Tres meses sin acceder a su casa tras el derrumbe de la vivienda vecina: "La realidad es que quizá no podamos volver a entrar nunca"
Una familia de Alzira con tres hijos pernocta desde hace 90 días en hoteles y una vivienda alquilada ante la imposibilidad de poder regresar a su hogar
Buscan a un arquitecto-constructor para valorar los daños y "demandar al otro seguro"

Exterior de la casa afectada por el derrumbe. / Agustí Perales Iborra
"Nuestro regalo de Reyes fue entrar en casa y ver que el techo se había desplomado sobre mi cama y la de mi hijo. Han sido las peores Navidades de nuestra vida". El calvario de Natalia González y su familia se prolonga desde hace 87 días, cuando tuvieron que salir de su casa situada en la avenida Carcaixent de Alzira tras derrumbarse el techo y parte del inmueble contiguo mientras ellos se encontraban dentro de la vivienda. El hundimiento provocó daños materiales en su casa, que se han ido agravando a medida que pasan los días. Las grietas y la caída del suelo de la habitación en la que dormía uno de sus hijos han dado paso a nuevas afecciones. En sus palabras, "el muro de carga se ha ido hacia adelante, la medianera se ha partido y hay que cambiar algunas viguetas. Puede terminar cayendo la fachada a la calle si no se pone solución".
Desde el pasado 15 de octubre, Natalia, su pareja y sus tres hijos -dos de ellos menores- no han podido volver a acceder a su hogar, por lo que han tenido que trasnochar en hoteles y apartamentos que se han costeado ellos hasta que han encontrado un piso para arrendar en Alzira. "Estamos pagando 750 euros de alquiler, más los gastos de la luz y el agua. Además, no podemos tener a nuestras mascotas. Trabajamos en un bar, por lo que no sé cuánto tiempo vamos a poder aguantar así", lamenta. La afectada denuncia que "ni su seguro ni el de la casa de al lado se hacen cargo de los daños de la vivienda", por lo que temen que el desenlace sea "fatídico". "La realidad es que quizá no volvamos a nuestra casa, que estaba recién reformada", reconoce. La rehabilitación de la vivienda, según la propia pareja, asciende a cerca de 150.000 euros.
La familia busca un arquitecto-constructor que valore y presupueste los daños en la vivienda para "poder denunciar al otro seguro". Añaden: "Nadie se atreve a entrar y los que sí quieren nos dan plazos de más de un año. Es una desesperación porque si no nos dan un presupuesto no podemos ir contra el otro seguro. El nuestro no se hace cargo de la situación porque los daños han sido ocasionados por la otra vivienda, pero su seguro no responde y nosotros aquí seguimos".

Parte del techo caído sobre una de las habitaciones. / Levante-EMV
Por el momento, la familia está intentando rescatar parte del mobiliario que todavía no se ha visto afectado por los daños de la vivienda. "Nuestro seguro nos dio 3.100 euros para reparar la casa. No sabes si reírte o llorar porque arreglar todos los desperfectos supone un dineral que, a día de hoy, no tenemos. A eso hay que sumar los costes del alquiler y todo lo que nos hemos gastado estos tres meses. El Ayuntamiento de Alzira nos dio el mes pasado una ayuda, pero vemos que es un problema que no se soluciona", relata Natalia, a quien le cuesta pronunciar las palabras sin derrumbarse al pensar cómo han sido estas semanas. "Estos tres meses han sido una agonía porque pasamos de tener una casa pagada a despertarnos sin casa", lamenta.
Negocio
La casa afectada no solo era el hogar de Natalia y su familia, sino también el negocio de la afectada. Esta vecina regenta una tienda de ropa online, por lo que utilizaba una de las estancias de la vivienda para custodiar parte del género y, a su vez, grabar los vídeos que compartía en sus redes sociales. "Ahí tenía mi estudio y ahora tampoco lo puedo gastar", explica.

Interior de la casa apuntalada. / Agustí Perales Iborra
Cada día que pasa supone un mayor dolor para esta familia, ya que temen no volver a vivir la vida que tenían hasta aquel 15 de octubre. "La casa de al lado se derrumbó, llevándose parte de la nuestra y ahora a nosotros nos cae el mundo encima. Mis hijos no lo están llevando bien porque no es fácil ver a sus padres mal y sin encontrar una solución", afirma. A pesar de toda esta situación, Natalia agradece que los pequeños y su pareja se encuentren bien, ya que, como ella misma explica, "debajo de ese techo podría haber estado mi hijo de ocho años durmiendo".
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