Fenómeno al alza
Los yacimientos marinos de la costa catalana, nuevo objetivo de los expoliadores arqueológicos
El saqueo del fondo subacuático ha pasado de ser algo "anecdótico" a un fenómeno al alza
Los Mossos sospechan que los grupos de ladrones tienen algún tipo de vínculo y comparten información
Detenidos dos hombres por expoliar piezas arqueológicas de un barco naufragado frente a la costa de Tarragona

Monedas, anillos, equipos de buceo y detectores de metales requisados a los sospechosos en Tarragona / Mossos

Los Mossos d'Esquadra pillaron in fraganti el pasado octubre a un hombre que buceaba con detectores de metales subacuáticos en una zona de fondeo en una playa de Tarragona. Una patrulla de la policía marítima sorprendió al sospechoso con un traje de neopreno en el agua y le hicieron salir hacia la playa. Allí descubrieron que llevaba un detector de metales. Por eso lo acompañaron hasta su vehículo para comprobar su documentación. Al llegar, vieron allí a otro hombre que, nada más ver a los agentes, escondió una bolsa en la que había objetos recuperados del mar: anillos, 46 monedas, un escudo de cobre y otros metales que podrían tener valor arqueológico. En el coche había un segundo detector de metales y un cedazo para cribar los objetos de la arena.
A partir de ahí, los agentes descubrieron que en la zona donde habían sorprendido al buceador había restos de una embarcación de madera hundida no documentada. Los sospechosos habían expoliado una zona arqueológica próxima a un yacimiento protegido; un delito por el que fueron detenidos. No pudieron alegar que desconocían la normativa que prohíbe esta actividad ilegal, ya que uno de ellos fue investigado en 2024 por robar restos arqueológicos subacuáticos.
La policía ha detectado grupos de saqueadores que se desplazan de otras comunidades autónomas hasta Catalunya en busca de yacimientos marinos
Este tipo de incidente ya no es un suceso puntual, sino que se ha convertido en una práctica delictiva al alza en Catalunya. Lo explica en declaraciones a EL PERIÓDICO el sargento José Luis González, jefe de la Unidad Central de Patrimonio Histórico de los Mossos d'Esquadra, que detalla que si hace unos años la presencia de expoliadores de restos arqueológicos en el fondo marítimo catalán era "anecdótica", ahora es una tendencia que va a más.
Los Mossos han detectado en los últimos tiempos un incremento de la presencia de grupos de entre dos y cuatro personas que se desplazan desde otras comunidades autónomas hasta Catalunya y pasan varios días buscando restos arqueológicos en yacimientos submarinos. Emplean para ello detectores de metales subacuáticos y otras herramientas. Muchos de estos expoliadores son originarios de países del este de Europa.
La policía sospecha que existe algún vínculo entre estos grupos. "No podemos hablar ni de organizaciones ni grupos criminales como tales, pero sí creemos que disponen de alguna red donde comparten información delicada sobre cartas náuticas o localizaciones arqueológicas", detalla a este diario el sargento González.
Los Mossos han aumentado la vigilancia para prevenir los expolios marinos, más difíciles de detectar que los terrestres
El Departament de Cultura tiene inventariados 860 yacimientos arqueológicos subacuáticos en Catalunya, tanto en el mar como en aguas interiores. Todos están recogidos en la Carta Arqueológica Subacuática de Catalunya. La normativa vigente sobre el patrimonio protege todos los restos arqueológicos, estén bajo el agua o en tierra, así como los paleontológicos.
En 2025, los Mossos han investigado 20 actuaciones irregulares en yacimientos con uso indebido de detectores de metales. Cuatro de estas fueron dentro del ámbito acuático.
El reto del medio acuático
Detectar y perseguir estos delitos en el mar es más complicado que en tierra. Cuando los Mossos inspeccionan una zona arqueológica terrestre suelen ver restos de tierra removida "más o menos disimulados", mientras que en el agua es "más complicado localizar trazas de estas remociones, a menos que sean evidentes o localices las herramientas que se han utilizado", apunta González.
Es por ello que la policía apuesta por el aumento de la vigilancia y destina a su unidad marítima a patrullar preventivamente las zonas en las que hay yacimientos submarinos. "La creación de este servicio marítimo nos ha hecho mejorar exponencialmente con la prevención y nos ha permitido actuar rápidamente al detectar actividad sospechosa", señala el responsable de la Unidad Central de Patrimonio Histórico de Mossos.
El Departament de Cultura tiene inventariados 860 yacimientos arqueológicos subacuáticos en Catalunya
Esas vigilancias e inspecciones preventivas en el medio acuático dan a los Mossos información clave de actividades y personas sospechosas. "Los miembros de la unidad marítima así como los efectivos de la unidad subacuática han recibido formación básica sobre cómo actuar en caso de expolio. La policía marítima son nuestros ojos en el mar", remarca el sargento.
Y es que así como es importante pillar a los expoliadores, más relevante es evitar que actúen. "El objetivo es anticiparse a la consumación del expolio. Evitar el daño al yacimiento es más importante que recuperar posteriormente bienes expoliados. Nosotros utilizamos mucho el símil de arrancar páginas a una novela: si cada expoliador hurta una página del libro, se pierde información para reconstruir la historia de ese lugar, municipio o país, y llega un momento en que la pérdida de hojas es tan importante que no se puede entender lo que quiere explicar el documento", describe González.
Ojo al mercado negro
En el caso de los asaltos a yacimientos bajo el mar, los agentes también trabajan con el Centro de Arqueología Subacuática de Catalunya (CASC) sobre las zonas que se deben preservar, la antigüedad y valor patrimonial de algunos de los objetos recuperados y su posible aparición en el mercado negro.
Las investigaciones de expolios arqueológicos, subraya la policía, "no distan mucho de otro tipo de robos", aunque con una dificultad añadida: "Buscar objetos que en muchas ocasiones no tenemos documentados o seriados, requiere de expertos y metodologías concretas", apunta González. Con la aportación de los expertos, se consigue analizar y obtener datos "que dan contexto a las piezas sustraídas" para poder localizarlas posteriormente cuando se quieran vender de forma ilegal.
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