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Subida de precios

Óscar Guillen, arquitecto, alerta del efecto metápolis en los municipios: "Los 'expats' desplazan la presión a pueblos que sí tienen identidad"

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El arquitecto Óscar Guillen denuncia la metápolis, el efecto ciudad que sufren muchos municipios

El arquitecto Óscar Guillen denuncia la metápolis, el efecto ciudad que sufren muchos municipios / EPC

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La metápolis es un concepto arquitectónico que refleja cómo la misma realidad urbana se extrapola a todo el territorio. Aunque antes solo las grandes ciudades del país -Barcelona, Madrid o Valencia - tenían presencia de 'expats', ahora este fenómeno se traslada también a otros municipios mucho más pequeños, que acaban sufriendo también los "precios imposibles" que antes solo afectaban a las capitales de provincia.

El arquitecto Óscar Guillen ha denunciado que muchos 'expats' se quejan de que "las ciudades españolas ya no son auténticas". Una protesta incoherente para este experto, que reitera que los mismos "que la transforman" están descontentos con los cambios que han causado.

Subida generalizada de precios

"En Barcelona muchos extranjeros se quejan de que ya no tienen la magia de antes, así que se mudan a pueblos más auténticos, como Mataró, Girona o Sitges", ha explicado en la cuenta 'pasanquecosasig'. "Llegan esperando paella, flamenquito, una ciudad muy española y se encuentran con cafés donde todo el mundo habla su idioma, comen el mismo 'brunch' que en Londres y pagan con Revolut, y se desilusionan", ha aclarado en Instagram.

Estas personas, que vienen con "sueldos altos y horarios flexibles", se mudan a estas poblaciones menos conocidas "que sí que tienen identidad, ritmo propio, precios normales" y trasladan la misma problemática que viven las grandes ciudades. "Compran a precios imposibles, los alquileres suben, los negocios se adaptan al nuevo público, el pan vale el doble y claro, la gente de ahí de toda la vida empieza a irse", ha denunciado.

"Pueblos que dejan de ser pueblos"

Estos pueblos se convierten en un barrio más de las grandes ciudades. "A esto se le llama Metápolis, una ciudad extendida, difusa... Para quien vivía ahí, el problema no es llegar a Barcelona, es que Barcelona ha llegado a ellos".

El problema es que muchos "no se integran, no aprenden catalán, no van a las fiestas del pueblo, y acaban yendo al mismo coworking que podrían tener en la ciudad". Estos municipios "dejan de ser pueblos" y algunos de sus tradiciones y negocios acaban diluyéndose, denuncia el arquitecto.