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Gestión hídrica

El precio del agua 'en alta' aumentará un 6% más este año en Catalunya

ATL explica la subida por la regularización del IPC y las inversiones en infraestructuras para producir más agua

Aún es pronto para determinar cómo afectará este aumento al recibo: cada ayuntamiento y operador puede proponer (o no) un cambio de tarifa a partir del coste de suministro

Catalunya tendrá listas este año las dos grandes 'fábricas de agua' de Barcelona y Sant Feliu

Instalaciones de ATL en Cardedeu.

Instalaciones de ATL en Cardedeu. / ALBERT SEGURA / ACN

Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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Una de las consecuencias de la sequía fue el incremento generalizado del precio del agua en Catalunya sin que ello generara un gran rechazo social. Generalitat, ayuntamientos y operadoras aprovecharon el escenario de crisis hídrica para tratar de explicar a la ciudadanía los costes del saneamiento, que en periodos de escasez aumentan pero que igualmente acumulaban varios años de congelación.

ATL, la empresa pública de abastecimiento de agua Ter Llobregat, fue una de las primeras compañías en abordar entonces esta subida. En 2024, tras siete años sin aumentos y con los embalses casi vacíos y en un momento de grave preocupación por la ausencia de lluvias, el ente público comunicó un incremento de la tarifa del 30%. Esto significaba que ATL cobraría a las operadoras un 30% más por la venta del agua que procedía de desalinizadoras y embalses.

Tras siete años de congelación, el precio aumentó en 2024 un 30% y se mantuvo en 2025

Este 2026, después de que en 2025 ATL optara por mantener la tarifa de 2024, según ha podido saber EL PERIÓDICO, el incremento será de un 6%. Fuentes de la compañía aseguran que la modificación al alza responde a dos argumentos: el IPC y las inversiones en infraestructuras para producir más agua. El IPC es aproximadamente del 3%, pero según ATL, lo que se hace es "regularizar" el IPC de los últimos dos años, ya que en 2025 la tarifa no se subió.

Todavía es pronto para determinar cómo se traducirá en el recibo bimestral este aumento. En los últimos años, en Barcelona y alrededores, la subida ha sido de aproximadamente un euro por factura. Pero cada ayuntamiento y operador puede proponer un cambio de tarifa o no, a partir del coste de suministro que establece ATL.

Cabe señalar que, en la mayoría de localidades del ecosistema Ter-Llobregat, ATL actúa como proveedor de una parte del agua (la que procede del río Ter, de una parte del Llobregat y de las desalinizadoras). Pero el resto del agua a menudo se obtiene de captaciones de agua subterránea municipales.

Futuras potabilizadoras

Durante los últimos años, los tratamientos aplicados al agua se han ido perfeccionando para cumplir con las directivas europeas, cada vez más estrictas –cabe mencionar que la Comisión Europea se ha abierto ahora a revisar la última directiva ante la preocupación de varios países miembro–. Estos procesos han tenido repercusiones en el coste y han acabado reflejándose en la factura que reciben en casa los consumidores.

Pero en el caso de ATL, además de los gastos, tienen un papel destacado en el incremento las inversiones actuales y futuras. La empresa pública está en un proceso de expansión y suministra ahora a más municipios que cinco años atrás. No obstante, el gran reto llegará en los próximos años, cuando ATL asuma la construcción de dos potabilizadoras públicas en el ámbito del río Besòs, que se sumarán a la planta que a día de hoy opera Aigües de Barcelona y que este año se ampliará. Para hacer frente a estos dos proyectos, ATL usará fondos europeos y recursos propios.

Efecto dominó

En plena sequía, los consistorios y las empresas dedicadas al suministro de agua ya avisaron de que los incrementos habían venido para quedarse. De hecho, el proyecto del Govern de que en 2030 el 70% del agua que salga del grifo proceda de fuentes no convencionales (regeneración, desalinización y potabilización del río Besòs) implicará inevitablemente un precio más alto.

El canon del agua, recaudado por la Generalitat, no aumentará por ahora

Este hecho se ha comprobado durante 2025 y se empieza a notar en 2026. La mayoría de municipios catalanes han realizado alguna subida en el precio del agua durante los dos últimos años. En el Área Metropolitana de Barcelona, por ejemplo, las 22 ciudades abastecidas por la compañía público-privada Aigües de Barcelona acumulan ya tres años consecutivos de aumento, el último de aproximadamente un euro por recibo. Una parte de estas subidas se sostienen por el incremento de costes por parte de ATL, que suministra el agua desalinizada y el agua potabilizada de los principales embalses de los ríos Ter y Llobregat.

Cuando el ecosistema de desalinizadoras incluya también las futuras plantas Tordera II y Foix –la del norte de la Costa Brava no se espera hasta más adelante, en 2032–, las redes de ATL serán aún mayores que actualmente, puesto que Acuamed, la empresa pública estatal, transferirá estas plantas a la empresa pública catalana.

Lo que no aumenta, por el momento, es el canon del agua, recaudado por la Generalitat. En caso de que haya nuevos Presupuestos, es posible que esta parte de la factura también suba, ya que, cuando gobernaba ERC, los republicanos habían llegado a un acuerdo con el PSC para actualizar el canon. La titular de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, Sílvia Paneque, dijo en una de sus primeras entrevistas como consellera que no veía con malos ojos aquella propuesta. En caso de que suba el canon, como pasa con la tarifa de ATL, es probable que la cadena de consecuencias siga alargándose en forma de un efecto dominó que hace subir el precio del agua.

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