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Nuevas declaraciones

Los testigos del caso Helena Jubany ratifican que Santi Laiglesia también vivía en el edificio del crimen

La jueza de Sabadell pisa el acelerador para finalizar la instrucción dada la prisión preventiva del principal sospechoso del caso

Prisión preventiva para Santi Laiglesia por el asesinato de Helena Jubany

Santi Laiglesia, principal sospechoso del asesinato de Helena Jubany, a su llegada a los juzgados de Sabadell

Santi Laiglesia, principal sospechoso del asesinato de Helena Jubany, a su llegada a los juzgados de Sabadell / JORDI COTRINA / VÍDEO: GUILLEM SÁNCHEZ

Guillem Sánchez

Guillem Sánchez

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La jueza que instruye el crimen de Helena Jubany, la bibliotecaria de 27 años que fue asesinada en Sabadell el 2 de diciembre de 2001, ha tomado declaración a cuatro testigos que ha propuesto la fiscalía. Todos ellos declararon ya en 2020 pero el ministerio público había aconsejado citarlos de nuevo porque, meses después de su participación, la Audiencia de Barcelona archivó la causa y así se mantuvo para Laiglesia hasta que las últimas pruebas de ADN han permitido reabrirla contra él e incluso encarcelarlo preventivamente. La circunstancia de que las cuatro declaraciones se hubieran producido en una fase posteriormente sobreseída había hecho temer a la fiscalía que la defensa de Santiago Laiglesia pudiera invalidar el testimonio de los cuatro testigos.

Para evitarlo, la jueza los ha escuchado de nuevo. Este miércoles, sin embargo, no han podido declarar otra vez los cuatro porque uno ya se encuentra fallecido.

Tanto la fiscalía como la acusación particular, que ejerce el abogado Benet Salellas en representación de la familia Jubany, consideran que los testigos son de gran interés para desmontar la declaración que Laiglesia prestó ante la Policía Nacional poco después del crimen, hace 24 años. Después de aquella declaración inicial ante los investigadores del cuerpo estatal, Laiglesia no ha vuelto a hablar, ni siquiera cuando en 2020 fue señalado por un agente de la Policía Nacional en el programa 'Crims' como el sospechoso principal.

Acorralado por el ADN

En su declaración en sede policial, a principios de 2001, Laiglesia aseguró que no residía de forma habitual en el piso de su novia, Montse Careta, y que no estuvo en contacto con Helena Jubany en los días y semanas previos al crimen.

Que mintió en esto último ha quedado demostrado con las pruebas de ADN más recientes, que han hallado sus restos orgánicos en el jersey que Helena Jubany vestía cuando fue asesinada. Los testigos llamados a declarar este miércoles son importantes para otro objetivo: rebatir la afirmación de Laiglesia de que no vivía en el piso de su pareja Careta.

En su declaración policial, Laiglesia había dejado claro que entre el viernes 30 de noviembre de 2001 –cuando se pierde el rastro de Jubany– y el domingo 2 de diciembre –cuando se localiza el cadáver de Helena Jubany– no entró en ningún momento en el piso de Montse Careta. La investigación apunta que la víctima fue sedada ese viernes en el piso de Careta, retenida inconsciente en ese domicilio hasta la madrugada del domingo y, finalmente, arrojada al vacío desde la azotea. La acusación sospecha que por ese motivo Laiglesia remarcó que no pisó la casa de su novia durante ese tiempo. Los testigos que han declarado en Sabadell este miércoles han ratificado que eso carece de sentido.

Nombre en el buzón

Dos de los testigos citados son el propietario del piso que alquilaba Careta, para apuntalar que el sospechoso vivía de forma regular en la residencia de su novia, y otro vecino –ya fallecido pero igualmente citado, ya que ahora se deberá estudiar si su declaración puede seguir vigente–, que había afirmado en 2020 que el nombre de Laiglesia constaba en el buzón postal de la entrada.

El tercer testigo es una familiar de Careta. La hermana pequeña de esta mujer que se quitó la vida tras ser encarcelada por estos hechos en 2002 ha asegurado que la dinámica de la pareja que formaban Careta y Laiglesia, que tenían entonces más de 30 años, era la de una unión estable que compartía el domicilio de la calle de Calvet Estrella, donde se cometió el asesinato.

El último testigo es un activista de Sabadell que asistió a una manifestación que se celebró contra la creación del campo de golf el domingo en que fue hallado el cuerpo de la víctima. Este vecino de Sabadell recuerda que Laiglesia no estaba entre los manifestantes, que eran apenas un puñado porque ni hubo tiempo de hacer un llamamiento a gran escala.

Aceleración del proceso

La jueza que instruye esta causa, que ha hibernado durante 15 años, parece haber puesto la quinta marcha en la instrucción para hacer posible que se celebre un juicio contra Laiglesia y contra el otro acusado, Xavier Jiménez. Las declaraciones de este miércoles pueden ser uno de los últimos trámites que se practiquen antes de dar por cerrada la fase de investigación.

Solo queda pendiente practicar una pericial grafológica, una prueba de escritura, que consistirá en comparar la forma de redactar de Laiglesia con la del autor de dos anónimos que la víctima recibió antes de morir. La Policía Nacional, sin embargo, ya ha concluido que quien los escribió fue Xavier Jiménez, el otro acusado.

La acusación particular está también a la espera de que la jueza estime o descarte la propuesta de tomar declaración a dos farmacéuticas que pudieron vender Noctamid a la madre de Laiglesia en los días anteriores al crimen. Helena Jubany presumiblemente fue sedada por una sobredosis de este medicamento que sus asesinos le provocaron al disolver varios comprimidos triturados en una bebida.

Suficientes indicios y riesgo de fuga

La jueza, además, tiene en cuenta que ahora instruye una causa con preso: Laiglesia se encuentra encerrado preventivamente por estos hechos desde hace una semana y media. Esta circunstancia –mantener a una persona que aún no ha sido condenada privada de su libertad– acostumbra a acelerar la celebración de un juicio. La familia de Helena Jubany, que lleva más de 24 años esperando, es la primera interesada en que eso suceda cuanto antes.

La jueza de Sabadell tomó la decisión de encarcelar a Laiglesia recientemente después de que este se negara a aclarar por qué hay restos de su ADN en el jersey que vestía Jubany.

En su escrito, la responsable del juzgado de Sabadell argumentó que procedía a encerrarlo preventivamente porque contra Laiglesia existen “indicios racionales y bastantes” para considerarlo autor del homicidio de Helena Jubany. Estos indicios “cuya naturaleza científica los dota de una objetividad y una contundencia incontestables” sitúan a Laiglesia en “un nuevo contexto” en el que resulta “razonable” temer por “su fuga”. La jueza también pretende evitar con su decisión que Laiglesia pueda tratar de “influir” en personas que podrían declarar en su contra.

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