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Efecto sorpresa

El humo de los incendios aporta un fertilizante inesperado que mejora el estado de los bosques del Amazonas

Un estudio demuestra que esta consecuencia contribuye a compensar las emisiones de carbono provocada por los fuegos

CONTEXTO | La ola de incendios llama a un cambio de estrategia: del fuego cero a la convivencia planificada

Imágenes satélite del humo de los incendios.

Imágenes satélite del humo de los incendios. / NASA Worldview

Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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Las consecuencias de los incendios son múltiples, pero no siempre son negativas. Una nueva investigación ha descubierto un efecto colateral de los incendios que hacen arder los trópicos: la gran cantidad de humo producida transporta fósforo, un nutriente clave para el crecimiento de los árboles, hasta el interior de la selva amazónica. Esta aportación de fósforo contribuye al mantenimiento y la mejora del ecosistema, según constata el estudio publicado en Nature Geoscience y en el que han participado investigadores del CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales).

"La expansión de los bosques tropicales a menudo se ve limitada por la falta de fósforo, que es el principal elemento que permite a las arboledas seguir creciendo", afirma Adrià Descals, científico de la Universidad de Amberes, el CRAF y el CSIC, en conversación con EL PERIÓDICO. Los fuegos declarados en los trópicos, ya tengan lugar en la sabana (africana o americana) o en densos bosques, emiten aerosoles y partículas en las que se encuentra el fósforo en abundancia: "Cuando el viento lo desplaza y lo lleva hasta la selva del Amazonas, este elemento se deposita en las arboledas y ofrece al hábitat lo necesario para acelerar el crecimiento de las hojas".

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Un bosque del Amazonas, tras un incendio. / Agencias

En concreto, la fotosíntesis aumenta y los árboles pueden aprovechar mejor la luz del sol y capturar más carbono. Esta captura de carbono es importante porque puede llegar a tener un efecto de compensación. Los bosques normalmente actúan como almacenes de carbono, evitando que este gas vaya a la atmósfera. El problema, cuando hay un incendio, es que esta capacidad para retener carbono se ve diezmada. No obstante, si como "contrapartida" los bosques amazónicos sí consiguen crecer y retener más carbono, una parte de las emisiones del incendio pueden quedar contrarrestadas.

Cada miligramo adicional de fósforo por metro cuadrado se traduce, de media, en un incremento anual de 7,4 gramos de carbono almacenado. De esta forma, el efecto se traduce en cantidades de carbono muy destacadas. Aun así, Descals avisa de que no se llegan a compensar todas las pérdidas ecológicas ni las emisiones.

20 años de datos

Para realizar el estudio, el equipo científico integró dos décadas de información satelital (2001-2021) con datos recogidos sobre el terreno y con modelos atmosféricos capaces de reproducir el desplazamiento del humo a grandes distancias. Gracias a esta metodología, los autores detectaron un patrón: las áreas de selva conservada que están más expuestas al humo muestran una mayor productividad.

La mayor parte de los incendios se localiza en el llamado arco de la deforestación, una franja del sur de la Amazonia donde la tala y el uso del fuego para transformar el bosque en superficies agrícolas se intensifican. Según la investigación, los vientos transportan el humo miles de kilómetros desde esa zona hacia el interior de la selva menos alterada. Cuando los incendios ocurren en áreas de sabana, la cantidad de fósforo generada es menor. Cuando se queman bosques, en cambio, se produce este nutriente de forma más abundante.

Los investigadores subrayan que esto no implica, ni mucho menos, que el incremento de incendios sea algo "positivo". Pero sí radiografía a la perfección la conexión entre ecosistemas, aunque estén situados a miles de kilómetros. "Estos hallazgos son clave para mejorar los modelos climáticos, si queremos anticipar con precisión cómo los bosques tropicales contribuirán a frenar el calentamiento global", concluye el coautor del estudio.

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