Proceso de descarbonización
Catalunya reduce por primera vez sus emisiones al nivel más bajo desde 1990, año de referencia para evaluar el progreso climático
El último informe de la Oficina Catalana de Canvi Climàtic confirma que se está logrando generar más actividad económica con menos emisiones
En 2023, Catalunya emitió 38,4 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, un 1% menos que en 1990
Catalunya aprueba sus primeros presupuestos de carbono con el reto de recortar un 31% sus emisiones para 2030

Cartel informativo sobre la zona de bajas emisiones en la Ronda Litoral / Ferran Nadeu.

El último informe de la Oficina Catalana de Canvi Climàtic para evaluar los avances en materia de reducción de emisiones muestran que Catalunya ha logrado por primera vez situarse por debajo de la línea de 1990, el año utilizado como referencia para medir los progresos climáticos.
El análisis, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, desglosa los datos del año 2023 ya que se trata del último del que se disponen datos reales y no estimaciones. Según apuntan los registros, en ese momento las emisiones catalanas bajaron un 5,5% respecto a las del año anterior y, además, registraron el valor más bajo de los últimos 30 años. Se trata de una cifra en consonancia con los valores registrados en España y en el conjunto de Europa y que demuestra que, pese a todo, la lucha climática sigue avanzando. Ya se ha logrado reducir un 1% las emisiones respecto al umbral de 1990, ahora queda el importante reto de reducir un 30% más para 2030 para lograr así el objetivo climático catalán.
La reducción lograda es del 1%; queda por delante rebajar otro 30% para 2030
En el año 2023 Catalunya emitió 38,4 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Esta cifra destaca como la más baja registrada desde el año 1990 en el territorio. Incluso se sitúa por debajo del umbral registrado en 2020 a raíz del parón derivado de la pandemia de covid-19.
Las fábricas han reducido sus emisiones un 27% respecto a 1990 y un 62% en comparación con el 2000
Los análisis muestran que, si bien durante la crisis sanitaria se registró un descenso significativo en la curva de emisiones, después se vivieron al menos dos años de repunte en estos valores. Todo esto convierte al descenso de 2023 en un dato aún más positivo ya que muestra que no solo estamos ante un descenso de las emisiones sino que podríamos haber registrado la primera reducción clara derivada de las políticas ambientales implementadas en los últimos años en Catalunya.
El análisis de la Oficina Catalana de Canvi Climàtic argumenta que "pese a las oscilaciones anuales, la tendencia general muestra una reducción sostenida de las emisiones durante las últimas dos décadas". Muestra de ello, según constata el documento, es que ahora mismo estamos hasta un 36% por debajo de los valores del 2007, año en que se registró el pico máximo de emisiones en Catalunya.
"Esta evolución refleja el impacto de las políticas de mitigación implementadas" concluye el informe
"Esta evolución refleja el impacto de las políticas de mitigación implementadas, los cambios en la actividad económica y el papel clave de los ecosistemas forestales como sumideros de carbono", resume el informe de 164 páginas impulsado, entre otros, por la Conselleria de Territori, Habitatge i Transició Ecològica.
Reducción por sectores
El último gran informe de las emisiones catalanas desvela que todos los sectores contaminantes están reduciendo de forma significativa su huella. Destaca, sobre todo, el descenso de las emisiones generadas por la industria, uno de los sectores históricamente más contaminantes en Catalunya. Las fábricas catalanas han reducido sus emisiones en más de un millón de toneladas respecto al balance anterior (datos de 2022), el equivalente a una reducción de casi un 10% interanual, un descenso del 27% respecto a los niveles de 1990 y un 62% en comparación con los valores del año 2000.
Este retroceso, apunta el documento, está relacionado con "una menor actividad en determinadas industrias intensivas en energía" y "una mejora en la eficiencia de los procesos productivos, especialmente la industria química, la industria del cemento y la industria papelera".
