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Lgtbifobia

El taller de la red de terapias de conversión para el seminario de Valencia abordaba el “tratamiento farmacológico” de la homosexualidad

El uso de fármacos se considera "parte del plan de acción" para aquellos seminaristas que buscan “madurar su masculinidad y salir de la Atracción al Mismo Sexo (AMS)”

Seminario de Moncada.

Seminario de Moncada. / Daniel Tortajada

Gonzalo Sánchez

Valencia
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El documento de la red de terapias de conversión 'Es Posible la Esperanza' (EPE) para formadores del seminario de Valencia revela que su programa de "sanación" de la homosexualidad contemplaba explícitamente el uso de fármacos como parte de su estrategia para erradicar la Atracción hacia personas del Mismo Sexo (AMS).

El material titulado 'La verdad y la belleza de vivir en el auténtico amor' fue distribuido en un taller impartido para formadores del seminario de Valencia en 2015, bajo la dirección (entonces) de los actuales obispos auxiliares Fernando Ramón y Arturo J. García. Este taller buscaba dotar a los formadores de las herramientas para ayudar a los seminaristas a "madurar su masculinidad y salir de la AMS".

La guía formativa de EPE detalla que el 'Itinerario de Maduración', concebido como una "respuesta integral" para esta "inclinación objetivamente desordenada", incluía “el abordaje de la dimensión corpórea". Dicha dimensión corpórea se refería al análisis de los "trastornos que acompañan a la AMS" y, de forma directa, al "tratamiento farmacológico en la orientación”.

Las personas que deseen ofrecer testimonios, datos o cualquier información relacionada con este tema pueden escribir a este periódico dirigiéndose al siguiente correo electrónico: gsanchez@levante-emv.com

Esta inclusión del uso de fármacos traza una conexión directa entre la doctrina interna de EPE y las prácticas abusivas denunciadas por las víctimas de la red que ha publicado Levante-EMV, como en el caso del convento de Ruiloba, donde varias personas denunciaron que se les suministraban medicamentos como antidepresivos o inhibidores de la libido, o el del profesor de Alaquàs que, según el testimonio de un antiguo alumno, le ofreció pastillas para “curar” su homosexualidad. Este docente fue, de hecho, uno de los encargados del taller para el seminario.

Fármacos para la lobotomización

La promesa de EPE es que si ese “Itinerario” se sigue con "sinceridad e integridad," puede lograr que la AMS "disminuya, llegue a ser controlada o incluso desaparezca". Para lograr esta supuesta "sanación, maduración y conversión", la red se basa en la controvertida 'Terapia Reparativa' de figuras como Joseph Nicolosi y Richard Cohen, dos psiquiatras con ideas descartadas por el consenso científico a quienes citan como una "fuente de esperanza".

En la práctica, los fármacos se han utilizado para anular la identidad de las personas. Varias víctimas de terapias de conversión han denunciado que era común la administración de medicamentos como antidepresivos, ansiolíticos o inhibidores de la libido, a menudo sin contar con receta médica. El propósito de estos medicamentos era "anular a la persona" y devastarlos hasta que solo quedara una carcasa.

El profesor Federico Mulet, director del Centro de Orientación Familiar (COF) Mater Misericordiae y figura querellada en la trama, también fue señalado por ofrecer "pastillas para curar la homosexualidad" a sus alumnos. Las pastillas eran, supuestamente, para "bajar la libido".

Moncada VLC Seminario de Moncada para un tema de las terapias de conversión

Moncada VLC Seminario de Moncada para un tema de las terapias de conversión / Daniel Tortajada / LEV

La penetración de la red

Este nuevo documento sacado a la luz por Levante-EMV en exclusiva pone de relieve la penetración de grupos que defienden estas pseudoterapias para “curar” la homosexualidad en el arzobispado de Valencia. Una investigación periodística de Levante-EMV destapó el uso, presuntamente, de un convento en la capital del Turia para llevar a cabo estas prácticas y forzó al arzobispado a cerrarlo y desligarse del Centro de Orientación Familiar (COF) que lo gestionaba. 

Asímismo, Levante-EMV publicó la historia de 5 estudiantes que acusaron a un profesor de la localidad de Alaquàs de tratar de “curarles la homosexualidad” incluso con pastillas. El docente, que fue presidente de la Asociación Católica de Maestros durante 17 años, guardaba relación con figuras como el secretario para la defensa de la vida del arzobispado Juan Andrés Talens. Además, a día de hoy hay figuras de primera línea, como el obispo de Orihuela-Alicante José Ignacio Munilla, que amparan públicamente este tipo de prácticas. Otras figuras, según ha podido saber Levante-EMV, lo hacen en secreto.

Moncada VLC Seminario de Moncada para un tema de las terapias de conversión

Seminario de Moncada / Daniel Tortajada

La tragedia de Ruiloba

El caso más grave que ilustra el peligro de esta práctica, que la ONU califica como "tortura", se produjo en el convento de Carmelitas Descalzas de Ruiloba, la "casa madre" de EPE.

Daniela, una mujer trans, ingresó al convento con 15 años. Durante su internamiento, era presuntamente medicada siendo menor de edad. Los fármacos le causaban un efecto tal que en ocasiones no lograba levantarse hasta las once de la mañana. Además de la medicación forzada, era obligada a responder al nombre de Juan y a vestirse como un chico.

Daniela consiguió salir del centro, pero las heridas psicológicas que le dejaron estas terapias contribuyeron a que se suicidara a los 21 años. Sus padres, que estaban vinculados a la rama ultracatólica del Camino Neocatecumenal, nunca la aceptaron, y su tumba fue grabada con su nombre anterior, "Juan," y una foto previa a su transición.

La homosexualidad como "herida" y la red del arzobispado

EPE defiende que la AMS "no es una identidad sexual" sino un "síntoma" de una "masculinidad - feminidad inmadura". Su protocolo se sustenta en la creencia de que la persona con AMS es una "persona heterosexual con heridas", siendo la causa fundamental un "padre o una madre ausentes" o una mala crianza.

Es fundamental destacar que EPEC evitaba la palabra "terapias," prohibida desde 2018 por la ley LGTBI valenciana, prefiriendo usar el término "acompañamiento". De esta manera consigue colarse por los agujeros de la ley y reproducir unas prácticas que a día de hoy están prohibidas. 

La Iglesia, a través del Magisterio, ya había señalado la necesidad de "formas especializadas de atención pastoral" que podrían incluir la "colaboración de las ciencias psicológicas, sociológicas y médicas" para "superar sus dificultades personales". EPE usó precisamente esa apertura para justificar sus métodos, a pesar de que el consenso científico ha desacreditado estas prácticas como dañinas e inútiles y algunos miembros del grupo ni siquiera son psicólogos.

En la Archidiócesis de Valencia, la vinculación era estrecha. El COF Mater Misericordiae, dirigido por Federico Mulet Valle, fue denunciado por un joven que afirmó haber sido derivado a ese centro por tres sacerdotes distintos de diferentes parroquias al confesar su homosexualidad,.

El "itinerario" deja claro que, para sus promotores, la lucha contra la AMS es parte de una "gran batalla por la persona humana" contra una "trágica revolución antropológica" que busca la "deconstrucción de la persona". El hecho de que en esta "batalla" se contemple la medicación pone de manifiesto la profundidad y el riesgo de las prácticas realizadas tras esta fachada del "acompañamiento".

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