres nos rehuyen porque se asustan al vernos poderosas es solo una percepción que está en nosotras, y que puede acabar convirtiéndose en una excusa para no cambiar nuestra situación. En realidad, ser poderosas nos hace atractivas. Es nuestra responsabilidad encontrar la manera de usar ese poder como una herramienta para conectar con la persona adecuada. Quizá, dando el primer paso, tratando de entender al otro y poniéndoselo fácil", sugiere.

Anna Vicen Renner

Anna Vicen Renner / Jordi Otix

El victimismo no conduce a nada, y las mujeres que creen que sus logros profesionales les están impidiendo tener relaciones afectivas satisfactorias deben evitarlo

Anna Vicen Renner

— Coach experta en liderazgo y relaciones

En su estudio, Antonio Bolinches propone una recomendación similar para las supermujeres que encuentran dificultades en el amor: "Es probable que el hombre que les gusta también se sienta atraído por ella, pero que a la vez se vea intimidado por el poder que desprende. Si ella actúa con inteligencia constructiva y empatía, puede ayudarle a vencer sus reparos", propone el psicólogo.

Disfrutar de la vida

Hacer de la debilidad virtud es un 'leit motiv' al que también se apunta la abogada matrimonialista Elena Crespo. Su experiencia laboral –es una letrada de éxito, titular de su propio despacho, desde el que ha gestionado infinidad de separaciones conyugales – y personal –ella también está divorciada– le ha permitido conocer de cerca los conflictos que generan los desequilibrios económicos y profesionales en las parejas y tiene un mensaje para las mujeres poderosas y libres de compromisos: "Bienvenido sea ese síndrome, porque es señal de que hemos alcanzado cotas de poder. A una supermujer, le diría que debe aprovecharse de su situación, que disfrute de la vida y de su estatus económico, que se cuide, que se dé placeres y que se lo pase bien. Y sobre el amor, que sea abierta. Si es una mujer de éxito, seguramente ya tiene una cierta edad y no está en condiciones de ser demasiado exigente. Ya no necesita un padre para sus hijos ni un puntal para su vida, porque es una mujer autónoma, necesita un compañero con el que pasárselo bien".

En su opinión, la verdadera igualdad llegará cuando las mujeres "entierren de una vez el cuento del príncipe azul", independientemente de su condición económica. "Tenemos que aprender de los hombres, que saben dejar a un lado las dependencias emocionales y disfrutar de la vida", sugiere.

Elena Crespo

Elena Crespo / Sandra Roman

La mujer de éxito no necesita un padre para sus hijos ni un puntal para su vida, porque es una mujer autónoma, necesita un compañero con el que pasárselo bien

Elena Crespo

— Abogada

¿La soledad está llamada a ser el precio afectivo a pagar por las mujeres poderosas? "Tendremos que aprender a relacionarnos de otra forma con los hombres y con el amor, pero a lo que no vamos a renunciar nunca es a las cotas de autonomía que hemos conseguido", responde Maialen Goya Mendizábal. A sus 72 años, su testimonio es la prueba de que el 'síndrome de las supermujeres' no conoce edad.

Empresaria donostiarra de éxito, se divorció de su marido hace más de 30 años y desde entonces ha tenido cinco parejas, "y a los cinco los dejé yo porque me desenamoré", advierte. Hoy se declara "abierta al amor", pero no a cualquier precio, ni con cualquier 'partenaire'. "La situación ha cambiado y ahora somos nosotras las que elegimos. Y para tener al lado a un muermo aburrido o que intente manejarme, prefiero estar sola", advierte.

Maialen Goya Mendizabal

Maialen Goya Mendizabal / EPC

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