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La inmigración, de cerca

El combate educativo de Vic contra la segregación ante la constante llegada de migrantes: "No me veo capaz de tejer redes y hacer barrio"

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Un hombre pasea por el barrio del Remei de Vic

Un hombre pasea por el barrio del Remei de Vic / Zowy Voeten

Pau Lizana Manuel

Pau Lizana Manuel

Vic
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Este artículo forma parte de la serie 'La inmigración, de cerca' con la que EL PERIÓDICO pone el foco en los retos sociales a los que se enfrentan los alcaldes, en primera línea, desde los ayuntamientos de Catalunya.

El río Mèder parte en dos la ciudad de Vic. En el lado norte de este afluente del Gurri, se hallan la emblemática plaza Major, el Bisbat o las antiguas adoberías de la ciudad ahora reconvertidas en modernos equipamientos municipales. Al sur, el paisaje cambia a altos bloques de pisos y complejos residenciales enormes, muchos de ellos construidos el siglo pasado.

Pero la división que supone el río en la capital de Osona está lejos de ser únicamente urbanística. Las grandes edificaciones de los barrios del sur, que una vez acogieron a familias inmigrantes del sur de España atraídas por la potencia de industrias como la cárnica de Osona, ahora concentran a la inmensa mayoría de las personas con nacionalidad extranjera que residen en la localidad y que, a su vez, presentan las rentas más bajas.

También atraídos por los trabajos en mataderos y obradores de la zona, las personas que desde principios de siglos han llegado a Vic provienen en su mayoría de Marruecos, Ghana, la India o Colombia. En la capital de Osona hay empadronadas este año 50.405 personas. El 30% ha nacido fuera de España, según datos del Institut d'Estadística de Catalunya (Idescat), y el alcalde Albert Castells apunta que el 44% es de origen extranjero, por lo que en la capital de Osona conviven "113 comunidades distintas".

Los esfuerzos de Vic para evitar que barrios del sur como el Remei, donde más de la mitad de la población es de origen extranjero, acaben convirtiéndose en ‘guetos’ empezaron ya a finales de siglo pasado, cuando la ciudad apenas alcanzaba los 30.000 habitantes. Se trata del famoso ‘Model Vic’, que unió en un único distrito escolar a todo el municipio y propició así que alumnos de todos los orígenes coincidieran en los colegios públicos y concertados. Es, en palabras de Castells, “un modelo de éxito” para “coser” la herida de la segregación en la ciudad. Sin embargo, apunta el primer edil, “todo esto se está desbaratando” por la llegada constante y masiva de inmigrantes. "Está aumentando la fractura entre los barrios más ricos y los que se están quedando atrás”, resume el edil.

También llevan años trabajando el tejido social de la ciudad. La Associació de Veïnes i Veïns del Remei, por ejemplo, llevan décadas velando por la integración de los migrantes con iniciativas como el 'Dinem Juntes' o la Escola de Barri del Montseny, aunque reconocen que la situación también se les pone cuesta arriba últimamente. “Ojalá me equivoque, pero con estos porcentajes [de población que llega cada año al Remei] y con los recursos que hay, no me veo capaz de tejer redes y hacer barrio. Es desorbitado”, lamenta la presidenta de la asociación, Àngels Gamissans.

Coincide con el diagnóstico la concejala de Benestar i Familia, Habitatge i Serveis Generals, Núria Homs. “Durante muchos años hemos sido una ciudad de acogida y hemos salido adelante, pero ahora tenemos tanta diversidad cultural que debemos ofrecer un 'plus'”, explica. Ese ‘plus’ se traduce en el nuevo plan de intervención socioeducativa que el consistorio presentó el año pasado. El proyecto, dotado con 500.000 euros, pretende fomentar que las familias vicenses participen en actividades o extraescolares ofrecidas por alguna de las más de 300 entidades que hay en la ciudad.

"Los proyectos específicos para niños y niñas en riesgo de exclusión social, al final, lo que hacen es generar espacios ‘guetizados’”

Núria Homs

— Concejala de Benestar i Familia, Habitatge i Serveis Generals de Vic

“En el proyecto trabajan nueve personas directamente en nuestros barrios”, detalla Homs. Asegura que este nuevo modelo, que se articula desde los centros cívicos de Vic, pretende “trabajar más desde la prevención” que desde la reacción y evitar “generar actividades segregadoras”. “Hemos comprobado que los proyectos específicos para niños y niñas en riesgo de exclusión social, al final, lo que hacen es generar espacios ‘guetizados’”, remacha.

