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Japón en España

El curioso pueblo de Sevilla en el que 700 personas se apellidan Japón: el samurái que cruzó medio mundo y dejó huella en España

La Fiesta del cerezo, la Semana de la cultura japonesa y las bodas tradicionales son algunas de las formas en que los vecinos mantienen vivo su pasado

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Avenida de Andalucía, en Coria del Río.

Avenida de Andalucía, en Coria del Río. / Carlos V de Habsburgo (Wikimedia Commons)

Zoe Campos Corral

Barcelona
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En España, como en todas partes, ha habido acontecimientos en la historia que han dejado huellas imborrables. Algunas de ellas permanecen en nuestro territorio en forma de castillo medieval, otras en estructuras eclesiásticas y también huellas (literalmente) de dinosaurios.

Sin embargo, hay huellas que trascienden el aspecto más físico y material de la palabra, como ocurre en un pueblo sevillano en el que persiste un legado histórico muy curioso.

Por muy increíble que suene, a 25 minutos de la capital sevillana hay un municipio estrechamente conectado con Japón, que celebra y alaba su cultura como si fuese suya

La localidad se llama Coria del Río, una localidad por la que los narcotraficantes surcan el Guadalquivir hacia Sevilla, y tiene un total de 31.095 habitantes, según datos del INE del año 2024. Lo más sorprendente es que más de 700 corianos se apellidan Japón.

Históricamente visitantes

El porqué de la cuestión se remonta a 1614, cuando el samurái Hasekura Tsunenaga y el franciscano español fray Luis Sotelo llegaron a Coria del Río, procedentes de la localidad japonesa de Sendai, junto a 21 hombres más.

El objetivo del grupo era establecer una ruta comercial entre España y México, que por aquel entonces se conocía como Nueva España. Pero, para ello, tenían que ser recibidos por el rey Felipe III y el papa Paulo V en Roma.

Establecer una nueva ruta comercial les serviría para fortalecer su dominio, pero también para recomponerse de las consecuencias de un terremoto que había afectado no hacía mucho a Japón.

Monumento al samurái Hasekura Tsunenaga en Coria del Río.

Monumento al samurái Hasekura Tsunenaga en Coria del Río. / Carlos V de Habsburgo (Wikimedia Commons)

La evangelización frustrada

El segundo objetivo de los nipones, impulsados por el fraile Sotelo, era que el Papa bendijera y promocionase la evangelización de Japón. Pero el plan se vio truncado, ya que mientras realizaban el viaje, se inició una persecución contra los cristianos en Japón que se convirtió en un episodio de gran brutalidad en el país.

Según explican varias fuentes, el destino inicial de la expedición era Madrid, pero su paso por el Guadalquivir hacia Sevilla les hizo quedarse en el lugar. Y tanto les gustó que algunos samuráis estuvieron en el pueblo durante 30 años

Bautizados de Japón

Evidentemente, después de tantos años los samuráis echaron raíces y tuvieron hijos con las mujeres del pueblo. Pero la pregunta inicial sigue siendo un misterio: ¿por qué se apellidan Japón, si cada uno tenía sus apellidos?

Según cuentan, el párroco que bautizaba a los recién nacidos de la época no sabía cómo escribir los nombres completos de los progenitores, por lo que les empezó a apellidar Japón a todos.

De hecho, el primer registro que se conserva de un pequeño con la procedencia de su progenitor en su nombre es el de Catalina Japón, en 1667.

¿Hay ADN japonés en los Japón?

Toda la historia se fue perdiendo entre las distintas generaciones y aquellos que se apellidaban Japón no entendían de dónde procedía su curioso apodo.

Para su fortuna, en 1980, un escritor japonés llamado Shūsaku Endō publicó la novela ‘El samurái’, en la que, gracias a unos documentos oficiales, explicaba la relación de Coria del Río con Japón. A partir de ahí, alguien hizo llegar una copia del libro al pueblo de Coria.

Tras varias investigaciones y análisis genéticos se concluyó que el apellido tenía tan solo un significado toponímico, porque los resultados evidenciaron que, genéticamente, no había coincidencia entre los Japón y los japoneses de la localidad de Sendai.

Arroz con leche japonés

A pesar de los resultados, los Japón mantienen la convicción de que ellos son los descendientes de los samuráis del siglo XVII. Por eso, se han encargado de mantener vivo el legado de los nipones en Coria del Río: hay un monumento al samurái Tsunenaga y otro llamado Yoshira en Orilla.

Además, celebran la Fiesta del cerezo, la semana de la cultura japonesa, e incluso, algunos se han casado mediante ceremonias típicas del país oriental. 

Por si fuera poco, tienen una sala temática japonesa y producen el Sake de Coria (una bebida alcohólica hecha a partir de la fermentación del arroz -típico de Japón- y el postre español por excelencia, como es el arroz con leche), en representación de la fusión de dos culturas muy importantes para ellos.