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Cuando Google es el dietista: la desinformación sobre nutrición es un peligro

Los consejos de Isabel Belaustegui, especialista en nutrición, para los excesos navideños

Alimentos típicos de la dieta mediterránea

Alimentos típicos de la dieta mediterránea / Ron Lach

Laura Cercós Tuset (Verificat)

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Cuando alguien quiere cambiar algo de su vida, a menudo empieza en un hito temporal. Como en un lunes, al principio de mes o, muy especialmente, en un nuevo año. Así lo corrobora un experimento liderado por la Universidad de Estocolmo sobre los propósitos de Año Nuevo, con más de mil participantes cuyos objetivos estaban relacionados principalmente con la salud física y los hábitos alimenticios.

Si bien este estudio revela que los propósitos de año nuevo pueden tener efectos duraderos en la salud de las personas, también destaca que es crucial recibir la información adecuada sobre cómo lograrlos. Sin embargo, muchas veces es difícil distinguir la información veraz de la que no lo es. Y seguir consejos sin evidencia científica en temas como nutrición y dietas puede tener efectos perjudiciales sobre nuestra salud.

Búsquedas en internet

Las búsquedas en Internet relacionadas con la dieta se duplican cada mes de enero respecto a los meses anteriores, según los datos de Google Trends.

las consultas sobre nutrición

María José Soto-Méndez, socia fundadora de Science for Nutrition and Health Global (SNH-Global) y directora científica de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT), analiza en declaraciones a Verificat que esta tendencia se debe a que durante las Navidades tenemos una “pérdida temporal de nuestros hábitos alimentarios y de nuestro estilo de vida”.

Por eso, muchas personas buscan cómo restablecer o mejorar sus hábitos. Sin embargo, tal como advierte la Estrategia Nacional de Alimentación, “las personas consumidoras se informan sobre alimentación en fuentes no oficiales” y “existe un alto riesgo de difusión de noticias falsas relativas a alimentación” en canales como las redes sociales.

No toda la información vale

Tal como señala el Digital News Report 2025 de Reuters Institute, las redes sociales y las plataformas de vídeo están “potenciando un entorno mediático alternativo fragmentado, que alberga una gran variedad de podcasters, youtubers y tiktokers”.

“Las informaciones que se comparten son individuales, no se contrastan o no se basan en evidencia”, remarca Rafael Urrialde, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, experto en alimentación y seguridad alimentaria, en declaraciones a Verificat.

Coincide con él Soto-Méndez, que advierte de la información errónea que se difunde cuando una persona que se dedica a una profesión alejada de la salud, como la moda o la interpretación, utiliza su canal para dar consejos que le han funcionado.

“Lo transmiten con buena intención, pero sin respaldo científico, y el que haya funcionado para ellos no significa que funcione para todas las personas”, considera.

Un ejemplo son los contenidos que recomiendan los llamados “superalimentos”, unos productos comercializados con esta etiqueta no científica y que se exaltan en redes por sus supuestas propiedades milagrosas. 

Como los vídeos virales de Tiktok que aseguran que las semillas de chía sirven para perder peso y eliminar la grasa abdominal, cuando en realidad, por sí solas, no tienen esta capacidad. Y es que, aunque ciertos alimentos pueden tener propiedades beneficiosas para la salud, ningún alimento puede sustituir una dieta equilibrada por sí solo.

Cómo detectar la desinformación en nutrición

Basarse en desinformación o información errónea en temas de salud y nutrición puede tener consecuencias. En el mejor de los casos, los consumidores “solo perderán dinero y tiempo”, explica a Verificat Melissa Fernandez, profesora en la Universidad de Ottawa, especializada en los impactos de los entornos digitales sobre la salud y la nutrición.

Pero en los peores casos, sigue, “seguir dietas extremas o consumir productos dietéticos inseguros puede causar daños reales, que pueden derivar en deficiencias nutricionales, trastornos alimentarios, hospitalización por enfermedades agudas o crónicas y, en casos raros, la muerte”.

La directora científica de FINUT, Maria José Soto-Méndez, recuerda que “consultar a un profesional es siempre la mejor opción para confirmar la información de salud y nutrición que nos interesa”, y aconseja estar alerta ante contenidos que usen conceptos como “milagroso”. Fernandez coincide y también aconseja ser muy cauteloso con la información que proviene de cualquier persona o empresa que venda productos. “Puede ser aburrido y menos atractivo, pero la información de fuentes fiables, como una agencia nacional de salud, es más fiable y, en última instancia, más segura”, concluye.

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