El camino para ser Mosso d’Esquadra: profesionalidad al servicio de la ciudadanía
Una institución policial moderna, diversa y preparada para los retos del presente y del futuro

Lanzamiento de gorras de los agentes graduados del Curso de formación básica para policías.
El cuerpo de los Mossos d’Esquadra crece. La Generalitat de Catalunya ha puesto en marcha la mayor convocatoria de acceso al organismo policial de los últimos años, con un total de 1.587 nuevas plazas. El objetivo marcado por el Departament d’Interior i Seguretat Pública es alcanzar los 25.000 efectivos para el año 2030, una cifra con la que aumentar el número de agentes, impulsar el relevo generacional y reforzar los distintos operativos que actúan a lo largo del territorio. Además, el 40% de las plazas ofertadas quedan reservadas para mujeres, una medida con la que se avanza hacia la paridad de género, reflejando así la diversidad de la sociedad a la que se presta servicio.
El contexto actual, marcado por la evolución del delito y la creciente complejidad de las intervenciones, hace de la de Mosso d’Esquadra una profesión exigente y en permanente evolución. Por eso, la formación emerge como uno de los pilares esenciales del trabajo policial, tanto en el momento del ingreso como durante todo el desempeño de la carrera.
La Generalitat de Catalunya quiere alcanzar los 25.000 agentes para el año 2030
Un proceso exigente y completo
El acceso al cuerpo de Mossos d’Esquadra comienza con la fase de oposición, que mide tanto los conocimientos teóricos como las competencias físicas y profesionales de los aspirantes.
Arranca con un examen de evaluación del temario oficial y una segunda prueba aptitudinal con la que valorar las capacidades lógicas y de razonamiento. Se valora también el conocimiento de al menos 2 idiomas (de entre un listado de 16 posibles), a través de una prueba voluntaria y no eliminatoria que permite a los candidatos ganar puntos. Después, deben superar los ejercicios de agilidad, fuerza y resistencia para comprobar que disponen de la condición física necesaria para ejercer la función policial.
Finalmente, se realiza una evaluación psicoprofesional mediante un test de competencias y una entrevista personal. Se analizan aspectos como la responsabilidad, el autocontrol, la capacidad de trabajar bajo presión, la habilidad comunicativa o la motivación para el servicio público.
Las pruebas de acceso culminan con la acreditación del nivel obligatorio mínimo de catalán (C1) y la comprobación médica, que descartará cualquier incompatibilidad para el ejercicio de la profesión y revisará la inexistencia de tatuajes contrarios a los valores constitucionales o incompatibles con la función policial.

Grupo Regional de Seguridad Ciudadana (GRSC) en Ciutat Vella, Barcelona. / Mossos d'Esquadra
Se trata, en conjunto, de un proceso que valora el encaje del aspirante con las exigencias de la profesión y su capacidad de responder tanto en el plano operativo como en el ético y relacional.
Formación y acceso al cuerpo
Tras superar las pruebas de oposición, los estudiantes ingresan al Curso de formación básica para policías que se imparte en el Institut de Seguretat Pública de Catalunya. Este año 2025-2026 reúne a más de 1.800 alumnos, entre Mossos y policías locales. El curso comenzó en diciembre y se extenderá hasta el próximo julio, un total de 1.145 horas en las que se combina enseñanza presencial (851 horas) y clases en línea (294 horas).
El programa incluye materias como deontología y derechos humanos, criminología, procedimientos policiales, autoprotección, tiro y armamento, intervención en seguridad ciudadana o comunicación policial en lengua inglesa. Los contenidos, además, se revisan y actualizan continuamente para poder dar respuesta a los retos más actuales. Por eso, se han incorporado nuevos ejes vertebradores como el uso progresivo de la fuerza, abordado desde una perspectiva que prioriza la mediación y la prevención del conflicto sin renunciar a la capacitación operativa cuando resulta necesaria; la perspectiva de género, esencial para una atención adecuada; o el estudio de la ciberseguridad y el cibercrimen, orientados a combatir la actividad delictiva en la red: estafas, suplantaciones de identidad, ataques informáticos...
La formación se completa con simulaciones operativas en entornos controlados. Los futuros agentes deben actuar frente a recreaciones de situaciones de trabajo reales, como conflictos vecinales, intervenciones en la vía pública, detenciones o actuaciones coordinadas en equipo. Estos ejercicios permiten poner en práctica los conocimientos adquiridos en el aula y evaluar competencias clave en los alumnos, como el autocontrol, la capacidad de comunicación, el trabajo en equipo y la orientación al servicio público.

