Saltar al contenido principalSaltar al pie de página
Autocuidado

Acompañar el duelo en Navidad: los profesionales que están al lado de quienes lo necesitan

Diciembre es un mes complejo para las personas que acuden a consultas psicológicas o a los grupos de apoyo como los que ofrece la Fundación Mémora en Catalunya 

Navidad es un momento de una intensidad emocional muy elevada en las consultas

Navidad es un momento de una intensidad emocional muy elevada en las consultas / Cedida / Banco de imágenes

Xavier Oliva

Xavier Oliva

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Navidad es un momento del año asociado a la ilusión y los encuentros familiares. Pero para quienes están atravesando un duelo, puede ser un momento complejo, y para quienes trabajan acompañando ese dolor, diciembre puede convertirse en un periodo particularmente exigente. Las profesionales de Fundación Mémora, que han acompañado a más de 16.000 personas en los grupos de duelo en Barcelona y L'Hospitalet de Llobregat desde el año 2014, entre otros servicios de acompañamiento en el duelo, lo saben muy bien. No solo trabajan en las emociones de quienes atraviesan una pérdida, sino que también deben gestionar las suyas propias. Su experiencia, muchas veces invisible, también es clave. 

Carme Cortizo es enfermera especializada en duelo y responsable de un grupo de duelo en Girona. “Acompañar el dolor implica una exposición emocional constante, y proteger el propio bienestar es esencial”. Para mantener el equilibrio, busca actividades que la ayuden a desconectar de la rutina: “Leer y compartir en el club de lectura, dibujar…”. Pero, sobre todo, insiste en la importancia de seguir formándose. “Participar en talleres de bienestar y de acompañamiento al duelo, donde siempre hay una parte de trabajo personal que me ayuda a regularme”. 

Ese esfuerzo de autocuidado es lo que les permite seguir adelante para atender a quienes llegan buscando ayuda. Y en diciembre, esas demandas se multiplican. Cristina Mombrú, psicóloga de la Fundación Salud y Persona y coordinadora de los grupos de duelo de la Fundación Mémora, lo resume así: “Es fundamental mantener espacios de desconexión fuera del trabajo”. Pero cuando un caso pesa más de lo habitual, no duda: “Compartirlo con compañeros evita la sobrecarga individual”. 

La Fundación Mémora ha ayudado a más de 16.000 personas en Barcelona y L'Hospitalet de Llobregat

La Fundación Mémora ha ayudado a más de 16.000 personas en Barcelona y L'Hospitalet de Llobregat / Cedida / Banco de imágenes

Diciembre en las consultas

Estas profesionales presencian cada año cómo los pacientes ven las fiestas con inquietud. Teresa Lapiedra, enfermera especializada en duelo del Hospital Santa Caterina de Salt y responsable de un grupo de apoyo en Mémora Girona, lo describe así: “Suele haber un cambio en las inquietudes de las personas que consultan cuando se acerca la Navidad”. 

Esas inquietudes son, sobre todo, emocionales. “La mayoría están relacionadas con lo que tienen miedo de sentir”. Por eso, dice, las consultas se llenan de preguntas: “Cómo celebrar las fiestas, si deben mantenerse o cambiar los rituales…  Normalmente, se centran mucho en pedir herramientas prácticas y estrategias”. Y aparece también la culpa.  “Puede aflorar la culpa por no ser capaces de disfrutar de las fiestas… sobre todo por las diferentes formas de vivir el duelo en una familia”. 

Un duelo más complejo

Montse Baldellou, psicóloga y responsable de otro grupo de duelo de la Fundación Mémora, describe las emociones de sus pacientes como intensas. “Durante el mes de diciembre las emociones se intensifican; la tristeza es más intensa y la pérdida se hace más evidente ante los encuentros familiares”. La melancolía, en este sentido, es la predominante. “Pueden despertar sentimientos de melancolía y nostalgia… y es habitual que haya ambivalencia emocional, porque en algún momento puede sentirse alegría y en otro un enorme vacío”. 

Cuando la pérdida es reciente o inesperada, surge otro tipo de sentimiento: “Suele experimentarse rabia, porque las fiestas continúan celebrándose”, por lo que muchas personas se retiran en busca de calma. “Puede generar la necesidad de aislamiento y de estar en espacios más tranquilos”, explica la experta. 

Sobre si diciembre es el mes más duro, Baldellou matiza: “No lo señalaría tal, porque el duelo no es universal… Pero sí es un mes más sensible”. El motivo, dice, es evidente: “El ambiente festivo y la alegría de los demás se convierten en un recordatorio doloroso del vacío que sienten”. 

Afrontar las celebraciones familiares

Para Cortizo, “las tradiciones familiares están cargadas de memoria y de vínculo, y por eso pueden ser a la vez fuente de consuelo y de dolor”. No hay una fórmula: “Lo importante es que las decisiones sean flexibles, habladas y respetuosas con cada ritmo”. En este sentido, recomienda conversaciones previas. “Si alguien quiere decir unas palabras, si se quiere hacer un brindis en honor de la persona fallecida…”, porque “crea un espacio de seguridad para todos”, apunta. Otras familias, simplemente, deciden no celebrar nada

Navidad es un momento muy sensible para las personas que atraviesan un duelo

Navidad es un momento muy sensible para las personas que atraviesan un duelo / Cedida / Banco de imágenes

¿Cómo vivir el duelo en Navidad?

Para Lapiedra, el papel de los profesionales es hacer entender a los pacientes que se tienen que “dar permiso para sentir, adaptarse y cuidarse”. Enseñan a planificar las fiestas desde la honestidad emocional. “Planificar los días según sus necesidades,   normalizar sentirse ambivalente”, asegura. Y recuerdan siempre la premisa clave: “Aunque hayas planificado, debes permitirte no hacer algo si en ese momento no puedes sostenerlo”. Anticipar con la familia también es esencial: “Si surge la necesidad de retirarse unos minutos, que haya respeto y se permita ese espacio”.