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Investigación del 'caso Cellex'

Dos abogados de las fundaciones de Pere Mir declaran que Segarra era quien dirigía y daba las órdenes

El denunciante de la supuesta administración desleal en Cellex, Àngel Surroca, no ha declarado por motivos médicos

El oncólogo Josep Tabernero afirma que Pere Mir le donó la casa en el Vall d'Aran por su contribución a la ciencia

La entrada del Centre Cellex del Vall d’Hebron Institut d’Oncologia (VHIO). | EL PERIÓDICO

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ACN

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Barcelona
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Dos de los abogados de las fundaciones Mir Puig y Cellex han declarado este lunes como investigados por la supuesta administración desleal de las entidades del mecenas Pere Mir. Ambos empezaron a relacionarse con las fundaciones una vez Mir había muerto, en el 2017, y han asegurado que era Jordi Segarra, mano derecha del mecenas, quien las dirigía en realidad y les daba las órdenes. Ambos declararon como investigados en el juzgado que instruye la causa, pero no quisieron responder a la acusación particular, ejercida por las sobrinas de Mir, explicaron fuentes jurídicas a la agencia ACN. Quien no ha declarado ha sido el denunciante de la supuesta mala gestión, Àngel Surroca, por motivos médicos.

Segarra declaró en el juzgado la semana pasada que él, como uno de los tres albaceas, cumplía las voluntades, expresadas sólo verbalmente y en vida, de Pere Mir, que consistían básicamente en liquidar el patrimonio "separado" del millonario catalán, radicado sobre todo en sociedades y fundaciones en Panamá. Además, recordó que Mir le dio plenos poderes para gestionarlo. Este patrimonio debía reingresarse a ambas fundaciones con sede en Catalunya, Mir Puig, para personas con necesidades, y Cellex, para el cáncer. Pero Surroca denunció que unos 6,2 millones de euros de los fondos se habían desviado a otros usos o, incluso, al patrimonio particular de los tres albaceas, incluidos el abogado Francesc Capellas y el oncólogo Josep Tabernero.

Los dos abogados que han declarado este lunes han explicado que empezaron a asesorar a las entidades una vez Mir ya había muerto y uno de ellos fue nombrado patrón. Sin embargo, todas las gestiones que hacían eran ordenadas y avaladas por Segarra.