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Protección polémica

Los conservacionistas exigen por escrito al Govern que catalogue al lobo "en peligro de extinción"

De tres lobeznos "juguetones" a nuevas manadas: Catalunya se prepara para la expansión del lobo

La loba localizada en Catalunya.

La loba localizada en Catalunya. / Agents Rurals de la Generalitat

Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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Ya hace casi medio año que Catalunya tiene la única manda de lobos de la mitad este de la Península, después de que un macho y una hembra criaran en una zona fronteriza entre el Alt Empordà y la Garrotxa. Desde entonces, ni los dos adultos ni los tres lobeznos han causado grandes problemas a las explotaciones ganaderas cercanas. En su territorio, disponen de ungulados silvestres en abundancia: jabalís, corzos, ciervos y gamos.

No obstante, la primera reproducción en un siglo, tras la extinción del carnívoro en la comunidad autónoma y la vertiente mediterránea de España, abrió un nuevo escenario. El lobo dejó de considerarse extinto. Sin embargo, ¿cuál debe ser la nueva situación ecológica de este cánido? Según la Generalitat, el animal debe catalogarse como "en peligro de extinción" y luego ha de redactarse un plan de recuperación para que la población mediterránea contribuya a asegurar la poblacion europea de lobos.

Sin embargo, varios meses después de que se diera a conocer la existencia de esta manada, este cambio legal todavía no se ha producido de forma oficial. Ante esta situación, la entidad ASCEL (Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico) ha realizado un requerimiento oficial al Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecológica para que proceda a definir al lobo com un animal en peligro de extinción.

Informe técnico

En el escrito, ASCEL reclama que tal y como recoge el catálogo de especies protegidas de Catalunya, se modifique urgentemente la categoría del lobo y que el cambio se publique en el DOGC (Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya). Después, se podrá elaborar el plan de recuperación para asegurar que se aplican medidas para favorecer la presencia del lobo. Ignacio Martínez, portavoz de la plataforma, asegura que la Generalitat tiene que acelerar el cambio de estado: "Cuanto antes se haga, antes deberá estar listo el plan de recuperación, puesto que hay un margen de tres años para redactarlo".

Fuentes de Territori consultadas por este diario aseguran que tan solo se trata de una formalidad que se realizará durante las próximas semanas. La idea del Govern es trabajar en el plan de recuperación en 2026, pero la intención es que el escrito no solo recoja acciones para conservar al lobo sino también fórmulas para hacer compatible su presencia con la ganadería extensiva. Es muy probable que en los próximos años el crecimiento de la especie continúe y que aparezcan nuevas manadas. Al menos esto es lo que ha ocurrido en otros territorios de Europa de reciente colonización.

Por lo tanto, el Ejecutivo catalán quiere garantizar que esta expansión no impida la actividad de los pastores de ovejas y cabras. "Se deben aplicar recetas para reducir ataques y cuando los haya, compensar los daños de forma ágil y generosa", defienden desde la conselleria.

Protección europea

El lobo ibérico está actualmente en un estado de conservación desfavorable en todo el territorio nacional, según lo que se recoge en el último informe 2013-2018 presentado por el Ministerio para la Transición Ecológica en Comisión Europea. Está por ver cuál será el resultado del próximo balance, pero en todo caso, la contribución del territorio mediterráneo a la situación general del lobo en toda la Península es todavía anecdótico. Por lo tanto, aunque en un futuro el estado de la especie pase a ser "favorable", seguirá siendo necesario proteger a los ejemplares ubicados en Catalunya.

En la Unión Europea, se ha rebajado la protección del carnívoro y se permiten capturas cinegéticas, pero siempre y cuando el estado de las poblaciones estatales sea favorable. En caso de que las poblaciones se reduzcan, la caza del lobo queda limitada únicamente a casos en los que un ejemplar está causando excesivos daños a la ganadería. Es a través de este segundo caso, como mínimo oficialmente, que en los últimos meses se han empezado a eliminar individuos en el norte de España, en acciones avaladas por los gobiernos autónomos de comunidades como Asturias, la Rioja y Cantabria.

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