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La mayoría de víctimas tienen más de 60 años

Casi el 30% de los feminicidios en Catalunya son matricidios: crece la violencia de hijos hacia sus madres

Las especialistas señalan que las mujeres mayores suelen normalizar más los comportamientos machistas y sufrir el maltrato en silencio

Ni el sistema de protección ni el sanitario detecta ni da respuestas adecuadas a este tipo de casos

Asesinadas por hijos o nietos: los expertos urgen a atajar la violencia contra las mujeres mayores

Minuto de silencio en Torelló, el pasado julio, por la mujer de 80 años asesinada por su hijo.

Minuto de silencio en Torelló, el pasado julio, por la mujer de 80 años asesinada por su hijo. / El Periódico

Patricia Martín

Patricia Martín

Madrid
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El año 2025 terminó en Catalunya con la detención de un hombre de 37 años por asesinar a su madre en El Vendrell (Tarragona), una mujer de edad avanzada. Fue el tercer matricidio en un año en el que se registraron cuatro feminicidios cometidos por los familiares de la víctima (el otro fue perpetrado por un hermano), el número más alto de la serie histórica para esta tipología de crímenes –que excluyen a los cometidos por las parejas o los de los padres contra los hijos–, dado que supusieron casi el 40% de los 11 asesinatos machistas en Catalunya.

Si 2024 se caracterizó por un récord de asesinatos vicarios (fallecieron tres menores en Catalunya y nueve a escala estatal), es decir, de padres que acabaron con la vida de sus hijos para infligir el máximo daño a la madre, 2025 ha registrado un número inusualmente alto de los llamados feminicidios familiares: cuatro en Catalunya en todo el año (el mismo número que en 2022 pero ese año se incluyó un asesinato vicario) y 11 en España solo en los seis primeros meses (aún no se han publicado los datos del último semestre).

Feminicidios cometidos por familiares en Catalunya

Visualización de feminicidios cometidos por familiares en Catalunya.

El motivo del aumento de los feminicidios familiares no está del todo claro y, como siempre sucede en violencia de género, puede tener un origen multifactorial

El motivo del aumento de los feminicidios familiares no está del todo claro y, como siempre sucede en violencia de género, puede tener un origen multifactorial. Pero los especialistas en este problema estructural consideran que es hora de poner el foco en este tipo de crímenes, dado que es un fenómeno al alza y que normalmente pasa inadvertido, porque los esfuerzos se centran en la violencia en el seno de las parejas o exparejas (en lo que llevamos de 2026 se ha cobrado la vida de tres mujeres).

De hecho, en Catalunya no comenzaron a contabilizarse en la estadística de feminicidios hasta 2018. A escala estatal empezaron a registrarse en 2022, en una estadística diferente a la de violencia en el ámbito de las parejas y que incluye los asesinatos de mujeres por motivos de género a manos de un familiar (como hijos, hermanos...), los feminicidios sexuales, los vicarios y, por último, los sociales, que computan los cometidos por un hombre con el que la víctima no tenía una relación de pareja ni era un familiar, es decir, desconocidos, compañeros de trabajo, vecinos, amigos...

Feminicidios en España fuera del ámbito de las parejas

Gráfico que muestra los feminicidios en España fuera del ámbito de las parejas.

El 80% de las víctimas de feminicidios en España fuera del ámbito de las parejas fueron mujeres de más de 60 años

Matricidios

De todos ellos, los más numerosos son los familiares, cometidos, normalmente, por hijos hacia sus madres, de edad avanzada. Por ejemplo, el 80% de los feminicidios a escala estatal fuera del ámbito de las parejas, en los seis primeros meses, correspondieron a víctimas de más de 60 años. Y en los tres matricidios catalanes no se han difundido las edades exactas, pero sí que las víctimas eran mayores.

Las causas que llevan a un hijo a acabar con la vida de su propia madre son diversas, porque, como advierte Isabel Muntané, codirectora del master de género y comunicación de la UAB, "cada feminicidio es único y complejo". Pero, según las especialistas consultadas, pueden converger diversas circunstancias. "Puede haber factores económicos, sociales, laborales... Es decir, que el hijo haga una mala gestión emocional del fracaso y transforme el dolor en violencia. También puede ser que se haya interiorizado la violencia desde la infancia, o se haya vivido el desapego o el abandono de la madre. En cualquier caso, se trata de un fenómeno en el que tiene mucho que ver el machismo estructural, sobre lo que se entiende por buena madre y los discursos antifeministas hacia determinados perfiles de mujeres, como por ejemplo, las llamadas 'malas madres', a las que se responsabiliza del todo", reflexiona Muntané.

Normalmente los hijos violentos han crecido en ambientes agresivos y machistas y la violencia pasa de padres a hijos

Alba Alfageme

— Psicóloga especializada en violencias machistas

A su vez, Alba Alfageme, psicóloga experta en violencias machistas, añade que normalmente los hijos violentos han crecido en ambientes agresivos y machistas y la "violencia pasa de padres a hijos". A su juicio suelen ser "adultos disfuncionales" que vierten su frustración vital, ya sea porque no tienen trabajo, vivienda o pareja, o problemas de adicciones, hacia sus madres, que son las "grandes cuidadoras", dado que acogen a los hijos adultos en sus casas o les proporcionan recursos si estos tienen cualquier problema.

Vínculo afectivo

El problema, añade, es que entre los hijos que maltratan a sus madres y estas se produce un "vínculo afectivo perverso", mucho más fuerte que en el ámbito de las parejas sentimentales, dado que las madres, educadas en el sistema patriarcal, suelen aguantar todos los desprecios, desplantes, intentos de control, insultos o golpes porque consideran que deben ser "buenas madres" e, incluso, "se sienten culpables porque piensan que son ellas las que han hecho algo mal". Por eso, "es muy difícil que una madre denuncie el maltrato de su hijo, los pocos casos que se denuncian son bien porque son muy graves o porque la policía se presenta en algún altercado. Ninguna madre quiere que su hijo vaya a la cárcel por su culpa y aguantan muchísimo", añade la especialista.

A diferencia de los feminicidios en el ámbito de la pareja, un grueso de este tipo de agresores –como el caso del matricidio de Torelló, en el que durante cuatro años los familiares no consiguieron que el agresor fuera tratado adecuadamente– sí sufren problemas graves de salud mental y a menudo ni el sistema de salud ni de protección son capaces de detectar estos casos ni tampoco de ofrecer respuestas adecuadas.

Un estudio realizado en 2019 por el Instituto de las Mujeres reveló que el 40% de las víctimas mayores de 65 años ha sufrido violencia durante 40 años

A todo ello se suma su vulnerabilidad por ser mayores y educadas en un sistema patriarcal que normaliza los comportamientos machistas, lo que hace que puedan sufrir el maltrato por parte de sus parejas u otros hombres de la familia, durante años, y en silencio. De hecho, un estudio realizado en 2019 por el Instituto de las Mujeres reveló que el 40% de las víctimas mayores de 65 años ha sufrido violencia durante 40 años y el 25% entre 20 y 30 años. 

Por todo ello, Alfageme reclama que se desarrollen mecanismos y espacios en los que estas mujeres puedan pedir ayuda o que el sistema actúe de oficio ante la mínima sospecha de maltrato, para que "la presión de denunciar no recaiga sobre ellas". Por su parte, Muntané insiste en la necesidad de educar en igualdad desde la infancia, "para que se dejen atrás, de una vez, los imaginarios patriarcales".

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