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Accidente ferroviario

Los técnicos estudian si el aumento de tráfico de camiones por la AP-7 desgastó el muro caído en Gelida

Este tramo de la autopista soporta hasta 25.000 vehículos pesados al día

El riesgo de hundimiento tras la caída del muro en Gelida obliga a cortar durante días la AP-7 desde Martorell

La AP-7 no reabrirá al tráfico al menos hasta este sábado

Carril inhabilitado en la AP-7, en Gelida, justo encima del punto donde se desprendió el muro que hizo descarrilar el tren.

Carril inhabilitado en la AP-7, en Gelida, justo encima del punto donde se desprendió el muro que hizo descarrilar el tren. / JORDI OTIX

Germán González

Germán González

Barcelona
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La investigación para determinar las causas del siniestro ferroviario mortal en Gelida ocurrido el martes en la línea R4 de Rodalies se ha extendido para determinar el riesgo de colapso de la AP-7 en este tramo de autopista que transcurre sobre el túnel de Rodalies. Todo apunta a que podría haber más de una causa que explicara la caída del muro de contención sobre la vía cuando pasaba un tren de la R4. La principal hipótesis sigue siendo que el muro cedió por la filtración y acumulación de agua a consecuencias de los temporales que ha sufrido Catalunya, y esta zona en particular, en los últimos meses. El terraplén que está contenido por el muro se habría ido empapando de agua y esa acumulación habría provocado el deslizamiento de tierras y el derrumbe de la estructura sobre la vía.

La investigación quiere analizar si la vía se ha desgastado y eso ha podido repercutir en el estado del muro

Sin embargo, junto a esta causa también se analiza el estado de la AP-7. Según ha podido saber EL PERIÓDICO, técnicos de los servicios de emergencia, de las operadoras ferroviarias y de la Red de Carreteras del Estado están analizando si tanto este muro de contención como la plataforma sobre la que se asienta la autopista se ha desgastado por el incremento del paso de camiones de gran tonelaje por este tramo, que ha crecido en los últimos años, especialmente desde la liberación de los peajes en 2021. Según fuentes de la investigación, se está estudiando si estas vibraciones, que son continuas, han repercutido sobre la calzada y el terreno que la soporta hasta debilitarlo.

Los técnicos quieren determinar si este deterioro pudo afectar de algún modo al estado del muro de modo que este acumulara exceso de agua, se tensionara y acabara cediendo. Este análisis se debe hacer en el subsuelo del tramo afectado de la AP-7 para determinar si existe afectación y cómo repararla.

Un 50% más de tráfico

Desde la liberación de los peajes hace cuatro años y medio, la AP-7 ha aumentado su tráfico entre un 40% y un 50% en algunos puntos. Es el caso del tramo que pasa por el antiguo peaje de Martorell y hasta Gelida, que está cortado precisamente para actuar para garantizar la seguridad de la calzada tras el accidente ferroviario. El Servei Català de Trànsit calcula que por este tramo pasan unos 120.000 vehículos diarios, de los que 25.000 son pesados, lo que, apuntan los técnicos, puede generar un desgaste en la infraestructura.

Mapa de ubicación del tramo cortado de la AP-7.

Para llevar a cabo estos trabajos, Trànsit y el Ministerio de Transportes decidieron el martes cortar la AP-7 entre Martorell y Vilafranca del Penedès, una medida que durará, como mínimo, hasta el fin de semana a la espera de tener el estudio de la plataforma que está por debajo de la autopista en este tramo. "Es una intervención de seguridad vial. Ha sido solicitada por el titular de la vía porque había algún riesgo de derrumbe", explicó el director de Trànsit Ramon Lamiel cuando anunció las restricciones.

El Ministerio de Transportes había pedido inicialmente cortar la AP-7 en ambos sentidos pero se acordó hacerlo únicamente en sentido Tarragona para evitar un perjuicio de la movilidad. De esta forma, hay operarios trabajando en la zona para apuntalar el terreno. Este sábado, Trànsit y Transportes volverán a analizar la seguridad de este tramo la autopista para determinar si se puede volver a abrir al tráfico.

Investigación abierta

A la espera de conocer los resultados de la caja negra del convoy siniestrado en Gelida, que se sigue analizando y que aclarará si el muro se derrumbó al paso de los vagones o bien cayó a la vía y el tren chocó, el Área Central Aeroportuaria y de Transporte Público de los Mossos d'Esquadra ya dispone de los informes elaborados en el lugar del accidente.

Después de que los bomberos apuntalaran las paredes para evitar más derrumbes, durante todo este miércoles los agentes estuvieron realizando un reportaje fotográfico de la zona, de los vagones destrozados, de la vía y del muro derribado. También tomaron declaración a varios pasajeros y recogieron algunos elementos que debe analizar la policía científica, como posibles frenadas en los raíles.

En unos días los agentes presentarán sus primeros atestados al Juzgado de Instrucción número 4 de Vilafranca del Penedès que investiga este accidente mortal y que acompañarán con informes que les proporcionen los bomberos, Adif y Renfe sobre el estado del terreno.

Durante todo el jueves, los Mossos desplegaron un operativo de vigilancia en las inmediaciones del terreno en el que se produjo el accidente, ya que los técnicos de Adif y Renfe debían sacar los restos del tren siniestrado. De momento se ha retirado la parte del convoy menos afectada con una locomotora mientras que los tres vagones más afectados, los que estaban al inicio, podrían ser desguazados, ya que no se puede usar una grúa de grandes dimensiones para sacarlo por las dudas sobre la capacidad del terreno para aguantar su peso.

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