Entender más
Entre broma y broma la verdad se erosiona
Un 67% de jóvenes no confía en la información de redes
Combatir la desinformación, una cuestión (también) de salud mental

Noticias sobre bulos y campañas de desinformación / .
¿Quién no recuerda la emoción de planear una broma para el Día de los Inocentes? Inocentadas como “he visto a un famoso por la calle” eran parte del juego, al igual que esperar la noticia humorística (falsa) del diario de confianza. Hoy, las bromas ya no hay que buscarlas ni inventarlas: nos llegan solas cada día. El ojo crítico con el que antes leíamos la prensa el 28 de diciembre es ahora la actitud imprescindible para navegar por internet sin caer en la trampa de la desinformación.
Frontera entre la sátira y la mentira
El humor siempre ha formado parte de la comunicación humana para compartir intencionalmente información falsa con fines de entretenimiento y crítica. Siempre bajo la conciencia de su falsedad. Las noticias falsas, en cambio, se presentan como verídicas.
Sin embargo, estos fenómenos se mezclan y el humor se puede convertir en un vehículo para engañar. Ejemplo de ello son las mofas con desinformación contra algunos líderes políticos durante las elecciones generales de 2019 o los memes que aún aparecen para difundir información antivacunas.
En este contexto, las bromas del Día de los Inocentes, y otras durante el resto del año, pueden crear confusión cuando no se analizan críticamente. Como advierte a Verificat Alexios Mantzarlis, periodista experto en verificación, “el humor siempre ha pisado la frontera entre lo verdadero y lo falso, y ese es su poder”.
De los medios satíricos a los ‘deepfakes’
Portales como Elmundotoday.com o Haynoticia.es han utilizado el humor para difundir noticias falsas, pero siempre conscientes de su carácter ficticio.
Esta tendencia ha llegado a las redes sociales con perfiles como @234noticies, que simula el portal público de noticias de Catalunya –el antiguo 324– y difunde informaciones falsas en clave de humor crítico. Sin embargo, lo que en un primer momento no resulta problemático, e incluso puede actuar como antídoto contra la desinformación por su carácter motivacional, se vuelve malverso cuando no se distingue entre la sátira y la realidad. “Recibo a diario hasta 300 mensajes con bromas falsas que mucha gente no identifica”, avisa Miquel Caimary, creador de @etfelicitofill, perfil que comparte contenidos reales pero con un tono tan surrealista que pueden parecer inventados.
Carlos Toural, profesor de la Universidade de Santiago de Compostela e investigador del uso del humor en las 'fake news', recuerda a Verificat que “no todo el humor busca engañar”. El problema surge cuando algunos actores utilizan este formato para difundir desinformación. Esto ocurre porque, según Toural, “el humor baja las defensas de los lectores, reduce su agudeza mental y dificulta que se responsabilice a quienes lo difunden”. De este modo, se fomenta la confusión. El dato resulta alarmante, ya que solo el 6% de los catalanes asegura poder distinguir “siempre” entre noticias falsas y verdaderas.
“Muchas personas terminan creyendo las afirmaciones derivadas del contenido satírico, especialmente cuando estas coinciden con sus opiniones políticas preexistentes”, señala el experto. “No se trata solo de si la información es verdadera o falsa, sino del clima de opinión que se genera”, añade. A esto se le suman los contenidos generados con IA que, bajo la etiqueta del humor, perpetúan discursos de odio hacia colectivos como las personas migradas o las mujeres.
Con estos contenidos creados a partir de la IA “se borran gradualmente muchos de los indicadores que permiten a la gente detectar la broma”, advierte Mantzarlis. De hecho, en la misma investigación un 82% afirma que estos vídeos les genera preocupación sobre la autenticidad de la información.
Humor sí, pero con ojos críticos
Identificar rasgos de la sátira —como la exageración o el absurdo— ayuda a distinguir el humor de la información verificable, según una investigación de la University of Western Ontario. Sin embargo, en un ecosistema digital acelerado y de lectura superficial, estas señales se diluyen y la frontera entre broma y mentira se vuelve más difusa.
Por ello, Carlos Toural subraya la necesidad de reforzar la alfabetización mediática y el pensamiento crítico para no caer en trampas informativas disfrazadas de humor.
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