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De internet a los hogares

La nueva (y más frenética) Navidad desembarca con un mes de elfos, calendarios, listas de deseos y vídeos de cuenta atrás: "No puedo más"

Las nuevas tradiciones, exportadas de Instagram y TikTok, están aterrizando con nervio en los hogares

El algoritmo de las redes premia contenidos seriales y emocionales que en tiempo récord se convierten en ritual

Madres que viven la Navidad entre elfos y calendarios de Adviento: "Es un esfuerzo, pero merece la pena por la cara de emoción de mi hija"

Kim Kardashian con el modelo y estrella de 'realities' británico Nicolas Van Steenberghe, vestido con el pijama de rigor,en un evento comercial titulado "Kimsmas"

Kim Kardashian con el modelo y estrella de 'realities' británico Nicolas Van Steenberghe, vestido con el pijama de rigor,en un evento comercial titulado "Kimsmas"

Núria Marrón

Núria Marrón

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"¿Esta Navidad podemos hacer el elfo travieso? En clase dicen que es muy divertido", pidió días atrás Abril, de 11 años, a su madre. Marina no tenía ni remota idea de qué le estaba hablando: primera noticia de ese duende que, recién salido de Instagram y TikTok, llega cada noche a las casas con el Adviento (periodo que arranca cuatro domingos antes de Nochebuena) para hacer una pequeña travesura y, como dicen sus embajadores, "mantener la magia navideña". "¿Quieres cambiarlo por el Tió?", le preguntó, temiendo estar a punto de cometer "una herejía". "No hace falta, ¡podemos hacerlo todo!". Con la moción denegada –cosa que llevó unas cuantas conversaciones–, la segunda emboscada llegó días después de paseo en un centro comercial: "¿Compramos un calendario de Adviento de los que cada día tienes que preparar una actividad, un regalo o una sorpresa?".

"¿No es suficiente con el de chocolatinas del súper?", contestó la madre. Está claro que para Abril, fan fatal de todo cuanto huela y brille a Navidad, no lo era. Pero a Marina le resultó "insoportable" imaginar que los preparativos de la Noche de Reyes se iban a alargar "'¡nada menos que cuatro semanas!". Así que segunda moción denegada.

La fiebre del Adviento

El tango entre madre e hija a cuenta de calendarios cada vez más espectaculares y elfos traviesos, que señorean estos días desde internet hasta el bazar de la esquina, no es más que un esqueje de esa nueva Navidad fraguada en las redes y que va permeando, a toda pastilla, en la vida cotidiana. Hay infinidad de 'e-liturgias'. La primera es que la celebración ya no da el chupinazo oficial con el Gordo, sino con el Adviento, tradicionalmente periodo espiritual preparatorio y hoy coartada para subir, cada día y durante cuatro semanas, vídeos e imágenes viralizables con 'engagement' navideño.

Así que junto a duendes y calendarios, han entrado también en tromba los 'vlogmas', los vídeos que toman prestado el sufijo 'mas' de Christmas y en los que se da cuenta diaria del avance de compras, decorados y preparativos. Luego están las fotos de la familia millennial: unas con pijamas navideños a juego y otras con jerséis con árboles, pavos o renos. Y las cajas de Nochebuena, con su 'unboxing' de pijamas, chocolatinas, libros o tazas. Y los sorteos digitales. Y los carruseles con lo mejor de tu año. Y las guías de regalos de tu 'influencer' de cabecera. Y los memes. Y por supuesto las "listas de deseos", esa versión adulta de la carta a los Reyes que están anegando las redes (y los chats familiares) de vídeos, carruseles y 'collages' con los "objetos pedidos" y en las que incluso hay quienes tienen el tiempo y el humor para convertirlas en bingos o 'powerpoints' de estética corporativa.

Junto a los elfos y los calendarios cada vez más sofisticados, también han llegado los 'vlogmas', vídeos que dan cuanta a diario del avance de compras y preparativos, las fotos familiares con jerséis o pijama a juego, los carruseles con lo mejor de tu año, las guías de regalos y las listas de deseos

¿Que son demasiadas cosas? No se preocupen, que aquí llegan los 'chatbots' de tiendas y asistentes de IA, capaces de prescribir regalos según gustos, edad y presupuesto, y que, si le duele la mano de tanto comprar, incluso pueden escribir la dedicatoria o, ya puestos, la carta a los Reyes.

