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De tan solo 5 años

Un Mosso salva a un niño de morir atragantado en un restaurante de Solsona

"Me hice policía para cosas como esta, para salvar vidas", asegura Daniel, el agente que realizó la maniobra de Heimlich al pequeño Ares

Maniobra de Heimlich: dos policías salvan la vida a un hombre atragantado con un torrezno

La maniobra de un camarero que salvó la vida de un joven en un restaurante

Daniel, el Mosso d'Esquadra que salvó a un niño de morir atragantado en Solsona

Daniel, el Mosso d'Esquadra que salvó a un niño de morir atragantado en Solsona / Oscar Bayona / RG7

Eduard Font Badia

Manresa
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A veces, la vida puede cambiar en cuestión de segundos. Ares, de 5 años, y su familia (los padres y los abuelos), vecinos de Vilanova i la Geltrú, habían ido a disfrutar de la nieve al Port del Comte y, a la hora de comer, decidieron detenerse en Solsona, en el restaurante de la Cabana d’en Geli. No habían ni empezado a comer cuando el niño se atragantó con una patata frita de bolsa. Según ha explicado a Regió7 Francisco, su padre, “le dimos unos golpes en la espalda y parecía que se recuperaba, pero poco a poco iba perdiendo facultades. Lo llevamos al lavabo y vomitó, pero no mejoraba”.

“Le dimos unos golpes [a Ares] en la espalda y parecía que se recuperaba, pero poco a poco iba perdiendo facultades", explica Francisco, el padre del niño

Ares no respiraba bien y, poco a poco, iba perdiendo la conciencia. Fue entonces cuando se decidió llamar al 112. Eran las 14:21 horas del domingo 11 de enero.

Paralelamente, una de las patrullas de Mossos d’Esquadra destinadas en el Solsonès estaba terminando un servicio: una persona se había quedado encerrada dentro de una tienda y acababan de liberarla cuando recibieron el aviso de la Sala: un niño se está atragantando. Daniel, uno de los agentes de Mossos que iba en aquella patrulla, reflexiona que su trabajo tiene esto: “puedes pasar de una incidencia ‘simpática’ a una desgracia en cuestión de segundos”. Daniel, que es padre, ya empezó a imaginarse “cómo debían estar los padres de ese niño y qué podrían hacer para salvarlo. Deseábamos que cuando llegáramos ya estuviera la ambulancia”.

Daniel le practicó la maniobra dos veces y, a la tercera, el niño reaccionó de golpe. Lo dejó en el suelo, se mantenía de pie y empezaba a responder preguntas. Y en ese momento llegó la ambulancia del SEM. El Mosso, de 36 años y vecino de Badalona, dice que todavía no ha asimilado todo lo que pasó: “no soy consciente aún”. Y es que salvar una vida, y más si es la de un niño, justifica todos los esfuerzos para ser policía.

La ambulancia trasladó al niño al Hospital de Sant Joan de Déu de Manresa y, al cabo de unas horas, el Mosso llamó a los padres para saber que Ares estaba bien. De momento, no se han vuelto a ver. En declaraciones a Regió7, Francisco, el padre del niño, se ha mostrado “tremendamente agradecido por la rapidez y la profesionalidad” con la que actuaron los cuerpos de emergencia.

“Todo el mundo debería tener unas nociones básicas de la maniobra de Heimlich o de reanimación cardiopulmonar (RCP)”, defiende el agente Daniel

Por su parte, el agente Daniel asegura que esta experiencia le servirá para concienciarse todavía más y ya tiene claro que pedirá “ampliar la formación en salvamento y primeros auxilios” que recibió en la Acadèmia de Policia. De hecho, cree que “todo el mundo debería tener unas nociones básicas de la maniobra de Heimlich o de reanimación cardiopulmonar (RCP)”, porque en un caso así “hay que actuar, sea quien sea”. Cada año mueren en España más de 2.000 personas a causa de la asfixia por atragantamiento, siendo la tercera causa de muerte no natural, solo por detrás de los suicidios y las caídas, y por delante de los accidentes de tráfico.

La maniobra de Heimlich

Más que el Mosso o la familia, la protagonista de esta historia es esta maniobra, que es el último recurso si no se ha conseguido expulsar el objeto que provoca el atragantamiento por otro medio.

Antes de realizarla, hay que probar los golpes en la espalda: cinco golpes entre las escápulas, mientras con la otra mano sujetamos el pecho de la persona. Pero si no funciona, hay que saber cómo se hace la maniobra:

En niños menores de un año no se puede realizar la maniobra de Heimlich porque se podrían lesionar órganos internos. En este caso, colocad al bebé boca abajo con la cabeza más baja que el resto del cuerpo y apoyado sobre vuestro brazo. Dadle cinco golpes secos y enérgicos en la espalda (entre las escápulas) y, a continuación, giradlo. En posición boca arriba, realizadle cinco compresiones sobre el esternón en el punto medio entre los dos pectorales (pezones), con los dedos índice y corazón, hasta que expulse el cuerpo extraño. Si no respira, practicadle las compresiones torácicas.

Si muestra signos de fatiga o deja de toser o respirar, dadle cinco golpes bien fuertes en la espalda con la palma de la mano bien abierta, entre los dos hombros.

Si los golpes en la espalda fallan, intentad realizar la maniobra de Heimlich, que consiste en hacer compresiones abdominales con la persona accidentada de pie, de manera que el movimiento solucione la obstrucción de las vías respiratorias y provoque la expulsión de aquello que las obstaculiza. Rodead la cintura por detrás con los brazos y haced fuerza con los puños hacia dentro y hacia arriba, a la altura del estómago.

Si la persona pierde el conocimiento y deja de respirar con normalidad, hay que iniciar las compresiones torácicas como si se realizaran maniobras de reanimación cardiopulmonar. No dejéis de hacerlo hasta que lleguen los servicios de emergencia.

Esta vez la historia acaba bien, pero desgraciadamente no siempre es así.

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