El padrón y la extrema derecha

Cuando se les presentó el nuevo modelo, asociaciones vecinales como la del Remei lo vieron con buenos ojos, aunque poco más han sabido desde aquella presentación. “No nos han explicado nada más”, asegura la presidenta Gamissans. Para algunos movimientos sociales de la ciudad, sin embargo, el nuevo modelo de intervención socioeducativa es el eje central de una estrategia de centralización de recursos y datos para tener más controladas las situaciones de vulnerabilidad que hasta ahora gestionaban en un primer momento las entidades o plataformas. Dos educadoras sociales que militan en varios de estos espacios y que piden mantener su anonimato aseguran que el fin último del ayuntamiento es que las familias “no se queden en Vic y que no vivan de subvenciones”.

Vic, 22/12/2025. Política. Ambiente en la ciudad de Vic, con escenas cotidianas en distintos barrios que reflejan la segregación social existente en la ciudad. Foto: Zowy Voeten / El Periódico

Dos niños juegan a futbol bajo la lluvia en unas pistas del barrio del Remei de Vic / Zowy Voeten

En Vic ya están acostumbrados a lidiar con la extrema derecha en el ayuntamiento. Fue en la capital de Osona donde Josep Anglada, fundador de Plataforma per Catalunya (PxC), encontró su feudo y aún hoy, habiendo reconvertido su marca en Som Identitaris (SOMI), ocupa un asiento en el pleno municipal. Para estas dos militantes, sin embargo, lo que preocupa al Gobierno municipal vicense, liderado desde las primeras elecciones democráticas por CIU o Junts, es la fuerza con la que ha irrumpido en el panorama Aliança Catalana. Tanto es así que, en aras de ampliar el electorado, las mismas voces apuntan que el ayuntamiento habría asumido algunas de las tesis de la formación de Sílvia Orriols.

Esta presión desde la derecha de su partido es lo que habría llevado al ayuntamiento a convertir el padrón en uno de sus principales caballos de batalla. El consistorio vicense pide poder escoger quién accede y quién no para aliviar la saturación de los servicios municipales ante la presión migratoria. Las militantes, por su parte, denuncian que el ayuntamiento comete "irregularidades en el padrón" y que ha condicionado la escolarización de los menores a su entrada en el padrón y que a su vez eterniza el empadronamiento de los recién llegados.

Los movimientos sociales tienen detectados, según las mismas fuentes, al menos una treintena de menores en un limbo administrativo que los deja fuera de las aulas, aunque calculan que podría haber más de un centenar. Algunos han estado hasta un año en la ciudad sin poder acceder a los servicios educativos. El año pasado, cuando EL PERIÓDICO destapó uno de estos casos, la concejala Homs aseguró que el consistorio cumple con los plazos, aunque sugirió a la familia afectada “coger un billete y regresar a Marruecos”.

Una madre pasea con sus tres hijos en el barrio del Remei de Vic.

Una madre pasea con sus tres hijos en el barrio del Remei de Vic / Zowy Voeten / EPC

La Associació de Veïns del Remei también ha acompañado a alguna de estas personas. “En los dos casos las familias tenían un título habilitante para entrar al padrón, porque un propietario les había dado permiso para vivir en su piso, pero eternizaron el trámite”, denuncia Mar Cañellas, técnica de la asociación.

La crisis de la vivienda

La vivienda es otro de los grandes quebraderos de cabeza de los barrios al sur del río. Cada vez son más habituales los casos de ocupaciones y, sobre todo, los casos de infravivienda. En grandes complejos habitacionales, como las Viviendas Montseny o en el 'Vic2', el edificio de más de 200 viviendas que le ha dado un desafortunado apodo a todos los barrios al sur del Mèder, cada vez son más los casos de hacinamiento y de realquiler de pisos ocupados.

Vic, 22/12/2025. Política. Ambiente en la ciudad de Vic, con escenas cotidianas en distintos barrios que reflejan la segregación social existente en la ciudad. Foto: Zowy Voeten / El Periódico

Una calle entre varios de los bloques de las Viviendas Montseny, en el barrio del Remei de Vic / Zowy Voeten / EPC

“Se aprovechan de los que llegan porque al final la gente necesita buscarse la vida”, resume Cañellas. Los vecinos del Remei han llegado a acompañar casos de familias de tres miembros que malvivían en una sola habitación que les costaba 750 euros al mes. “Yo en mi casa acogí a una persona que se había quedado en la calle, mi compañera otra, y al final quienes nos movilizamos y acabamos de sostener situaciones de máxima vulnerabilidad somos las entidades”, defiende Cañellas.

Ahora, para hacer frente a esta problemática, el ayuntamiento podrá contar con los 25 millones de euros previstos en su Pla de Barris cofinanciado por la Generalitat. Castells asegura que se centrará especialmente en adecuar infraestructuras y vivienda de ocho barrios de Vic –todos lo del sur del río y el de Caputxins– y para “equilibrar socialmente la ciudad”. Está por ver si es el impulso definitivo para que Vic cierre la herida abierta que es hoy el río Mèder.

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