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Encuesta FEPA 2024

Uno de cada cuatro jóvenes extutelados que trabajan dependen de las prestaciones sociales para vivir

Más del 90% de las personas que han pasado por el sistema de protección de menores catalán estudian o trabajan y el 23,1% compagina ambas cosas

Los salarios pierden peso en la economía del colectivo: solo el 30% tiene el sueldo como su principal fuente de ingresos frente al 41% en 2022

El 80% de los jóvenes extutelados de Catalunya no reciben las ayudas para emanciparse

La Síndica de Greuges revela que Drets Socials ya detectó "irregularidades" en las ayudas a los extutelados en 2024

Una joven, bajo un cartel del Departament de Drets Socials

Una joven, bajo un cartel del Departament de Drets Socials / Zowy Voeten / EPC

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Pau Lizana Manuel

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Barcelona
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Los jóvenes tutelados o extutelados que siguen recibiendo apoyo de alguna entidad social no son ajenos a las problemáticas transversales que arrojan a más de un millón de catalanes a la pobreza: la crisis de la vivienda y la precarización del trabajo. Pese a que el 90% de los jóvenes que han pasado por el sistema de protección de menores catalán estudian o trabajan, su principal sustento (el de un 36,44% de ellos) sigue siendo la ayuda económica que ofrece la entidad que les acompaña. De hecho, uno de cada cuatro jóvenes con empleo aún depende de las prestaciones sociales para vivir.

Estos datos forman parte de la encuesta de la red de entidades para la emancipación juvenil (FEPA, por Federación de Entidades con Proyectos y Pisos Asistidos) en Catalunya de 2024, la cual analiza la experiencia de 2.846 personas de 16 a 25 años que participan en programas de apoyo a la emancipación. Así, la mayor fuente de ingresos de estos jóvenes son las ayudas que emiten estas entidades, seguidas de los sueldos (en un 30,24% de los casos) y otras prestaciones específicas para jóvenes extutelados (24,32%).

Casi dos de cada tres de los encuestados viven en recursos habitacionales de las organizaciones sociales, y un 24%, en habitaciones de alquiler

Las cifras del estudio indican un claro descenso del peso de los salarios en la economía de los jóvenes extutelados respecto a años anteriores. En 2022 el 41% de todos los encuestados declararon que el empleo era su principal fuente de ingresos, y en 2023, aunque el porcentaje había caído hasta el 33,73%, el sueldo seguía siendo la principal entrada económica para la mayoría de personas que habían pasado por el sistema de protección de menores catalán. Ahora esta cifra baja al 30,24%.

La perspectiva tampoco mejora cuando el estudio se detiene en la fuente de ingresos de todos aquellos que trabajan –un 44,41% del total–. Aunque en este caso su principal sustento económico sí son los sueldos (en un 58,30% de los casos), un cuarto de los jóvenes extutelados que cuentan con un empleo (24,82%) dependen más de las ayudas de las entidades que de las retribuciones de su trabajo. Según el informe, solo el 13,59% de los jóvenes no reciben ningún tipo de sustento.

Los problemas administrativos que dejaron sin ayudas al 80% de los extutelados alargaron indebidamente algunas prestaciones

Jordi Sàlvia, director de FEPA, achaca esta tendencia a dos motivos. Por un lado, y pese a que la situación laboral de los jóvenes extutelados se ha estabilizado en comparación a años anteriores –el 48,36% tienen un contrato indefinido–, un 39,05% sigue teniendo un contrato de duración determinada, lo que les permite compaginar el sueldo con una prestación económica "con limitaciones", aclara Sàlvia.

Por otro lado, los mismos problemas administrativos que dejaron al 80% de los jóvenes extutelados sin la ayuda a la emancipación de 700 euros que ofrece la Generalitat provocaron que la administración tardara 18 meses en retirar las ayudas cuando los jóvenes ya no reunían las condiciones para recibirlas. Cuando los jóvenes, por ejemplo, encontraban trabajo y pedían que se les recalificara la prestación "tardaban meses y meses" en hacerlo y "seguían percibiendo la prestación entera", explica Sàlvia. A principios de noviembre, el Parlament acordó no reclamar estos pagos indebidos a aquellos que siguieran en situación de vulnerabilidad.

Sin suerte para la vivienda

La precariedad laboral y la crisis residencial también hacen mella en las opciones de acceso a la vivienda que tienen los jóvenes extutelados: el 62,31% de ellos todavía viven en recursos habitacionales de su entidad de referencia. Fuera del paraguas de organizaciones sociales, el 23,59% alquila una habitación, cerca de un 10% convive con familiares o amigos y casi un 3% ocupa ilegalmente un piso o se encuentra en situación de calle.

Los datos de la encuesta FEPA 2024 también apuntan que los itinerarios formativos de estos jóvenes están especialmente dirigidos a encontrar un trabajo cuanto antes. La mayoría de los extutelados cuentan con un certificado de cualificación profesional (el 36,56%), mientras que el 16,25% solo tienen la ESO, el 15,47% apenas ha finalizado los estudios de primaria y un 6,51% (la mayoría de los extutelados de origen local) han estudiado un Grado Medio. Más lejos quedan los que tienen un título de bachillerato (el 2,52%), un Grado Superior (1,20%) o estudios universitarios (0,31%).

En Catalunya, los jóvenes extutelados reciben una ayuda habitacional hasta los 21 años y la prestación económica hasta los 23 años

Para Sàlvia, que el nivel más corriente de estudios sean los certificados de cualificación profesional responde a la temporalidad marcada que tienen las ayudas que reciben estos jóvenes. En Catalunya, los jóvenes extutelados reciben una ayuda habitacional hasta los 21 años y una prestación económica hasta los 23 años "en caso de que estén cumpliendo un plan de trabajo", aclara Sàlvia. "Esta muy bien que dispongan de estas ayudas, pero el hecho de tener esta limitación temporal hace que se prioricen itinerarios de inserción laboral más rápidos", explica Sàlvia. "No significa que todos deban acabar con un grado universitario, ni mucho menos, pero de alguna manera sí que estás" limitando las opciones de estudio de los jóvenes, aclara.

El fenómeno de los 'sisi'

El estudio también pone de relieve que cada vez más jóvenes extutelados estudian y trabajan simultáneamente. Así, mientras que solo un 10% combinaba ambas actividades en 2014, el 23,1% lo hace en 2024. La cifra aumentó exponencialmente del 2022 al 2023 (de un 8,7% a un 22,1%) gracias a la reforma de la ley de extranjería aprobada el 2021, la cual permitió conceder permisos de trabajo a migrantes que hubieran pasado por el sistema de protección de menores.

Hay que recordar que las personas extranjeras representan la inmensa mayoría (un 84,96%) de los tutelados y extutelados de Catalunya. Casi el 90% de ellos proviene del continente africano –uno de cada dos jóvenes extutelados viene de Marruecos y dos de cada diez de Gambia–, un 3,75% procede de Asia y otro 5,42% de Latinoamérica. Muchos de ellos hacen solos el viaje hasta Catalunya: 1.938 de las personas atendidas por entidades de la FEPA no tenían ningún acompañante cuando llegaron.

Uno de cada dos jóvenes extutelados procede de Marruecos y dos de cada diez de Gambia

Todas estas casuísticas se traducen en un impacto negativo en la salud de los jóvenes: un 30,63% asegura tener problemas de malestar emocional, un 6,98% tienen diagnosticados problemas de salud mental y otro 6% tienen afecciones físicas. Además, el 6,38% de los jóvenes extutelados presentan problemas de drogodependencia y un 12,21% tiene alguna adicción.

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