Simulador de entrenamiento policial del Institut de Seguretat Pública de Catalunya. / Mossos d'Esquadra
Tras el curso básico, los aspirantes inician el periodo de prácticas, una fase también obligatoria y que se prolonga durante un año. Tutelados por agentes con experiencia, los futuros Mossos y Mossas se incorporan a unidades de seguridad ciudadana y comienzan a trabajar sobre el terreno. Superada esta etapa, se gradúan como funcionarios de carrera.
La formación policial prepara a los alumnos para afrontar intervenciones reales
Especialización y crecimiento
La formación no termina con la incorporación al cuerpo. Los nuevos agentes inician su trayectoria profesional en unidades de seguridad ciudadana, sin embargo, disponen de muchas opciones de especialización y, transcurrido el primer año de servicio, ya pueden presentarse a los procesos para acceder a los distintos itinerarios profesionales. Se estructuran en tres grupos:
La seguridad ciudadana, centrada en la prevención y neutralización de situaciones de riesgo para personas y bienes. En ella se integran ámbitos como el tráfico, la protección de personas, los dispositivos de orden público, las unidades caninas, la intervención en montaña, el medio acuático o la desactivación de explosivos.
Por otra parte, la investigación, orientada a la recogida y análisis de información y al esclarecimiento de infracciones penales. Incluye desde la investigación básica y avanzada hasta los servicios de inteligencia o la policía científica.
Y, finalmente, el soporte técnico, que presta apoyo especializado a las unidades operativas y a los órganos directivos en tareas de análisis, coordinación y mejora de la eficiencia del servicio.
El acceso a cualquiera de estas especialidades exige superar nuevos procesos selectivos con pruebas teóricas, físicas, técnicas y psicoprofesionales, además de un periodo específico de formación y prácticas.

Unidad de intervención de montaña. / Mossos d'Esquadra
En 2025 ya se han impartido cursos de intervención especial, en el medio acuático y policía marítima. Actualmente, se están cursando formaciones de desactivación de explosivos y rescate de montaña, y están previstos programas en orden público, tráfico e investigación criminal. Todos ellos cuentan con un marcado componente práctico y con la participación de personal policial y especialistas externos.
Una carrera en constante evolución
A partir de los dos años de servicio, los agentes del cuerpo de Mossos también pueden optar a las diferentes categorías de mando: caporal/a y sargento/a, subinspector/a, inspector/a, intendente/ay comisario/a; mediante procesos que, nuevamente, incluyen pruebas selectivas, cursos específicos y periodos de prácticas.
Además, el Institut de Seguretat Pública de Catalunya ofrece formación continua durante toda la carrera profesional: cursos de actualización, habilitación, formación de formadores, reciclaje para mandos y jornadas especializadas. Un catálogo que se publica anualmente y que consolida una idea clave dentro del cuerpo: en un entorno cambiante, la formación se convierte en un requisito permanente para el ejercicio profesional.
Distintos talentos con una misma vocación
Con este modelo de acceso, formación y desarrollo profesional, los Mossos d’Esquadra dibujan una institución plural, especializada y conectada con la realidad social. El cuerpo necesita personas con vocación de servicio público, comprometidas con la seguridad de la ciudadanía y guiadas por la integridad, la ética y la responsabilidad.
Al mismo tiempo, la organización ofrece espacio para intereses diversos gracias a la amplia pluralidad de especialidades y ámbitos profesionales que la conforman. Esta combinación permite que todos los miembros del cuerpo encuentren su lugar y contribuyan, desde sus capacidades y sus motivaciones, a un proyecto común de seguridad y servicio a la comunidad.
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