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Miedo escénico y falta de práctica

Ocho de cada diez universitarios no han recibido formación en comunicación oral, competencia laboral básica

El 75% de los estudiantes admiten que se han quedado "en blanco al dirigirse a una audiencia"

Los expertos reclaman replicar el modelo de EEUU y América Latina para normalizar, desde primaria, las exposiciones orales con preguntas y los debates con ideas confrontadas

Estudiantes universitarios de Madrid repasan apuntes antes de comenzar una clase.

Estudiantes universitarios de Madrid repasan apuntes antes de comenzar una clase. / Ballesteros / Efe

Olga Pereda

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Madrid
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Saber hablar, expresar ideas, escuchar activamente y razonar argumentos son habilidades básicas para la vida personal, social y profesional. No son innatas sino unas competencias que se entrenan y se practican. Forman parte de las llamadas ‘soft skills’ (habilidades blandas), las aptitudes más valoradas ahora mismo en los departamentos de recursos humanos con independencia de la profesión. A pesar de que es una materia transversal en el espacio europeo de educación superior, en España sigue siendo una asignatura pendiente del sistema educativo, una laguna que se arrastra hasta la educación superior, donde, si no se repara, se enquista.

Más de la mitad de los universitarios admiten haber sufrido "situaciones vergonzosas" y el 20% ha sufrido afonía al hablar en público

Mandato de ley

La ley educativa (Lomloe) insta a los alumnos a que, una vez terminen la educación básica, se expresen de forma oral con coherencia, corrección y adecuación a los diferentes contextos sociales. También deben participar en interacciones comunicativas con actitud cooperativa y respetuosa para intercambiar información, crear conocimiento y transmitir opiniones. A pesar de este mandato, el 77% de los alumnos universitarios reconocen que no han recibido formación en comunicación oral ni en el colegio ni en el instituto ni en la facultad. Los problemas de este vacío son palmarios: el 75% afirma que se ha quedado en blanco al dirigirse a una audiencia, el 20% sufrió afonía y más de la mitad padeció situaciones vergonzosas, según una reciente investigación del Observatorio Social de la Fundación La Caixa. La mayor barrera es el miedo escénico y todas las reacciones fisiológicas que conlleva: voz temblorosa, palpitaciones, sudoración excesiva, boca seca…

"La comunicación oral se trabaja en la escuela, pero no basta con hacer exposiciones orales puntuales en primaria y secundaria. El 95% de los profesores reconocen la importancia de esta habilidad, pero ellos también necesitan recibir formación específica para poder trasladarla a sus alumnos"

— Emma Rodero, catedrática de la UPF

El dictamen de los expertos es unánime: hace falta reforzar en las aulas una competencia olvidada y fundamental. “Cambiar el sistema educativo es una necesidad urgente. La comunicación oral se trabaja en la escuela, pero hay que dedicarle mucho más espacio. No basta con hacer exposiciones orales puntuales en primaria y secundaria. El 95% de los profesores reconocen la importancia de esta habilidad, pero ellos también necesitan recibir formación específica para poder trasladarla a sus alumnos”, explica Emma Rodero, catedrática de Psicología de los Medios y Neurocomunicación del Departament de Comunicació de la Universitat Pompeu Fabra (UPF).

Investigadora principal del estudio ‘La formación en comunicación oral sigue siendo una asignatura pendiente entre los estudiantes universitarios', del Observatorio Social de la Fundación la Caixa, Rodero apuesta por imitar el modelo anglosajón para integrar en los currículos la competencia oral. “No se trata solo de hablar sino de hacerlo en público, argumentar, pronunciar bien y tener un tono de voz positivo”, concluye.

Los alumnos quieren formación

“Ser capaz de realizar una presentación oral eficaz es clave para el rendimiento académico y laboral. También para la participación en una sociedad democrática”, analiza Rodero, que basó su investigación en una encuesta a 2.400 estudiantes de grado de varias áreas de conocimiento, desde Ciencias Sociales hasta Arte y Humanidades, Salud e Ingeniería. Todos residentes en España y con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años (algo más de la mitad eran mujeres). El 93% de los encuestados opinan que deberían recibir más formación en comunicación oral en las distintas etapas educativas. Los estudiantes que sí alegaron haber recibido formación admitieron que el número total de horas fue realmente bajo: una media de seis. A pesar de sus lagunas, el alumnado encuestado en la investigación de la catedrática Rodero considera que poseen un nivel medio-alto (4,8 sobre 7) de competencia en comunicacional oral.

La profesora e investigadora de la UPF añade que la comunicación oral es una disciplina que incluye tanto nociones de psicología para aprender a gestionar la ansiedad de enfrentarse en directo a un interlocutor y también técnicas de comunicación para saber trabajar la voz, estructurar un discurso y escuchar activamente.

Liga de debate, mínor y microcredenciales

Conscientes de la importancia que tienen las 'soft skills' a la hora de zambullirse en el mercado laboral, hay instituciones que promueven la comunicación oral: Vives, la red que agrupa a campus catalanes, valencianos y baleares, ha puesto en marcha la Liga universitaria de debate. La UPF ofrece la posibilidad a sus alumnos de añadir un mínor en Oratoria (una especialización de 18 créditos) una vez que se gradúen. La Universitat Oberta de Catalunya (UOC) dispone de microcredienciales específicas que duran de seis a ocho semanas. Antes de llegar a la educación superior, algunos colegios han integrado las exposiciones orales como parte del temario y otros, en secundaria, dan un paso más allá implantando los debates donde, por sorteo, a cada grupo le toca defender o criticar un tema.

"Nunca es tarde para aprender, pero cuanto antes, mejor. Hay que hacer presentaciones, un turno de preguntas, debatir y llegar a consensos"

— Ferran Lalueza, UOC Skills Lab.

¿Cuándo se debe comenzar a impartir la comunicación oral? “Nunca es tarde para aprender, pero cuanto antes mejor”, responde Ferran Lalueza, profesor de los estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación y miembro del UOC Skills Lab. Admirador de cómo EEUU y América Latina incorporan las competencias comunicativas en primaria y secundaria, Lalueza apuesta por extender las presentaciones en los colegios. “Es algo que no se puede delegar en la inteligencia artificial. El objetivo es perder el pánico escénico”, subraya. Estos trabajos deben ir acompañados de un turno de preguntas para saber responder y reaccionar ante las dudas de los compañeros. Un tercer paso serían los debates, donde hay que escuchar activamente y rebatir. “Incluso llegar a consensos, que es el gran éxito”, destaca el profesor universitario, que asegura que estas iniciativas no suponen una carga académica extra dado que resulta muy fácil integrarlas en el día a día escolar. “Es una manera diferente y eficaz de aprender contenidos”, concluye.

Falta de confianza

El estudio 'Competencia oral y ansiedad: entrenamiento y eficacia en estudiantes universitarios', elaborado en 2022 por profesores de las universidades de Sevilla y Córdoba, deja claro que un adecuado desempeño de las competencias orales está relacionado con un mejor rendimiento académico del alumnado universitario, así como con una comunicación más efectiva a la hora de trabajar en equipo, otra 'habilidad blanda' altamente valorada por los departamentos de recursos humanos.

Los docentes andaluces recuerdan que un mal desempeño en dichas competencias orales se relaciona con "conductas inadecuadas" durante la transmisión de la información como pueden ser una peor fluidez, chasquidos con la lengua, peor entonación, pausas inadecuadas, peor organización y claridad y bloqueos, que tienen un "efecto a nivel psicológico en los alumnos como pueden ser la falta de confianza en sí mismos durante el discurso".

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