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Abusos en la universidad

CREA, el grupo señalado por los abusos del catedrático Flecha en la UB: de la élite académica al ostracismo

La resolución del rectorado supone un golpe una comunidad que nació en 1991 y que dominó la escena académica a pesar de rumores sobre sus modos sectarios y los conflictos internos

Cartel contra CREA, en el campus de la UB, este verano tras la explosión del caso Flecha

Cartel contra CREA, en el campus de la UB, este verano tras la explosión del caso Flecha / Ferran Nadeu

Olga Pereda

Olga Pereda

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La Universitat de Barcelona (UB) ha decidido no solo apartar al catedrático e investigador Ramón Flecha sino llevar ante la Fiscalía los abusos y la manipulación que presuntamente cometió durante décadas, mientras ejercía de líder absoluto en el grupo de investigación CREA. Es el primer paso para que los tribunales decidan si hay base sólida para llevar a juicio al profesor como supuesto responsable del que puede ser el caso más grave de abuso de poder y abuso sexual en una universidad.

Si el caso va adelante, la UB se personará como acusación particular. Así lo ha anunciado la universidad en un comunicado publicado a las 14.00 horas en el que subraya que todos los indicios apuntan a que CREA actuó como "un grupo coercitivo de alto control".

El comunicado de la UB deja claro que las denunciantes han revelado a la comisión de expertos unos hechos muy graves que podrían ser constitutivos de coerción sexual y psicológica, maltrato, explotación personal y profesional, así como conductas vejatorias e intimidatorias.

Las únicas dos denuncias internas que constan en los archivos de la UB son de hace 21 años y 9 años respectivamente. Quedaron archivadas por la Fiscalía

La resolución del rectorado puede ser la puntilla para CREA, comunidad que nació en la década de los 90 en el campus de la UB y cuyos miembros, a la sombra del todopoderoso Flecha, se movieron durante años como pez en el agua en la élite académica y los congresos internacionales sobre violencia machista, feminismo y educación. Sin embargo, investigadores de máximo nivel que prefieren guardar el anonimato reconocen que solo era un escaparate. Aseguran que sus estudios, al menos en el campo de la educación, no eran solventes porque ni los métodos ni los resultados eran tan rigurosos como vendían. Este es, paso a paso, el resumen de la caída en desgracia de un grupo universitario que presumían de "transformar la sociedad".

Contra CREA siempre ha habido mucho ruido, pero el verdadero inicio de su fin se produjo a finales de junio de este año, cuando 14 mujeres -cuya identidad no se ha revelado por razones de seguridad- acusaron a Flecha de coerción sexual, abuso de poder y control emocional. Los hechos ocurrieron hace unos 20 años, cuando eran estudiantes, becarias, investigadoras y doctorandas reclutadas en CREA por el entonces reputado profesor e investigador.

El tsunami en su contra no parece tener fin. El pasado 11 de diciembre, el Institut d’Estudis Catalans (IEC) decidió suspender cautelarmente a la junta directiva y las actividades de la Associació Catalana de Sociologia (ACS) como sociedad filial por sus vínculos con CREA. El IEC también bloqueó la página web y las redes sociales de la ACS e intervino sus cuentas económicas y anuló las reservas de espacios de la ACS en las instalaciones y dependencias del IEC.

El catedrático Ramón Flecha, en una imagen de archivo.

El catedrático Ramón Flecha, en una imagen de archivo. / LNE

La manera de trabajar en CREA -cuya dirección Flecha abandonó en 2006 aunque siguió siendo su alma mater- siempre despertó recelos en el campus. "Cuando yo era estudiante, uno de los temas de conversación recurrente que teníamos era el parecido del grupo a una secta", recuerda a este diario un profesor que se formó en la UB. Sin embargo, las únicas dos denuncias internas que constan en los archivos de la UB son de hace 21 años y 9 años respectivamente. Quedaron archivadas por la Fiscalía por la imposibilidad de la Guardia Civil de encontrar más testimonios en contra del grupo.

"Cuando yo era estudiante, uno de los temas de conversación recurrente que teníamos era el parecido de CREA a una secta"

— Profesor de la UB que opta por el anonimato

Imagen publicada este verano en las redes sociales de Recerca i Universitats con motivo de los premios Serra Húnter, entre entros, a Marta Soler, directora de CREA

Imagen publicada este verano en las redes sociales de Recerca i Universitats con motivo de los premios Serra Húnter, entre entros, a Marta Soler, directora de CREA / X / Recerca i Universitats @recercauniscat

CREA sigue formado actualmente por reputadas investigadoras en violencia machista de la UB y de otras universidades, tanto en Catalunya como fuera. Todas defienden la inocencia del que fuera su superior jerárquico y achacan el caso a un complot por el empeño de Flecha de proteger, precisamente, a las víctimas de violencia machista. Aseguran que sufre "una conspiración orquestada" por abusadores de niñas y jóvenes y en una de sus plataformas mediáticas, 'Diario feminista', se encargan de defender su honradez.

