Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Descarrilamiento en Gelida

El hospital de campaña en las centenarias Bodegas Torelló: "Había mucha gente asustada"

La presidenta de la empresa familiar, Ernestina Torelló, de 83 años, estaba en esos momentos en su oficina cuando escuchó el impacto del tren de Rodalies

El Govern mantiene la suspensión de Rodalies por "motivos de seguridad" y recomienda el teletrabajo hasta que se recupere el servicio

Última hora del accidente de tren en Gelida, en directo | Suspendida la circulación de Rodalies en toda Catalunya: afectación y alternativas

Ernestina Torelló, presidenta de las bodegas, en la masía familiar, junto al lugar del accidente

Ernestina Torelló, presidenta de las bodegas, en la masía familiar, junto al lugar del accidente / JORDI OTIX

Pau Lizana Manuel

Pau Lizana Manuel

Gelida
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La familia Torelló fue la primera en poder atender a las 41 personas, según la última cifra aportada por el Sistema d’Emergències Mèdiques, que quedaron afectadas en el descarrilamiento de un tren de la línea R4, a la altura de Gelida, en dirección a Barcelona. "Oí un golpe, pero como cada dos por tres revientan ruedas de camiones en la autopista [que circula en paralelo a las vías del tren], no le di mucha importancia", recuerda esta mañana de miércoles la presidenta de la empresa familiar, Ernestina Torelló, la única integrante de la familia que estaba en ese momento en las bodegas, a escasos metros de dónde el convoy de Rodalies colisionó con un talud.

"Ayudamos todo lo que pudimos, retirando los muebles y abriendo la casa, pero el trabajo lo hicieron otros", subraya Paco Torelló, que califica de "perfecto" el dispositivo de emergencias

Así se encuentra el tren descarrilado en Gelida

Así se encuentra el tren descarrilado en Gelida. Detalle del tren que ha descarrilado en Gelida y del muro cuyo desprendimiento provocó el accidente / JORDI OTIX / VÍDEO: SARA FERNÁNDEZ / PI STUDIO

“En seguida me llamaron de Bomberos, Mossos, etc… Pero antes de que pudiera abrirles las puertas ya habían entrado a la finca”, recuerda Ernestina, de 83 años y presidenta de Bodegas Torelló. En pocos minutos también llegó a toda prisa desde Barcelona su nieto, Paco, que se encontró con un hospital de campaña en la masía que la familia ocupa entre los municipios de Gelida y Subirats desde 1325 y dónde descorcharon su primera botella de cava hace ahora 75 años.

Ernestina Torelló y su nieto Paco, en la masía de las Bodegas Torelló, ubicada junto al lugar del accidente.

Paco Torelló, en la masía de las Bodegas Torelló, ubicada junto al lugar del accidente. / Jordi Otix

"Cómo estábamos aquí y estaba lloviendo, abrimos las puertas y todo el mundo para adentro”, explica Paco. “Sabían lo que hacían porque enseguida tenían tres zonas diferenciadas”, sigue Ernestina, desde el salón de su masía, con todos los muebles todavía apartados para dejar espacio para los heridos.

Muere un maquinista en prácticas de 27 años al descarrilar un tren en Gelida

VÍDEO: SARA FERNÁNDEZ GARCÍA | FOTO: JORDI OTIX

El funcionamiento fue sistemático: en la pequeña entrada al inmueble se atendió a los heridos más graves; en la primera sala de la casa, a los pacientes que necesitaban atención urgente pero que estaban en estado menos grave; y finalmente, las personas que iban en el convoy y necesitaron atención psicológica estaban en una tercera sala separada. "Había mucha gente asustada", ha recordado Ernestina. Los pacientes que no necesitaban atención média y aquellos que se recuperaban del primer impacto psicológico, acabaron pasando hacia el patio de la finca.

“Ayudamos todo lo que pudimos, retirando los muebles, dando agua y café y abriendo la casa, pero el trabajo lo hicieron otros”, subraya Paco, que no duda en alabar el trabajo de todos los efectivos que se acercaron hasta las bodegas. "Hubo mucho orden y todo fue muy rápido, la ejecución fue perfecta", asegura Paco.

Suscríbete para seguir leyendo