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Entrevista

Pedro A. Martínez, profesor: "Aprender matemáticas con manga puede hacerlo desde un niño de 10 años a una persona de 70"

Más allá del cine o las series, hay profesores que se ayudan de las viñetas para acercar, sin perder el rigor, los contenidos al alumnado

Docente de instituto y del grado de Magisterio, es autor de ‘Mathland: el enigma del talismán aritmético’, un manga para "enamorarse" de las matemáticas, cuya traducción al catalán será publicada por la editorial Devir

Luis José Rodríguez Muñiz, catedrático de didáctica de las Matemáticas: "No podemos seguir enseñando Matemáticas como en 1940"

Pedro Martínez, profesor de Matemáticas y autor del cómic ' Mathland: El enigma del talismán aritmético'.

Pedro Martínez, profesor de Matemáticas y autor del cómic ' Mathland: El enigma del talismán aritmético'.

Helena López

Helena López

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–Un manga matemático; qué bien suena. ¿Cómo nace ‘Mathland: el enigma del talismán aritmético’?

–De mi afición por el manga y por el cómic desde que era muy jovencito. Cuando empecé a hacer la carrera de matemáticas, ya se me pasaba por la cabeza cómo me habría gustado haber aprendido matemáticas en el instituto usando el cómic. A partir de esa ilusión en mi cabeza, durante toda mi formación como matemático he ido desarrollando esa historia... 

–Viene de lejos, veo.

–Sí, además, soy también aficionado a dibujar. Cuando pisé un aula como docente por primera vez me lancé a hacer yo mis dibujitos y ver qué reacción tenía el alumnado, si estaba más receptivo al aprendizaje de lo que quería transmitir…

Muchas veces, la presión que hay con el temario hace que se expliquen las matemáticas de una manera muy rígida, como si fueran un listado de fórmulas, una receta; mientras no es así

–¿Los dibujaba en la pizarra?

–No, no. Yo hacía mis cómics en papel y los llevaba a clase. Trabajé con ellos los conceptos matemáticos y vi que tenían muy buena acogida.

–Se nota que siempre le ha gustado enseñar.

–Es algo que llevo dentro de mí desde pequeño. Ya desde chiquitín ayudaba a amigos, a vecinos y a compañeros a explicar las matemáticas que ellos no entendían y a mí me apasionaban y me siguen apasionando. Siempre he sabido que me gustaba la docencia. Me llamaba también la investigación e hice la tesis doctoral, pero al final me decanté por lo que más me ilusiona. Me encanta mi trabajo y no hay día en el que no vaya con ilusión al trabajo, y eso al final es lo importante.

'Instacomic' para explicar la suma de enteros, uno de los materiales dispondibles en la web de Pedro A. Martínez.

'Instacomic' para explicar la suma de enteros, uno de los materiales dispondibles en la web de Pedro A. Martínez. / Pedro A. Martínez.

–¿Qué tienen las matemáticas que a algunos les emocionan profundamente mientras que para otros son casi una tortura?

–Cada vez menos, la situación está cambiando, pero hace unos años la gente que daba clases de matemáticas en secundaria eran matemáticos, pero no tenía una formación didáctica. Y muchas veces la presión que hay con el temario hace que expliques las matemáticas de una manera muy rígida, o que transmitas la idea de que son muy rígidas, como si fueran un listado de fórmulas, una receta. Y, al final, lo que hace un matemático en su día a día es pensar. Se trata de buscar el placer de pensar, de resolver un problema que puede ser abierto y que no tiene por qué presentar una solución única. Eso es lo que yo intento transmitir en las clases y lo que hace que ese grupo que ame las matemáticas. Los que no lo hacen, posiblemente, es porque durante toda su formación no han tenido a nadie que le haya dado la oportunidad de ver las matemáticas como lo que realmente son. 

Se trata de buscar el placer de pensar, de resolver un problema que puede ser abierto y que no tienen por qué presentar una solución única

–¿Qué son?