El sector energético ha reducido sus emisiones un 45% respecto a 2005, cuando marcó su valor más alto
Otro sector que ha logrado un avance significativo es el de la energía, con una huella que depende en tres cuartas partes de la quema de combustibles fósiles. Los registros apuntan a que las emisiones de este sector se han reducido un 8,8% respecto al último balance y hasta un 45% en comparación con los datos del año 2005, cuando se registró el valor más alto en este ámbito.
En este caso, el análisis señala que esta mejora está relacionada con cuestiones como "la importación de electricidad con menor intensidad de carbono", al "incremento de la producción eléctrica a través de fuentes renovables" y al descenso de la actividad de las centrales de ciclo combinado, en las que se utiliza gas natural, "debido a su mayor coste frente a otras fuentes de electricidad".
En el sector del transporte, que a día de hoy sigue destacando como el principal emisor en Catalunya, se ha logrado un descenso del 2,5% respecto al balance anterior. El tráfico por sí solo sigue representando casi un 35% de las emisiones catalanas pero el informe subraya que, gracias a las medidas puestas en marcha en los últimos años para descarbonizar la movilidad, se ha conseguido reducir su huella en casi un tercio respecto a los valores registrados hace una década.
El sector del transporte, principal emisor, ha reducido un tercio sus emisiones respecto hace 10 años
Las mejoras en este ámbito están relacionadas con una disminución de la movilidad motorizada, "un tímido aumento de la electrificación en el transporte" y otros factores como, por ejemplo, la mejora de la eficiencia de los motores de combustión y el aumento del uso de biocombustibles.
Menor huella carbono de los hogares
La huella de carbono de los hogares catalanes también se ha reducido, con un descenso del 11,7%, en gran parte porque en los últimos años la llegada de inviernos suaves ha reducido la demanda de calefacción y porque, en general, ya son muchos los edificios que están trabajando para mejorar su eficiencia energética. El sector agrícola y ganadero, por su parte, ha logrado reducir casi un 1% sus emisiones mejorando la gestión de los purines y desplegando prácticas más sostenibles en suelos agrícolas. En el ámbito de residuos, la caída de las emisiones se sitúa en un 5,5%, el valor más bajo de la serie histórica, que los expertos relacionan con una mejora en la gestión de los vertederos.
Las tierras de cultivo han pasado de ser fuente de emisiones a ser un sumidero neto de carbono
El único sector donde se registra un aumento de las emisiones es el de los servicios, donde los indicadores han repuntado casi un 2% respecto al balance anterior. El análisis indica que este aumento se debe principalmente a una mayor actividad económica en los edificios comerciales e institucionales y a cuestiones directamente relacionadas con los negocios como, por ejemplo, el uso de hornos, calderas, estufas y cocinas.
En contrapartida, el análisis afirma que los ecosistemas catalanes, sobre todo los bosques, han incrementado en hasta un 0,6% su capacidad de absorber dióxido de carbono de la atmósfera. Entre los datos más esperanzadores del informe, de hecho, está "la mejora estructural en las tierras de cultivo", que lograron pasar de ser una fuente de emisiones en 1990 a convertirse en un sumidero neto desde el año 2023, incrementando su capacidad de absorción en un 125%.
El sector servicios es el único en el que han repuntado las emisiones, un 2%
El análisis demuestra que Catalunya está logrando una reducción de emisiones de forma sostenida a la vez que su economía sigue creciendo. Eso indica que estamos ya estamos viviendo una "reducción de la intensidad emisora por unidad de riqueza generada". O dicho de otra forma, que Catalunya está logrando generar más actividad económica con menos emisiones y, en definitiva, consolidar "un modelo de economía baja en carbono". Estos datos, concluye el documento, muestran que la acción climática sigue avanzando pero que, a la vez, aún falta un largo camino hasta lograr la reducción del 30% de las emisiones para 2030, tal y como se recoge en los recién aprobados presupuestos de carbono catalanes, o para llegar a la neutralidad de carbono en 2050.
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