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En Sant Adrià de Besòs

Condenada a 20 años por un crimen de 118 puñaladas en Sant Adrià: "La asesina de mi hijo siguió mintiendo tras matarlo"

Arletys Castillo, de 28 años, reconoce que mató a su novio Gerard Guerra, de 33 años

La sentencia de conformidad demuestra que era falso que la víctima fuera una amenaza para la mujer o su hija

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Condenada a 20 años por matar a su novio de 118 puñaladas en Sant Adria de Besos

Guillem Sánchez

Guillem Sánchez

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El juicio contra Arletys Castillo, una mujer que asesinó a su novio en Sant Adrià de Besòs en noviembre de 2023, no llegará a celebrarse. Arletys ha aceptado una condena de 20 años y ha reconocido que lo ató a una silla y lo apuñaló más de cien veces. La sentencia alcanzada por conformidad de todas las partes también permite aclarar algo fundamental para la familia de la víctima, Gerard Guerra. "Es falso que mi hijo fuera a hacerles daño a ella o a su hija", dicen los padres de la víctima, que no solo perdieron a su hijo, también han tenido que soportar que durante un año y medio la asesina dijera que lo había matado porque Gerard era una mala persona.

"La asesina de mi hijo siguió mintiendo tras matarlo"

"La aceptamos como una más en nuestra familia. Y nos engañó. La asesina de mi hijo no ha dejado de mentir ni después de matarlo", explica a EL PERIÓDICO la madre de Gerard, que habla por primera vez porque quiere que se conozca la verdad.

Los hechos

La sentencia considera probado que el 16 de noviembre de 2023, sobre las 13.00 horas, Arletys convenció a su novio Gerard para llevar a cabo un juego sexual en su domicilio, ubicado en la calle de Bogatell de Sant Adrià de Besòs. Con esa excusa, Arletys persuadió a Gerard para que se sentara en una silla y se dejara atar las manos a su espalda. Cuando el hombre se encontraba indefenso, Arletys le asestó 118 puñaladas.

Con la excusa de un juego sexual, Arletys ató a Gerar antes de asestarle 118 puñaladas

La condena subraya que Arletys "incrementó" el padecimiento de Gerard "de forma totalmente gratuita e innecesaria para causar su muerte". Por estos hechos, tipificados como un delito de asesinato con los agravantes de alevosía y ensañamiento, Arletys ha aceptado ahora cumplir una pena de 20 años de cárcel y ha pedido perdón a la familia de Gerard. Es la primera vez que se disculpa por matarlo.

Los Mossos d’Esquadra no han podido aclarar el móvil del crimen

Encarcelada en prisión preventiva desde una semana después del asesinato, Arletys había mantenido durante más de un año que su novio Gerard era una amenaza para ella y su hija de 4 años. Incluso había recaudado varios miles de euros a través de una campaña de mecenazgo en la que se presentaba como una mujer que había actuado en legítima defensa. Esa estrategia, consistente en defenderse calumniando a su víctima, ha agudizado el dolor de la familia de Gerard, que no solo perdió a su ser querido, también tuvo que soportar que después de muerto se manchara gravemente su honor.

Gerard Guerra, en su trabajo, junto a uno de los niños con parálisis cerebral a los que atendía.

Gerard Guerra, en su trabajo, junto a uno de los niños con parálisis cerebral a los que atendía. / CEDIDA

Casi dos años de noviazgo

Gerard conoció a Arletys, una mujer atractiva de origen cubano y 7 años más joven que él, durante un curso para el cuidado de personas con alto grado de dependencia. Cuando la formación terminó, Gerard comenzó a trabajar atendiendo a niños con parálisis cerebral y Arletys consiguió un empleo en un geriátrico. Según su familia, Gerard adoraba a los menores, a quienes a menudo iba a ver en los días festivos.

Arletys se comportaba con Gerard de un modo demasiado absorbente, subrayan los padres de él. "Era posesiva. Gerard tenía amigos de su infancia en Begur a los que apenas veía por su culpa: a él le gustaba estar por aquí los fines de semana pero ella siempre lo retenía buscándole otros planes por Sant Adrià", recuerda su madre.

Las mentiras

Arletys aseguraba que tenía mucho dinero que había ganado en la bolsa. Y le prometió a Gerard que se comprarían una casa en el municipio de Tona. Iban a firmar el contrato para la casa el 17 de noviembre de 2023. Pero Arletys lo asesinó un día antes.

Sobre los motivos que tenía Arletys para acabar con la vida de Gerard, la familia de la víctima sospecha que él quería dejarla y ella no lo aceptaba. También intuyen que tal vez Gerard estuviera a punto de descubrir que Arletys no tenía tanto dinero ni podía comprar la casa en Tona. Los Mossos d’Esquadra no han podido aclarar el móvil de un crimen que Arletys, en un primer momento, trató de endilgar a dos supuestos ladrones marroquíes.

La primera declaración falsa

Después de matar a su novio, Arletys explicó a los investigadores del grupo de homicidios que habían sido atacados por dos asaltantes de aspecto magrebí, que irrumpieron en la casa a punta de pistola y acabaron acuchillando a Gerard y atacándola también a ella, que presentaba un grave corte en la femoral.

Los investigadores comprobaron que era todo falso: nadie había entrado ni salido de aquel piso. La herida de la pierna se la había infligido la propia Arletys. También había sido ella quien había atado a Gerard. Los investigadores, de entrada, dejaron que Arletys creyera que los había engañado. Y la mujer incluso intentó ir al entierro de Gerard junto a los padres del hombre que acababa de asesinar. Los policías catalanes se lo impidieron siguiéndole el juego: le hicieron ver que los supuestos marroquíes podían ir a buscarla al funeral.

La segunda declaración falsa

Arletys fue formalmente detenida una semana después del crimen. Al verse descubierta, se olvidó de los asaltantes marroquíes y comenzó a elaborar el relato de la legítima defensa, presentando a Gerard, que no había hecho más que cuidar de ella y de su hija según los padres de él, como un maltratador.

La sentencia que ahora ha aceptado Arletys no recoge ninguna de esas calumnias. "Necesitamos que se sepa la verdad, que nuestro hijo era una buena persona", pide su familia.

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