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Crisis de la peste porcina

Radiografía de la caza en Catalunya: 60.000 licencias, 80.000 jabalís abatidos y un sector "poco comprendido"

Las sociedades de cazadores, que se sienten "injustamente estigmatizados", reivindican ser "parte de la solución" en el control de la crisis porcina

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Germán González

Germán González

Barcelona
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La crisis de la peste porcina en Catalunya ha dejado en evidencia la proliferación de jabalís y ha hecho volver las miradas, en busca de ayuda, hacia los cazadores, un sector que no siempre ha tenido buena prensa. Da fe de ello el presidente de la Federación Catalana de Caza, Joaquín Zarzoso, que denuncia que son un colectivo "injustamente estigmatizado, poco comprendido y escasamente valorado". Zarzoso defiende que los cazadores "cuidan el territorio, velan por el equilibro de los ecosistemas y apoyan a los que más sufren las consecuencias de los desequilibrios poblacionales", como los agricultores. "No somos un problema; somos parte de la solución", reinvidica.

Estos días esa faceta de 'parte de la solución' es más real que nunca. El president, Salvador Illa, admitía que hay "exceso de jabalís" y planteaba la necesidad de eliminarlos de forma controlada. En declaraciones a EL PERIÓDICO, Enric Vélez, presidente de la Agrupación de Sociedades de Cazadores y Pescadores de Catalunya (AGRUPCAT), ha asegurado que hay un centenar de cazadores formados que podrían activarse para hacer batidas si la administración lo requiere.

La Agrupación de Sociedades de Cazadores y Pescadores de Catalunya ha mostrado "predisposición absoluta" a realizar "operaciones quirúrgicas": han presentado una lista con más de 100 cazadores cualificados para actuar en operaciones específicas

También insta a que los permisos extraordinarios para cazar jabalís por los daños que generan en cultivos sean únicamente "comunicaciones", ya que de esta forma se agiliza poder actuar ante esta problemática que crece por el incremento de esta fauna salvaje.

Actualmente hay en Catalunya unas 60.000 licencias de caza. Cada cazador dispone de una media de dos armas y hay que diferenciar entre escopetas (usadas para caza menor ) y los rifles (empleados para la caza mayor). Según Joaquín Zarzoso, hay "como mínimo" una agrupación o 'colla' de cazadores en cada municipio, aunque en algunos casos puede haber más.

Collserola y Garraf, zonas de caza controlada

Estas sociedades de cazadores son titulares de las áreas privadas de caza y el responsable de la 'colla' es quien se encarga de organizar las batidas. Así, se ocupa de señalizar correctamente la zona de caza, que suele cubrir una superficie de entre 200 y 500 hectáreas, y de ubicar a los cazadores. También se puede cazar en terrenos privados cedidos por el propietario. Y hay reservas nacionales de caza, gestionadas por la Administración o zonas de caza controlada, como por ejemplo en Collserola y Garraf.

Cazadores señalizando zona batida

Cazadores señalizando zona batida / federació catalana caça

La temporada de caza en Catalunya comenzó el pasado 7 de septiembre para algunas especies, como el jabalí, el muflón y el gamo, y el 12 de octubre para el resto de fauna. Acabará entre febrero y marzo. Sin embargo, el jabalí se puede cazar todo el año, ya que fuera del periodo oficial la Administración autoriza las batidas si existe riesgo sanitario o si la presencia de estos animales genera daños en la agricultura o provoca accidentes de tráfico.

"Los cazadores cuidan el territorio, velan por el equilibro de los ecosistemas y apoyan a los que más sufren las consecuencias de los desequilibrios poblacionales: los agricultores"

— Joaquín Zarzoso, presidente de la Federación Catalana de Caza

En la temporada de caza mayor del año pasado, de los 89.835 animales capturados, 66.444 fueron jabalís. Sin embargo, con permisos excepcionales fuera de temporada se pudieron capturar "cerca de 80.000 jabalís", según detalla Zarzoso a EL PERIÓDICO. El resto de animales cazados fueron corzos (17.632), ciervos (3.368), gamos (1.457), muflones (613) y rebecos (280). En caza menor, se atraparon tordos (622.457), conejos (424.569), torcaces (190.680), urracas (88.787) y perdices rojas (77.415), entre otras especies.

