Viajeros pendulares
Jordi, administrativo: "Voy de Reus a Barcelona a trabajar en tren y cada día es una historia: averías, retrasos..."
Se mudó con su familia a Tarragona porque en Barcelona no se podían permitir "un piso de más de una habitación"
Vivir en una ciudad y trabajar en otra: los viajeros pendulares se disparan por el precio de la vivienda y el AVE
Vivir en Valladolid y trabajar en Madrid: "Tardo una hora; es como si viviera en Leganés"

Jordi Liébanas, administrativo, en la estación de tren de Sants, a donde llega a diario desde Reus, donde reside, para trabajar en una empresa de Barcelona. / Ferran Nadeu

Llegó un momento en que Jordi Liébanas y su pareja tuvieron que tomar una decisión. Era comprar una casa en Barcelona, "de una sola habitación", o mudarse a otro lugar y poder comprar algo "mucho más grande". Eligieron Reus, a 108 kilómetros de la capital catalana. "Es un sitio tranquilo, otro mundo; es una ciudad, pero es un pueblo también. Por los chicos [tienen tres hijos] ha merecido la pena venirnos. Valoramos mucho el ambiente familiar", señala Jordi, que precisa, sin embargo, que, a nivel personal, no ha sido tan satisfactorio, sobre todo durante los últimos cinco años que ha vivido cogiendo a diario los trenes de media distancia de la Línea R-15.
"Es que cada día es una historia... averías, retrasos, hay obras, trenes que no salen a la hora por motivos que ni se saben. No tendría que ser así, tendría que ir un poco mejor", protesta Jordi sobre una crítica que comparten cientos de usuarios en una línea que cada vez tiene más pasajeros.
"En principio es un trayecto que se hace en hora y media, pero hay días que tardamos dos horas"
De acuerdo al Observatorio del Ferrocarril en España, la línea Barcelona-Tarragona (incluyendo Camp de Tarragona) tuvo en 2023 -último año con datos disponibles- 1.495.057 usuarios (un 27,7% más que el año anterior). Es, de hecho, uno de los trayectos de media distancia de toda España con más viajeros, espoleado por el fenómeno de los viajeros pendulares, trabajadores que viven en una ciudad pero se desplazan a otra para trabajar expulsados de las grandes capitales por el alto precio de la vivienda.
De 600 a 72 euros el abono
"Tenía tres hijos y la idea era venir a Reus y encontrar un trabajo aquí, pero no hubo manera, así que tuve que seguir dependiendo de mi trabajo de administrativo en Barcelona", señala Jordi, cuya pareja ha encontrado trabajo recientemente en Barcelona [en un comercio] y ahora ella tiene que viajar seis días por semana a la ciudad condal. "Los críos ahora son más grandes, son otras circunstancias", razona Jordi sobre las largas jornadas que echan ambos no solo en su trabajo, sino en los viajes, ciertamente un "sacrificio".
"Reus es un sitio tranquilo, otro mundo; es una ciudad, pero es un pueblo también. Por los chicos ha merecido la pena venirnos"
"En principio es un trayecto que se hace en hora y media como mucho [en trenes de media distancia]. Antes era fiable, pero hay días que tardamos muchísimo más, muchas más de dos horas; últimamente se ha notado un descalabro del servicio", relata Jordi, que el día que habla con EL PERIÓDICO ha tenido que coger para volver a casa el tren de Tortosa en vez del de Reus, bajarse en Tarragona, y a continuación volver a coger el de Reus.
"Es que no daban información. Al no pasar el tren en diez minutos, te tienes que espabilar porque no sabes cuándo vuelve a pasar. Hemos cogido varios y nos hemos subido al primero que pasaba", comenta Jordi, que asegura que ante estos problemas recurrentes muchos usuarios se han pasado al Avant, que "sale más caro y tiene menos frecuencias".
Asegura que "por los niños ha merecido la pena", pero admite que los viajes son "un sacrificio" por los recurrentes fallos de los trenes
Lo que sí ha agradecido Jordi son las bonificaciones que tienen los abonos. "Hace años llegué a pagar 600 euros al mes por un bono mensual de 30 días, pero luego en pandemia pasó a los 72 euros. Ahora han sacado el abono de los 60 euros [llamado Abono Único y que es de uso ilimitado]", cuenta el administrativo, que como el resto de usuarios desconoce por ahora si se van a poder hacer "devoluciones exprés" como con el otro bono.
Mirando en perspectiva, reconoce que la vida en Reus es "más cómoda", aunque asegura que por suerte en su trabajo le permiten cierta flexibilidad de horario. "Saben el problema que hay y puedo conciliar. Hago seis horas por la mañana, me voy al mediodía, llego a casa por la tarde y trabajo un par de horas más", cuenta el trabajador, que aprovecha los trayectos para comer y dormir un rato, ya que una vez llega tiene otra media hora andando hasta casa.
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