–Son pensamiento, buscar patrones… ¡Y es superdivertido! Es buscar dónde están ocultas las matemáticas y cómo las podemos descubrir. Yo planteo casi todas mis clases en descubrimientos. Llevo situaciones en las que a priori mi alumnado no sabe lo que tiene que hacer, y lo bonito es que entre todos descubrimos qué es lo que queremos aprender. 

–Volviendo al cómic... ¿Para quién está pensando?

–El cómic es un material que se puede utilizar desde quinto o sexto de primaria hasta los primeros cursos de secundaria, pero puede leerlo hasta una persona de 70 años. Lo bonito que tiene la obra es que, dependiendo de la edad a la que la leas, vas a ver unas matemáticas u otras. Es decir, cuántas más matemáticas sepas, más cosas vas a encontrar, porque hemos escondido muchas matemáticas a lo largo de todo el cómic. Hay cosas más evidentes, cosas menos evidentes... y en función de lo que tú sabes o lo que has llegado a emprender, verás unas cosas u otras.

Las matemáticas en secundaria son más abstractas, y tener un herramienta como las ilustraciones para facilitar esa abstracción siempre ayuda

–¿Puede ser una buena lectura para familias, también?

–¡Claro! La lectura es algo que se puede hacer en familia. Lo que más me emociona de haber publicado esta obra es cuando un padre o una madre me dice: 'Mira, todas las noches leemos un capítulo del manga. Nos encanta, tanto a mí como a mi hijo'. Es un poco el crear también lazos familiares alrededor de la lectura. Y si encima aprendes matemáticas, ya es maravilloso.

–Uno de los temas que trata el manga, tanto para padres e hijos, es la ansiedad matemática. ¿En qué consiste?

–Son esas emociones que muchas veces bloquean a gran parte del alumno por ese miedo que han ido adquiriendo hacia la materia. Se trata de hacer llegar al alumnado el mensaje de que sí, efectivamente, las matemáticas son una materia compleja, pero que no tienen por qué ser para gente privilegiada, los conceptos básicos que se tratan en secundaria.

Trabajar las matemáticas con cómics ayuda a entender los conceptos abstractos, visualizándolos, fomenta la lectura y hace más atractiva la clase al hacer algo fuera de lo habitual

–¿Cómo se combate la ansiedad matemática?

–Facilitando el acceso a ese conocimiento para que el alumno sea capaz de ver que puede llegar a él, que no es imposible.

–¿Habrá un segundo libro?

–Sí, con la nueva editorial que nos ha acogido, Devir, estamos ya manos a la obra, tanto en cuanto a la traducción al catalán del primero como respecto a la publicación del segundo.

Viñeta en la que el profesor explica los logaritmos, disponible en su página web de recursos matemáticos.

Viñeta en la que el profesor explica los logaritmos, disponible en su página web de recursos matemáticos. / Pedro A. Martínez.

–Los expertos llevan tiempo apuntando que la mala comprensión lectora lastra el resto de conocimientos. Hay alumnos que suspenden las matemáticas no porque se les den mal, sino porque no entienden el enunciado. Libros como el suyo atacan ambas cuestiones.

–Exacto. A mí primero me dio muchísima vergüenza llevar esos dibujos que había hecho al aula, pensaba que se iban a reír de mí. Pero todo son beneficios. La visualización de los conceptos, el hecho de hacer algo que se sale de lo habitual... Todo eso son factores que al final ayudan a que el alumno entienda aquello que queremos trabajar. Fomentan la lectura y facilitan la abstracción. Las matemáticas en secundaria son más abstractas, y si tienes un camino para facilitar esa abstracción, como son las ilustraciones, siempre ayuda. Además, yo lo combino en clase con materiales manipulativos. Y aprendes todos esos conceptos de una manera más profunda, creo yo, que si no lo haces así. E intentas llegar al mayor máximo posible de alumnos, no dejando a nadie atrás. 

–¿En qué edades funciona mejor, trabajar las mates de esa manera?

–Donde yo veo más receptividad es en sexto de primaria y primer ciclo de ESO. Son edades en las que todavía les gusta mucho leer cómic. 

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