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Consistorio extraordinario

León XIV reúne a los cardenales en una cumbre clave para el rumbo de la Iglesia católica

El nuevo Papa estrena el formato del consistorio para medir apoyos y afrontar divisiones dentro de la Iglesia católica, en medio de la crisis venezolana y las aún irresueltas tensiones entre las corrientes progresistas y conservadoras

La Conferencia Episcopal se reúne el 9 de enero con el Vaticano para abordar el posible viaje del Papa a España

El Papa León XIV

El Papa León XIV / Vatican Media

Irene Savio

Irene Savio

Roma
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Vientos de cambio en el Vaticano. Tras un año en el que, en líneas generales, ha dado continuidad a iniciativas impulsadas por el fallecido FranciscoLeón XIV ha finalmente convocado a todos los cardenales en condiciones de viajar para un consistorio extraordinario, una cumbre que no funciona como un órgano democrático (el Papa no está obligado a aplicar lo que allí se debate), pero que sí actúa como un organismo consultivo en el que los purpurados expresan su visión sobre cómo gobernar la Iglesia católica. El objetivo es "favorecer un discernimiento común y ofrecer apoyo y consejo", ha puntualizado la Santa Sede.

El encuentro, iniciado este miércoles y previsto hasta este jueves, ha estado presidido en su primera jornada por el cardenal salesiano español Ángel Fernández Artime y ha congregado a 170 cardenales —de un total de 245—, reunidos en un clima de cambio y preocupación. Lo primero responde a que se trata de la primera reunión de este tipo del nuevo pontificado, un formato que León XIV ha recuperado tras completar y difundir la exhortación apostólica Dilexi Dei y viajar a Turquía para participar en los actos del 1.700 aniversario del Concilio de Nicea, dos iniciativas previstas por el Pontífice argentino antes de su fallecimiento.

Ese clima de incertidumbre sobre el futuro se ha reflejado también en las primeras declaraciones de los purpurados llegados a Roma. "Este consistorio sirve para ayudar al Papa, pero las cuestiones son tantas que no sabemos aún cuáles acabarán marcando la reunión", señalaba Louis Raphaël I Sako, cardenal de Bagdad, ante un reducido grupo de periodistas, entre ellos EL PERIÓDICO. "El consistorio es un buen formato de gobierno, pero por ahora no sabemos mucho más", añadía el francés Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel, sin ocultar, eso sí, sus simpatías por el método de trabajo elegido por León XIV.

El mundo de dentro

Con este punto de partida, entre los debates previstos figura el de la sinodalidad —una suerte de democratización de la Iglesia— y el de la evangelización, según ha informado la oficina de prensa del Vaticano. No obstante, la agenda también incluye otros asuntos espinosos para el futuro de la institución, como la configuración del equipo que acompaña al Pontífice en su gobierno y las diatribas entre conservadores y progresistas en torno a la liturgia.

El propio Papa ha pedido superar la polarización en su discurso de introducción. "Somos un grupo muy variado, enriquecido por múltiples procedencias, culturas, tradiciones eclesiales y sociales, trayectorias formativas y académicas, experiencias pastorales y, naturalmente, caracteres y rasgos personales. Estamos llamados, ante todo, a conocernos y a dialogar para poder trabajar juntos al servicio de la Iglesia", ha afirmado León XIV. "La unidad atrae, la división dispersa. Por lo tanto, para ser una Iglesia verdaderamente misionera […] debemos ante todo poner en práctica su mandamiento", ha añadido.

Hasta ahora, el nuevo Papa ha tratado de apagar fuegos. Tras su elección, León XIV ratificó a los principales responsables de los dicasterios (sus 'ministros') y, por el momento, solo ha introducido cambios puntuales, como el nombramiento del italiano Filippo Ianonne como nuevo prefecto del Dicasterio de Obispos y de la Comisión Pontificia para América Latina. En cuanto al debate sobre el uso de ritos antiguos, en cambio, León XIV también ha dado señales de apertura hacia los sectores más tradicionales e incluso autorizó la celebración de una misa con el antiguo rito tridentino en la basílica de San Pedro, que finalmente tuvo lugar en octubre pasado.

Y el mundo de fuera

Más allá de los asuntos internos, las graves tensiones internacionales también han sido trasfondo de la reunión, especialmente las consecuencias del reciente operativo militar de EEUU en Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro. Tan solo en la noche del martes, el secretario de Estado estadounidense y uno de los principales responsables de Washington para la situación en Venezuela, Marco Rubio, llamó por teléfono a su homólogo vaticano, el cardenal italiano Pietro Parolin, para hablar de algunos "desafíos apremiantes, que incluyen las iniciativas para mejorar la situación humanitaria, en particular en Venezuela".

"En el momento actual nos encontramos ante la disyuntiva: o se fortalece un orden internacional donde el poder esté sometido al derecho, o regresamos a un escenario donde el derecho es sólo el lenguaje decorativo de los vencedores", escribía el secretario de la Pontifica Comisión para América Latina, Rodrigo Guerra, en una opinión tras los hechos de Venezuela. Con todo, la propia Iglesia de León ya ha protagonizado un incidente diplomático con las autoridades venezolanas, después de que en diciembre estas retiraran el pasaporte al cardenal Baltazar Porras cuando se disponía a viajar a España, obligándolo a cancelar su desplazamiento.

Al consistorio le seguirá el próximo viernes una reunión en Roma entre la cúpula de la Conferencia Episcopal Española y el secretario de Estado, Parolin, para evaluar un posible viaje del Papa este año a España. Fuentes consultadas por este diario confirmaron la reunión y explicaron que se tratará de un primer encuentro destinado a acercar posturas sobre el eventual desplazamiento de León XIV.

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