'Crush' entre el algoritmo y la Navidad

A la vista está que existe un 'crush' evidente entre el algoritmo y la Navidad. Desde el grupo de trabajo de Antropología Digital del Institut Català d’Antropologia, apuntan a que "las redes actúan como fábricas de tradición del sigloXXI: lo doméstico se vuelve espectáculo, y la intimidad, contenido". Así, estos nuevos rituales no solo permeabilizan el espacio 'offline', llegando a los hogares y familias de todo el planeta, sino que lo reconfiguran en tiempo real, acortando radicalmente los procesos tradicionales de transmisión cultural. "La lógica algorítmica", con vídeos, imágenes, tendencias y sonidos, "acelera la creación de costumbres, impone ciclos de consumo constantes y transforma la experiencia emocional de la Navidad en un producto performativo y compartible, en un ritual de conexión social y digital, más que en una celebración religiosa, como era en origen".

"Las redes actúan como fábricas de tradición del siglo XXI: lo doméstico se vuelve espectáculo, y la intimidad, contenido", apuntan desde el grupo de trabajo de Antropología Digital del Institut Català d’Antropologia

En este sentido, Janira Planas, consultora con un radar especial para cuanto bulle en internet, coincide en que justamente "estas nuevas tradiciones" han tomado velocidad por el factor viralidad. Mostrar a diario la travesura del elfo en un rincón de tu casa o abrir un regalo "da la oportunidad de poder ir publicando fotos o 'stories' o 'tiktoks' con esa narrativa continuada que sigue la misma dinámica que las series de contenido tipo 'día 1 entrenando', 'día 2 bajando de peso', como los vídeos de Ibai Llanos, que mantienen a la gente expectante".

"Mostrar a diario la travesura del elfo o abrir un regalo permite ir publicando fotos o vídeos con esa narrativa continuada que sigue la misma dinámica que las series de contenido tipo 'día 1 entrenando', 'día 2 bajando de peso', que mantienen a la gente expectante"

— Janira Planes. Consultora y experta en cultura digital

Más allá del formato, para Silvia Martínez, profesora especializada en periodismo y comunicación digital de la UOC, uno de los grandes motores de tracción de las plataformas sociales es precisamente "la emoción". De entrada, apunta, cuando llega este momento del año se promocionan este tipo de contenidos que tan bien juegan a la ilusión, la sorpresa y la curiosidad de asomarse a vidas ajenas. "La gente observa lo que hacen los 'influencers' y también genera contenidos similares para participar del rito y porque proporciona satisfacción sentir que se avanza hacia el modelo aspiracional que representan estas figuras –apunta Martínez–. Además, también se pueden comentar las fotos familiares y la decoración de unos y otros", lo que genera una fabulosa actividad y conversación que es pura gasolina para el algoritmo, cuya objetivo es que estemos conectados cuanto más tiempo posible.

Mujer con el calendario de Adviento de Navidad en la pared verde en casa, vista trasera

Los calendarios de Adviento son cada vez más espectaculares. / LEONID IASTREMSKYI / 123

'Adventistas arrepentidas'

Lo que en unas casas se vive con aparente alegría (ahí están, si no, todos los post que lo atestiguan) en otras se esquiva como felino al agua. "Es bonito crear esa magia, sobre todo cuando tienes niños, pero si no llegas tampoco pasa nada", afirma Olga, que el año pasado se apuntó a la fiebre del elfo y el calendario y este año se ha dado de baja: "Acabé que ya no podía más". De hecho, este frenesí ya ha creado una especie de subcultura digital con dos flancos: las familias –madres, básicamente– que, por un lado, comparten listas de ideas y consejos, y las "adventistas arrepentidas" que se bajan del carro por pura extenuación.

"En estas fechas se da una especie de suspensión de la racionalidad que cabría ir desacelerando, sobre todo cuando hay niños pequeños a los que urge poner límites"

— Manuel Armayones. Catedrático de Estudios de Psicologia y Ciencias de la Educación de la UOC

Ante esta subida de escala de la gincana navideña, Manuel Armayones, catedrático de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, llama a la calma: "En Navidad se da una tormenta perfecta de estímulos, emociones, a menudo hipertrofiadas, y también de presión social porque te puedes sentir culpable si eres el que levanta el pie del acelerador y haces menos que el vecino: y ahora, con las redes, tu vecino es el mundo entero".

Según el especialista, en este periodo, y cada vez desde fechas más tempranas –ya sea el Adviento o el Black Friday–, se da una especie de "suspensión de la racionalidad" y una "competición de felicidad demostrable en imágenes en las que se intenta dar la mejor versión de uno mismo" y que cabría ir desacelerando. Sobre todo cuando hay niños pequeños a los que urge "poner límites". "Es muy educativo, incluso en Navidad, mantener conversaciones con los hijos, llegar a pactos en los que ellos toman decisiones e incluso entender que igual hay cosas que ellos no van a entender".

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