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Los límites a la pesca de arrastre tensan la campaña de Navidad

Los pescadores catalanes avisan de que faltará pescado esta Navidad si no les amplían los días para salir a faenar

Barcas de pesca amarradas a puerto, en una imagen de archivo.

Barcas de pesca amarradas a puerto, en una imagen de archivo. / Conselleria d'Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació

Laura Cercós Tuset (Verificat)

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Restringida por las limitaciones a la pesca de arrastre en el Mediterráneo, a principios de otoño la flota pesquera catalana ya había agotado todos sus días para faenar. A finales de noviembre, con gran parte de las embarcaciones amarradas, y con el miedo de no poder asegurar la campaña de Navidad, se otorgaron 13 días extra por buque. Aun así, la medida no ha conseguido disipar la incertidumbre sobre el futuro del sector pesquero y la cantidad de pescado local que llegará a los mercados en estas fechas.

La pesca de arrastre es la segunda con más flota en Catalunya, con 186 embarcaciones, según datos de octubre del Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació. Esto supone un 10% menos respecto a diciembre de 2023.

Con esta modalidad, se pescan especies como el salmonete, el más capturado en 2024, según el Institut Català de Recerca per a la Governança del Mar (ICATMAR), o la gamba roja, la que más ingresos generó, con 16 millones de euros.

Sin embargo, la pesca de arrastre tiene impactos negativos ampliamente estudiados, como la perturbación de la fauna y sus hábitats, o el aumento de sedimentos en suspensión. Por eso, en 2019 se implementó un plan para este tipo de pesca en España, siguiendo la normativa europea, que incluye cambios en las redes de arrastre, un límite de kuilos para ciertas especies y la reducción de días de pesca.

Este año, los pescadores que han aplicado medidas de sostenibilidad han podido salir una media de 143 días, con los 13 extras añadidos en noviembre, según el Ministerio de Agricultura.

Menos días, pero capturas similares

Desde ICATMAR, las investigadoras Eve Galimany y Marta Carretón explican a Verificat que pese a aplicar mecanismos de compensación, los pescadores de arrastre no han podido llegar a trabajar los mismos días que en 2024 y “a finales de verano, la mayoría de la flota ya no tenía días disponibles”. En declaraciones a Verificat, Antoni Abad, presidente de la Federació Nacional Catalana de Confraries de Pescadors, lo corrobora y calcula que para ser viables deberían tener unos 180 días.

Sin embargo, los informes de ICATMAR señalan que pese a haber menos embarcaciones y tener menos días de pesca por barca, la cantidad de pescado y marisco que se captura en un día de pesca se ha incrementado ligeramente. “Por lo tanto, es una señal de que hay más biomasa en el agua”, apuntan Galimany y Carretón.

Abad señala que con el aumento de 13 días de pesca, “hay muchos puertos donde todas las embarcaciones podrán trabajar hasta el 31 de diciembre”, pero, aun así, las cantidades y el tipo de producto en los mercados se verán afectados. Es el caso de la gamba: “Como hay quien ha agotado los quilos de gamba de su cuota, no podrá salir a pescar”, explica.

Este año, las cuotas de gamba roja para las principales asociaciones y cofradías de Catalunya estaban alrededor de 290.000 kg, un cuarto menos de lo que se capturó en 2024, según las cifras del Departament.

Oferta y demanda

Con esa reducción, Abad augura que los precios subirán estas Navidades por la ley de la oferta y la demanda. El presidente del Gremi de Peixaters de Catalunya, Alex Goñi, coincide en declaraciones a Verificat: “No hablaría de desabastecimiento. Pescado habrá de donde sea, pero podemos tener pescado que no sea de aquí. Los 13 días todavía no son suficientes para llegar a cubrir la demanda”.

Goñi señala que las ventas y los precios para el marisco y algunos pescados como la merluza y el lenguado suben por estas fechas. Así lo corroboran también los datos del Ministerio de Agricultura, que apuntan que el consumo de gambas y langostinos se duplicó de noviembre a diciembre del año pasado.

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Pese a estos picos de consumo en temporadas navideñas, lo cierto es que el consumo total de pescado ha caído más de un 30% en la última década en España. Además, las toneladas vendidas en Catalunya han caído un 70% desde 1994, sobre todo por los cambios en los hábitos de consumo.

“Ha cambiado la sociedad”, valora Alex Goñi. “El pescado gusta muchísimo, pero ya no se cocina en casa, y fuera comemos cosas más cómodas y fáciles”, y señala que antes “el pescado más vendido era la merluza y ahora es el salmón”, que viene de fuera y muchas veces procesado, concluye.

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