Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Mar

Marineros urgen un plan de salud mental para evitar muertes a bordo

El jefe de máquinas del palangrero vigués Viking Bay desapareció escasos dos días después de salir de puerto

El buque retoma esta semana la pesca tras prestar declaración sus tripulantes en Suva

Imagen de archivo del «Viking Bay»

Imagen de archivo del «Viking Bay» / FdV

Lara Graña

Vigo
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Hay dos días de navegación desde el puerto de Suva, en Fiyi, y la zona de pesca para buques de palangre de superficie como el Viking Bay. Este pesquero, propiedad de la armadora viguesa Casilmar, partió a la mar el día de Nochebuena para faenar pez espada; el sábado 27 dio la alerta por la desaparición de su jefe de máquinas, Juan Carlos Broullón. Los trabajos de búsqueda, coordinados por el Centro de Coordinación de Rescate de Nueva Zelanda (RCCNZ), se cancelaron el martes día 30 sin éxito.

El buque retornará a la mar en las próximas horas toda vez que su tripulación, compuesta por casi una veintena de personas, ha prestado ya declaración ante las autoridades locales. Cuando se produce un accidente a bordo se realiza lo que se denomina una protesta de mar, que es un documento formal en el que se aportan detalles del siniestro en cuestión o de una avería. Según fuentes de la tripulación, la desaparición de este trabajador expone la urgente necesidad de abordar un plan de salud mental en el sector. "No tenemos nada, nada. Estamos sometidos a mucho estrés, ansiedad... Y esto se podría haber evitado".

El día de Nochebuena el Viking Bay salió a la mar con un capitán sustituto porque el titular recibió una baja médica, por enfermedad. Según ha explicado tras contactar a FARO, había advertido a la empresa de que el maquinista tenía que haber quedado en tierra; tampoco embarcó en esta triste marea el primer oficial. «Nadie nos escuchó, ese hombre no estaba bien». De acuerdo a lo expuesto en las declaraciones de tripulantes ante las autoridades de Fiyi, la desaparición de este marinero se produjo en el primer lance, culminada la navegación a zona de pesca. Este periódico ha consultado a la empresa por este aviso, de momento sin respuesta.

Este palangrero fue construido en 1999, tiene 43,5 metros de eslora por 9,2 de manga; tiene capacidad para la congelación de 6 toneladas diarias para unas bodegas que pueden albergar algo más de 440 metros cúbicos de capturas. El barco tiene pabellón español y matrícula de Vigo. Forma parte de la asociación viguesa Opnapa (Organización de Productores Nacional de Palangreros de Altura) y tiene permiso de pesca otorgado por la Comisión de Pesca del Pacífico Occidental y Central (Western and Central Pacific Fisheries Commission, WCPFC).

Suscríbete para seguir leyendo