Programa de seguimiento del jabalí

Desde 1998, la Generalitat y la Diputación de Barcelona tienen un programa de seguimiento de las poblaciones de jabalís que hay en Catalunya y de las actuaciones de cazadores. Hasta la temporada de caza 2023/24 se han registrado 102.163 batidas con 241.652 jabalís cazados.

Perros en una batida de cazadores

Perros en una batida de cazadores / federació catalana caça

Estos últimos años los cazadores ya han ido advirtiendo del "descontrol" de ciertas especies de fauna salvaje, principalmente jabalís y conejos. "Sus poblaciones han aumentado más de lo que el entorno puede asumir y esto ha generado problemas en zonas rurales y urbanas", recuerda Zarzoso. Pese a ello, los cazadores, que se reivindican como pieza clave para solucionar el problema, no se sienten apoyados.

Dani Pagerols, presidente de la Sociedad de Cazadores Navàs-Gaià, advierte de que el sector está en una situación "crítica": "Cada vez hay menos cazadores y la gente joven no se implica. Tenemos muchas trabas burocráticas y presiones de animalistas". Aun así, asegura que el colectivo está "dispuesto a hacer lo que haga falta", pero reclama más entendimiento entre la Administración, el sector y el mundo rural. "Somos los únicos que podemos gestionar la problemática de la fauna cinegética. Hacemos un bien a agricultores y propietarios, pero necesitamos que nos lo pongan más fácil", argumenta.

Cazadores con presas conseguidas

Cazadores con presas conseguidas / federació catalana caça

Entre las reivindicaciones del sector, figura apoyo de la Administración para que se respete la señalización de las batidas y que se establezcan sanciones para quienes interfieran en ellas, al tiempo que reclaman mayor flexibilidad en la obligación de comunicar con antelación las ubicaciones de estas acciones, ya que una previsión excesiva reduce su eficacia, argumentan.

También exigen una normativa propia para los perros de caza, diferente de la de los animales de compañía, para evitar la criminalización del colectivo y frenar los robos de canes y acusaciones infundadas que dice el colectivo que sufre.

El colectivo recuerda que la caza es una actividad altamente regulada y que los cazadores cumplen rigurosamente la normativa. Todo ello, además, sin que su actividad suponga coste para la Administración, dado que son los propios cazadores quienes asumen la mayor parte del gasto.

Recogida de las piezas

Una de las quejas del sector en esta crisis es la recogida de las piezas abatidas. Desde la asociación AGRUPCAT alertan de que algunas empresas cárnicas no están recogiendo los jabalís en las batidas porque "no les compensa". Además, Vélez añade que es complicado que se pueda vender en industrias cárnicas especializadas en venta de caza ante las dudas generadas en otros países ante esta crisis.

La salida de la carne de caza es complicada. "Es imposible que el colectivo de cazadores puede consumir la carne que caza", explica Zarzoso que subraya que "por desgracia en Catalunya no se tiene tradición en comer carne de caza, al contrario de lo que sucede en países del norte de Europa". De hecho, Catalunya solo comercializa el 50% de los jabalís que caza y el 90% se vende en el extranjero.

Ahora, con la crisis de la peste porcina de plena actualidad, los cazadores aprovechan para reivindicar que su actividad "contribuye a la conservación, al equilibrio del territorio y a la seguridad de todos". "Solo pedimos que se reconozca nuestra función social y que se nos respete", remacha Zarzoso.

¿Cómo funciona una batida?

Una batida está formada por una media de entre 20 y 30 cazadores. En caza mayor, hay dos figuras: por un lado están los 'puestos', cazadores que esperan a las presas en sus zonas de paso para disparar, y por el otro están los 'perreros', que son los que llevan a los perros para hacer salir a las presas hacia los tiradores. Son perros de rastro que suelen seguir a la presa desde sus encames y llevan GPS para que el 'perrero', a kilómetros del can, sepa en todo momento dónde están y así poderlos recuperar al final de la cacería. Las telecomunicaciones son claves en las cacerías. La Federación Catalana de Caza dispone de unas frecuencias y canales adquiridas para uso de los cazadores de forma que se puedan comunicar en caso de necesidad.

En cada jornada se puede capturar una media de entre 4 y 10 jabalís, aunque todo depende de la zona de caza, si hay cultivos o agua cerca que condicionen la presencia de ejemplares. A todos los jabalís atrapados se les hace "obligatoriamente la prueba de triquina para el autoconsumo". Los descartados son trasladados a mataderos con todas las garantías sanitarias.

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