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Cambio climático

El 1% más rico del planeta ha emitido en solo diez días el total de emisiones que le corresponderían para todo el 2026

Un análisis de Oxfam Intermón muestra que las grandes fortunas españolas habrán agotado el presupuesto de CO₂ el 16 de enero

Yate en aguas del Mediterráneo

Yate en aguas del Mediterráneo / Ibanat

ACN

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Diez días después de empezar el año, el 1% de la población más rica del planeta ya ha agotado el ‘presupuesto anual’ de emisiones de carbono, es decir, el máximo de CO₂ que cada persona puede emitir proporcionalmente para limitar el aumento de la temperatura global. Lo indica un análisis de Oxfam Intermón, que advierte que en el caso del 0,1% más rico este umbral se superó antes: el 3 de enero. En el estado español, se reproduce este patrón. Si se mantienen los niveles actuales de emisiones, el 1% de las personas con más riqueza agotará el margen anual de CO₂ el 16 de enero, mientras que el 0,1% más rico ya lo ha consumido el día 4. Para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C, el 1% más rico debería reducir las emisiones un 97% antes del 2030.

Norman Martín, especialista en Políticas sobre Cambio Climático de Oxfam Intermón, señala que han llamado la fecha en que el 1% más rico agota su presupuesto de emisiones ‘pollutocrat day’, o ‘día de la contaminocracia’, con el objetivo de “denunciar la responsabilidad desproporcionada de las personas ultrarricas en la aceleración de la crisis climática”.

Oxfam Intermón alerta que se trata de una brecha estructural. En 2022, una persona del 1% con más ingresos emitió de media casi 15 veces más carbono que una persona de la mitad de la población con menos ingresos. Ese mismo año, en España una sola persona del 0,1% con más riqueza generó 55 veces más emisiones que una persona del 50% con menos ingresos.

La organización advierte que esta desigualdad tiene graves consecuencias a escala global. Según las estimaciones, las emisiones generadas en un solo año por el 1% más rico provocarán 1,3 millones de muertes relacionadas con el calor antes de que acabe el siglo.

Además, las personas que menos han contribuido a la crisis climática, como la población de los países más empobrecidos, comunidades indígenas, mujeres y niñas, son las que sufrirán las peores consecuencias. “El cambio climático no solo calienta el planeta, también agrava las desigualdades”, avisa Martín en declaraciones recogidas en un comunicado.

“Es urgente que los gobiernos apliquen políticas redistributivas para proteger a las personas que menos tienen y actúen sobre los principales contaminantes. Los líderes mundiales tienen la responsabilidad y la oportunidad de encaminar el mundo hacia los objetivos climáticos y generar beneficios netos para las personas y el planeta”, añade el portavoz.

Un multimillonario genera tantas emisiones en una semana como una persona muy pobre en toda la vida

Oxfam Intermón señala que el estilo de vida de las personas ultrarricas dispara sus emisiones. Por ejemplo, en el caso de un multimillonario europeo, la huella de carbono generada durante casi una semana por el uso de aviones privados y yates de lujo equivale a la que genera una persona situada dentro del 1% más pobre de la población mundial a lo largo de toda la vida.

La organización añade el papel de las grandes fortunas como inversores en las industrias más contaminantes e indica que, de media, cada multimillonario posee una cartera de inversiones en empresas que genera 1,9 millones de toneladas de CO₂ al año. Martín también alerta de la influencia de los más ricos en el diseño de políticas y negociaciones climáticas.

La organización insta a los gobiernos a presionar a los ultrarricos para que contaminen menos

La organización pide a los gobiernos que presionen a las personas ultrarricas para reducir las emisiones y que garanticen que quien más contamina asuma su responsabilidad, con medidas como redistribuir el esfuerzo en la reducción de emisiones según la huella de carbono y la capacidad económica.

También propone aumentar los impuestos sobre los ingresos y el patrimonio de las personas muy ricas y apoyar las negociaciones de la Convención de la ONU sobre Cooperación Fiscal Internacional. Además, reclama aplicar impuestos a los beneficios extraordinarios de las empresas de combustibles fósiles y eliminarles los subsidios.