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Declaraciones del caso Cellex

El oncólogo Josep Tabernero afirma que Pere Mir le donó la casa en el Vall d'Aran por su contribución a la ciencia

El prestigioso médico explica ante la juez que el industrial le entregó 312.000 euros para pagar los impuestos derivados de la transacción

La jueza del caso Cellex investiga al menos 16 operaciones de los albaceas de Pere Mir

El oncólogo Josep Tabernero, tras declarar en la Ciutat de la Justícia

El oncólogo Josep Tabernero, tras declarar en la Ciutat de la Justícia / FOTO Y VÍDEO: NORMA VIDAL / ACN

Barcelona
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El director del Vall d’Hebron Institut d’Oncologia (VHIO), el doctor Josep Tabernero, ha rechazado las acusaciones de apropiación indebida del patrimonio del industrial empresario y filántropo Pere Mir, del que fue médico personal y uno de los tres albaceas de su testamento, tras fallecer en 2017. Los Mossos d'Esquadra acusan a este facultativo de quedarse con una finca situada en el Vall d'Aran que era propiedad de Pere Mir y con cerca de 312.000 euros entregados al médico y a su esposa. Todo ello, según la magistrada, debería haberse destinado a la fundación Cellex, constituida por el mecenas para apoyar la investigación biomédica. Entre los investigados también se encuentra el que fuera hombre de confianza del empresario, Jordi Segarra, que declaró el miércoles, y el abogado Francisco Capellas, que, como Tabernero, ha comparecido este jueves.

La jueza considera sospechosa la donación al médico de esta vivienda y del dinero por parte de la empresa Simex, administrada por Segarra. Esta donación incluía una casa unifamiliar y dos plazas de aparcamiento situadas en una "zona exclusiva" del Vall d'Aran, en el término municipal de Salardú. Estos bienes están valorados fiscalmente en 642.000 euros, a los que se deben sumar los 312.000 euros. En total: 954.000 euros. Los Mossos, sin embargo, sostienen que el precio de mercado de la vivienda sería superior.

Sin documentos

En su declaración como imputado ante el Juzgado de Instrucción número 12 de Barcelona, Tabernero ha explicado que fue Mir quien le dio en vida la finca en el Vall d'Aran en agradecimiento por ser su médico personal y por su contribución al ámbito científico y a la oncología. Este prestigioso médico ha subrayado que, además, le entregó los fondos necesarios para pagar los impuestos que se debían pagar por el cambio de titularidad de la vivienda. Fue una promesa verbal y, por lo tanto, no consta ningún documento que certifique la entrega de la finca.

El oncólogo fue durante años patrono de la fundación Mir Puig (entre 2015 y 2022), también vinculada a Pere Mir. El investigador imputado ha detallado que no fue patrono de Cellex para evitar un conflicto de intereses, puesto que esta entidad, una de las principales donantes de Catalunya en investigación científica contra el cáncer, aportaba importantes sumas económicas al Hospital Vall d'Hebron, donde él trabaja.

El jefe de Oncología Médica del Hospital Vall d'Hebron ha asegurado que Pere Mir le dijo en vida que esta casa en el Vall d'Aran sería para él y que, cuando se la quedó, desconocía si iba a nombre de una de las sociedades panameñas creadas por el mecenas. Además, ha explicado que los 312.000 euros que recibió una vez fallecido el industrial se destinaron a pagar los impuestos relativos a la transacción del chalet.

Relación de confianza

La defensa de Tabernero, ejercida por el abogado Pau Molins, sostiene que él no ha ejercido ningún cargo de administrador ni tampoco ha participado en la toma de decisiones económicas y mantiene que fue nombrado albacea por su relación de confianza. De hecho, según los letrados del oncólogo, el industrial rechazó varias propuestas de su entorno que le ofrecían comprar esta vivienda porque, aseguraba el mecenas, ya la había comprometido para donarla a Tabernero cuando falleciera. La defensa ha aportado al juzgado un acta notarial en que el industrial notifica a las personas que cuidaban esta propiedad en el Vall d'Aran que el doctor la iría a visitar porque acabaría siendo suya.

En su comparecencia judicial, Tabernero ha explicado que, en una reunión que tuvo lugar en Londres, supo que el principal albacea de la herencia de Pere Mir, Jordi Segarra, de 91 años, le había otorgado poderes en algunas fundaciones del mecenas, por si le pasaba algo debido a su avanzada edad, aunque ha insistido en que nunca ha tomado ninguna decisión económica o empresarial.

El tercer albacea investigado, el abogado Francisco Capellas, que también comparece ante el juez, basa su defensa en el hecho de que su labor era únicamente de apoyo jurídico a Segarra y en que las fundaciones panameñas en las que Pere Mir tenía gran parte de su patrimonio fueron creadas en vida del mecenas, antes de que él se incorporara a su entorno. La defensa de los imputados sostiene que esas entidades radicadas en Panamá no pueden formar parte del patrimonio que debería incluirse en el testamento del industrial catalán.

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