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Pinchazos telefónicos

Las conversaciones de la trama corrupta del vertedero de Osona: "Si la Guardia Civil viene, nos meten en prisión"

El Seprona interceptó llamadas telefónicas de responsables y trabajadores del basurero que plasman vertidos irregulares, fraudes económicos y órdenes para encubrir residuos contaminantes y no autorizados en el depósito de Seva

La Guardia Civil destapa una trama corrupta en un vertedero de Osona que contaminó y evadió impuestos

Explosiones y grietas desesperan a los vecinos que viven junto al vertedero investigado en Osona: "Es inhumano"

Un camión descargando y otro a la espera de hacerlo en el vertedero de Fitó, en Seva (Osona).

Un camión descargando y otro a la espera de hacerlo en el vertedero de Fitó, en Seva (Osona). / MANU MITRU / EPC

Seva
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El atestado de la Guardia Civil que revela una supuesta trama corrupta en el vertedero de Fitó, en Seva (Osona), está repleto de pasajes de conversaciones telefónicas de responsables y trabajadores del depósito, ilustrativas de la operativa para encubrir los residuos contaminantes que supuestamente ingresaban pese a no estar permitidos y que habrían generado réditos a los gestores de la instalación. Las llamadas, interceptadas entre 2023 y 2024, plasman también la inquietud que fue en aumento en el basurero a medida que los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) se personaban para investigarlo.

“Suerte que vino el Seprona la semana pasada porque, si llega a venir cualquiera de estos días, nos meten en la prisión”, resoplaron dos empleados en enero de 2024. Les exasperó un camión lleno de “mierda”, tal como se referían a los residuos incompatibles con el permiso del Fitó, solo apto para escombros de obra. “Una cosa es una palada de mierda, pero no todo el camión, animal”, exclamó uno de ellos. “Imbécil, lo que tienes que hacer es mezclarlo”, se desahogó con su compañero. Pese al incumplimiento patente, toleraron que el transportista descargase, señala el informe. “Que le cobre lo que le tenga que cobrar… A ver si, para otra vez, el chófer controla”, resolvieron.

En otro episodio, el gerente se expresó preocupado por 8.800 toneladas de desperdicios contaminantes que supuestamente se lanzaron al vertedero en 2019. “Eso se les puede rebotar porque dejamos entrar cosas o producto que no tenían ningún control”, manifestó. En un par de consultas, un ingeniero recomendó esconder restos de grasa animal e hidrocarburos “con mucha tierra”. El dictamen también da cuenta de “un viaje que huele a gasoil”, otro con “ramas enteras y troncos” y uno más que “venía con un colchón entre medias y una cadena”, todo ello inapropiado para el depósito. Además, un cliente consultó si aún sería posible tirar neumáticos. “Están muy controlados, ya no es como antes”, le respondieron.

Camuflar “chanchullos”

Entre el personal, se hablaba de “chanchullos” por la aparente permisividad con los montones de desechos prohibidos con los que transigía Restauracions Ambientals Catalanes (RAC), que administra el recinto. “Otro chanchullo… Este ve el dinero y se vuelve loco”, comentaron unos empleados. En alguna ocasión, hubo quien aleccionó sobre cómo camuflarlos.

“Si van a traer algo que no es correcto, lo pueden hablar y lo pueden trampear”, confesó el experto medioambiental del recinto a un cliente, que quería deshacerse de placas de pladur, no admisibles en teoría en el depósito. “Si tienes más ‘runa’ y tienes un contenedor, mézclalo con la ‘runa’ para que no se vea tanto y así lo iremos colando”, propuso el técnico.

Con frecuencia, en las grabaciones afloran indicaciones para enterrar la basura de los camiones “sucios”. “El residuo que tiene mala pinta se tira abajo y fuera”, acordaron entre empleados. En otro momento, se mostraron despreocupados por las sacas de plástico a sepultar para no dejar a la vista una potencial infracción: “Se tapa todo con la escoria y no se verá”.

“Truquillos” para tapar

Aparte, se ordenó enseñar los “truquillos” a un recién incorporado, así como “los conceptos y lo que tiene que hacer para ser más puta que bonito”, soltó el gerente. “No quiere que le pase como el otro día, que se quedó sin tapar el puto viaje de Uniotransmóvil”, transcribieron los agentes, que habían madrugado para ser testigos de la irregularidad. “Lástima no haberlo tapado, estaban antes de las siete esperando”, se percató un operario. “Esto nos va a traer problemas, que seamos conscientes del follón que tenemos encima”, previno el gerente.

