Declaración ante la jueza
El hombre de confianza de Pere Mir asegura que cumplió la voluntad del industrial sin causar daño a Cellex
Jordi Segarra afirma que tiene la intención de devolver los préstamos que se autoconcedió por valor de tres millones
La justicia vuelve a intervenir la fundación Cellex, piedra angular de la investigación biomédica

Jordi Segarra Pijuan (en el centro) junto con los abogados, Pablo Molins (izquierda) y Jorge Navarro (derecha) / Jordi Cotrina / EPC

La jueza de Barcelona Myriam Linage y los Mossos d'Esquadra han situado en el epicentro de la investigación por presunta administración desleal y apropiación indebida de la herencia del industrial y mecenas Pere Mir, fallecido en 2017, a uno de sus albaceas, Jordi Segarra Pijuan. Este investigado ha declarado este miércoles ante la magistrada que cumplió las voluntades que el empresario le transmitió verbalmente antes de fallecer, sin causar perjuicio patrimonial a la fundación Cellex, ya que, según ha explicado, tiene la intención de devolver los créditos por valor de tres millones de euros que se había autoconcedido. Según la hipótesis de la acusación, la herencia de Pere Mir debería haber ido a Cellex, pero, según señala la togada en una resolución, tanto este imputado como los otros dos albaceas (el abogado Juan Francisco Capellas Cabanes y Josep Tabernero Caturla, jefe de Oncología Médica del Hospital Vall d'Hebron y director del Vall d'Hebron Institut d'Oncología), que declararán este jueves, actuaron "en su propio interés" o de terceros y "han desviado o retenido bienes".
Segarra, de 91 años, ha comparecido ante la titular del Juzgado de Instrucción número 12 de Barcelona, que esta misma semana ha vuelto a intervenir la fundación Cellex, en calidad de imputado y solo ha respondido a su defensa, ejercida por el abogado Jorge Navarro. En una declaración que ha durado más de una hora, este albacea ha asegurado que Pere Mir le había dado instrucciones reiteradamente en vida sobre qué hacer con su patrimonio y le había otorgado "amplios poderes" para tomar sus decisiones y gestionar los bienes, según las fuentes jurídicas consultadas.
Salarios adjudicados
La jueza remarca en sus escritos que Segarra se autoconcedió tres préstamos por tres millones de euros de las diferentes sociedades de Mir que él administra, lo que le ha permitido "procurarse liquidez para necesidades particulares" con unas condiciones "muy ventajosas para sí mismo y en perjuicio de los intereses de las sociedades prestamistas". La magistrada también estima que cobró otro millón de euros destinado a "enriquecimiento personal" gracias a los salarios que recibió como administrador de estas sociedades.
Según las fuentes jurídicas consultadas, el imputado ha afirmado este miércoles ante la jueza que devolverá estos créditos, aunque ha precisado que algunos de ellos eran para obtener fondos para, siguiendo las voluntades de Mir, ayudar a gente que había colaborado con el mecenas y fundador de Cellex, piedra angular de la investigación biomédica de Catalunya. Asimismo, ha justificado el sueldo que percibía como administrador de distintas sociedades y entidades vinculadas al mecenas, con retribuciones que se ajustaban al precio de mercado, según su versión.
Fundaciones panameñas
Segarra también ha insistido, en la línea que argumenta su defensa, que las fundaciones panameñas Tama y Elyane, a las que Mir transfirió en vida parte de sus fondos, suponen un "patrimonio separado" al que no se le pueden aplicar sus disposiciones testamentarias sobre la herencia. Como ejemplo, este albacea ha detallado que, cuando Mir murió, su mujer heredó su patrimonio en España pero no los fondos que se encontraban en las entidades panameñas. De hecho, se ha desvinculado de la creación de estas sociedades panameñas: ha afirmado que fueron instauradas cuando Mir vivía, aunque sí ha admitido que ha intervenido en su liquidación.
Tanto la jueza como los Mossos atribuyen a Segarra diversas operaciones presuntamente irregulares, entre las que se encuentran desde transferencias de empresas asociadas a las fundaciones destinadas a su cuenta personal, "simulando" adelantos de nómina, hasta la concesión de los tres préstamos, la realización de reintegros en efectivo desde la cuenta de Núria Pàmies, la emisión de cheques cuando la mujer ya había fallecido y la utilización de fondos "para fines ajenos a la gestión" de un albacea, como efectuar transferencias a antiguos trabajadores del matrimonio y a familiares de estos, con las que conseguiría "ganarse su lealtad o su silencio". La magistrada ha cifrado en 6,2 millones de euros los perjuicios ocasionados a Cellex y a la fundación Mir Puig (también intervenida judicialmente) por los tres albaceas de la herencia de Pere Mir imputados.
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