El controvertido grupo alega que, en 2023, se produjeron "tratos inadecuados" por parte de investigadoras séniors hacia ocho becarias, una de las cuales denunció la situación y siempre contó, aseguran, con el apoyo de Flecha. El rocambolesco relato incluye que una de las investigadoras veteranas tenía información sobre abusos sexuales "por parte de un sacerdote ortodoxo a niñas de entre 6 y 10 años". Flecha le instó a que le denunciara y que si no lo hacía, lo haría él. "Ella se negó y amenazó con destruir a CREA", según su excéntrica versión de los hechos.

El núcleo duro de CREA son profesoras con apabullantes currículos académicos, que, sin embargo, despiertan los recelos de gran parte de la comunidad educativa

En 2024, la comunidad sufre un goteo de deserciones. El núcleo duro sigue al lado de Flecha: Marta Soler, Cristina Pulido, Rosa Valls, Lídia Puigvert y Mar Joanpere son profesoras con apabullantes currículos académicos. Fuentes académicas aseguran que esa presunta excelencia se ha conseguido con trabajos de investigación que no son tan sobresalientes como aparentan y elaborados a partir "del sometimiento y coerción" practicados en el grupo.

El Departament de Recerca i Universitats decidió este verano suspender cautelarmente el premio Serra Húnter a la trayectoria de excelencia otorgado días antes a Marta Soler, jefa del departamento de Sociología y actual directora de CREA. La decisión -tomada horas después de que EL PERIÓDICO informara del premio- respondió a “la responsabilidad y la prudencia institucional”.

Soler es doctora por Harvard. Pulido es la actual jefa del departamento de Periodismo de la Universidad Autònoma de Barcelona. Valls realizó unas investigaciones que se incluyeron en la legislación española para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres (2007) y dieron lugar a la creación del primer protocolo de prevención y respuesta al acoso sexual en las universidades españolas. Puigvert es coautora, junto con Judith Butler -figura clave del posmodernismo y del feminismo contemporáneo- y Elisabeth Beck-Gernsheim, del libro 'Mujeres y transformaciones sociales'. Joanpere es investigadora de la Universitat Rovira i Virgili y coordinadora del MeToo Universidad, red de afectadas por la violencia de género y el acoso sexual en los campus.

El profesor Álex Caramé, doctor en la Facultat d'Educació de la Universitat de Barcelona (UB) y miembro de CREA durante 15 meses mientras era estudiante, aseguraba a este diario en julio, tras la explosión del caso, que Flecha ha conseguido crearse una estela de investigador de primer orden, aunque, en realidad, "no lo es". "Ha montado sus propios congresos y ha publicado en muchas revistas, pero su producción científica es pobre, no en cantidad sino en calidad".

Una de las cuestiones que se tendrán que despejar en el futuro es si la caída en desgracia de Flecha y las investigadoras de CREA comportarán una revisión crítica de toda la literatura científica publicada por el grupo, una decisión que corresponderá a la UB.

Campus de la UB.

Campus de la UB. / Ferran Nadeu

Actualmente, CREA sigue teniendo conexiones, no solo en la universidad catalana y de fuera de Catalunya, sino en las escuelas. Fuentes del Departament d’Educació confirman que casi 40 colegios de Catalunya tienen operativas sus comunidades de aprendizaje, aunque sin vinculación directa con el grupo ni quejas ni denuncias por parte de las familias. Casi todos los centros son de alta complejidad, donde gran parte de los estudiantes proceden de hogares poco favorecidos. Inspiradas en modelos de EEUU, las comunidades de aprendizaje están presuntamente dirigidas a la transformación social y cultural y llevan a cabo actividades en las que priman la interacción del alumnado y la participación de toda la comunidad educativa, familias incluidas.

El único caso que sí está en manos de la inspección educativa corresponde a un centro de Mataró que aplica otro método ideado por CREA, el 'Club de valientes violencia cero', una práctica para combatir el bullying que también está presente en otros centros de España. Familias y maestros que han optado por el anonimato para evitar posibles represalias, aseguran que la fórmula de CREA roza el maltrato. Consiste en lo siguiente: si un niño tiene una conducta considerada violenta, se le aplica la ‘cortina mágica’. Es decir, el aislamiento. Nadie puede hablar ni jugar con él. El cordón sanitario dura una mañana, en el caso de infantil, o todo un día en las aulas de primaria. El alumnado que sale del 'Club de valientes' puede tardar en volver a entrar una semana, pero también meses. Los compañeros deciden en una tertulia si lo aceptan o lo siguen aislando.

El pedagogo y asesor de Educación del Gobierno vasco jubilado Miguel Loza fue uno de los que participó, en 2012, en la puesta en marcha de un 'Club de valientes' en un centro de Vitoria. El objetivo, según explicó en septiembre a RTVE.es, no era tanto aislar al agresor, sino proteger al agredido y a los testigos que explicaban el abuso a un adulto.

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