Barcelona, 23/12/2025. Barcelona. Un juzgado investiga vertidos ilegales en un depósito de escombros en Seva, que causa problemas a los vecinos del entorno (estaremos allí Guillem y Jordi, hemos quedado con un vecino denunciante que vive en una urbanización próxima al vertedero. AUTOR: MANU MITRU

Un respiradero humeando en el vertedero de Fitó, en Seva (Osona). / MANU MITRU / EPC

El responsable se declaró intranquilo de nuevo una mañana en que le pareció ver a un inspector. “Ha avisado al maquinista para que lo tape un poco más de la cuenta”, lo calmaron. Cada vez que la Guardia Civil visitaba el basurero, los teléfonos echaban humo. “Que le dé la vuelta a los camiones porque, si no, hoy estos nos van a dar por culo”, alertó un maquinista. “Que ese camión no descargue que lleva mucha mierda en la escoria”, mandó el gerente, mientras los agentes merodeaban. El dictamen del Seprona asegura que “a primera hora de la mañana y última hora del día, vierten los camiones que traen más contaminación”.

En una circunstancia enojosa, el gerente explicó que había pactado un precio para recibir tierras con cascote -no adecuadas para el vertedero- y pasarlas a reciclaje para ahorrar el canon a un empresario. Sin embargo, se topó con que rebosaban plástico, maderas y otros desechos. “Déjame descargar los cinco camiones, tápalo como sea y, cuando tengamos la documentación, vuelvo a subir”, rogó un cliente. Revisaron el precio de la faena al alza, con un pago incluido de 3.000 euros por adelantado. “No son residuos de la construcción, lo ha extendido rápido y lo ha tapado con tierra y se ha acabado”, zanjaron en el Fitó.

“Caídos del cielo”

A tenor de las transcripciones, el presunto fraude por el que se enmascaraban desperdicios contrarios al permiso resultó lucrativo. En una llamada, el gerente y uno de los socios del basurero se explayaron sobre las toneladas de tierra que han entrado “por la cara”; es decir, “sin declararlas y sin pagar el canon”, interpretan los agentes. Los interlocutores calcularon que habían ganado “300.000 euros caídos del cielo” al aceptar desechos sin registrarlos y eludir impuestos. Reconocieron que esa trampa reportaba "una parte sustancial" de la facturación anual, de unos dos millones de euros.

La Guardia Civil ha detectado que en el vertedero se adulteraban presuntamente recibos y contratos en connivencia con varias empresas, supuestamente para simular que el Fitó recibía escombros que, en realidad, se habrían arrojado en campos y terrenos sin control. “Ayer cerró una obra con 50.000 toneladas de tierra, que no va a subir ningún camión […], son 100.000 euros así por la cara”, concretó el gerente. Días después, aludió a una operación similar: “Hoy ha cerrado una historieta de 30.000 toneladas de tierra pero sin subir un camión […]. Solo habrá que hacer trabajo de oficina […]. Lo entra como tierras para valorizar o para restaurar y ya está […], 80.000 euros al bolsillo”.

Barcelona, 23/12/2025. Barcelona. Un juzgado investiga vertidos ilegales en un depósito de escombros en Seva, que causa problemas a los vecinos del entorno (estaremos allí Guillem y Jordi, hemos quedado con un vecino denunciante que vive en una urbanización próxima al vertedero. AUTOR: MANU MITRU

Un cartel que prohíbe el paso en las inmediaciones del vertedero de Fitó, en Seva (Osona). / MANU MITRU / EPC

"Artimañas" para evadir

A raíz de una reclamación de la Agència de Residus por importes del canon en 2019, dos empleados desnudaron las “artimañas” de la presunta evasión fiscal. “Sacábamos los camiones que eliminábamos para no pagar el canon”, explicitaron. Uno de ellos especuló con que “se sacaría una cantidad exagerada de toneladas, una animalada”. “Entre 6.000 y 8.000 toneladas cada mes”, respondió el técnico.

“Es una gestión pura y dura sobre un canon que cobramos pero no pagamos y sobre unas tierras que no entran y cobramos”, admitió uno de los socios de RAC. En más de una ocasión, el personal mencionó los albaranes “ficticios” y “falsos” que se confeccionaban. “Eran viajes de tierra que no vino ninguno”, expusieron.

El Seprona añade que existía una contabilidad interna “para camuflar entradas y evitar su declaración”, llamada PR. Un técnico lo resumió así: “Ellos no declaran, nosotros no declaramos y a tomar por el culo”. En la misma conversación, advirtió que “no se puede inflar” más las descargas que se ocultan sin arriesgarse a “marrones importantes”.

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