Hipótesis de la fuga
Catalunya solo dispone de un gran laboratorio donde se trabaja con virus peste porcina y está situado al lado de Collserola
Después de que el Ministerio de Agricultura afirmara que se trabaja con la hipótesis de una posible fuga del virus, todos los ojos miran hacia las instalaciones del Centre de Recerca en Sanitat Animal (IRTA-CReSA)
El Gobierno sospecha que el brote de peste porcina pudo salir de un laboratorio

Desinfección de un vehículo a la salida del Centro de Investigación en Sanidad Animal donde se llevan las muestras de jabalís encontrados cartel para certificar la presencia de la peste porcina. / Enric Fontcuberta / EFE

El Ministerio de Agricultura afirma que se está estudiando si el brote de peste porcina africana que ha contagiado a varios jabalíes en Collserola ha podido originarse tras la fuga de material biológico de un laboratorio. Todos los ojos apuntan ahora a las instalaciones del Centre de Recerca en Sanitat Animal (IRTA-CReSA), un laboratorio de referencia en salud animal ubicado en el Campus de la Universidad Autónoma de Barcelona, muy cerca de la zona cero de las infecciones. Se trata del único centro de investigación en Catalunya con laboratorios de nivel de bioseguridad 3, uno de los más altos que existen, donde se trabaja con varias "muestras vivas" de virus y hasta con distintas mutaciones del patógeno.
Los análisis realizados por el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA) de Valdeolmos (Madrid), laboratorio de referencia a nivel europeo para estos casos, sugieren que el virus que se está extendiendo entre los jabalíes de Collserola tiene una genética distinta al de los otros casos de peste porcina que se han detectado en Europa. En el resto de animales infectados hasta ahora en la Unión Europea, los virus detectados pertenecen a los grupos genéticos 2 al 28. Pero el virus encontrado en Barcelona pertenece al grupo genético 29, que se trata de una variante nueva y que, según afirman los especialistas, se parece mucho a un virus más antiguo, del grupo 1, que apareció en Georgia en el año 2007 y que actualmente se usa como "virus de referencia" para realizar estudios de laboratorio. Y es por eso que, tal y como argumenta el Ministerio, se está estudiando si el brote de peste porcina de Barcelona ha podido ser fruto de una fuga de un laboratorio.

Entrada del Centre de Recerca en Sanitat Animal (IRTA-CReSA). / Enric Fontcuberta / EFE
En Catalunya, son muy pocos los laboratorios que están autorizados a trabajar con virus activos. Sobre todo porque, según reza la normativa internacional, para manipular patógenos reales y agentes biológicos potencialmente infecciosos se necesitan unas instalaciones de bioseguridad muy elevadas con equipamientos de seguridad avanzadas, instalaciones aisladas y prácticas de seguridad muy estrictas. El Centre de Recerca en Sanitat Animal (IRTA-CReSA) es el único centro catalán que dispone de laboratorios homologados con unidades de bioseguridad de nivel 3 (BSL-3)y que, además, tiene líneas de trabajo activas con virus de la peste porcina. Según informa la misma entidad en su página web, el centro dispone de una unidad de biocontención de 4.500 m2, seis laboratorios de nivel de bioseguridad 3 y hasta 12 boxes experimentales independientes aptos para alojar animales.
Muestras de virus y de animales infectados
El centro, situado en el extremo norte del Campus de Bellaterra de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), es uno de los centros europeos con mayor trayectoria científica en el estudio de la peste porcina africana y uno de los referentes mundiales en la investigación de este patógeno. Hace ya más de veinte años que en sus instalaciones se trabaja para entender desde la estructura del virus hasta sus efectos en animales, por lo que sus científicos trabajan tanto con muestras virales activas como con ejemplares de cerdos infectados. También hay líneas de estudio específicas sobre vacunas experimentales y otras estrategias de profilaxis para frenar la transmisión de este virus en los animales. Durante la pandemia, estas instalaciones acogieron los primeros estudios con muestras del coronavirus responsable del covid-19 y fueron clave para el desarrollo de varias investigaciones relacionadas con este virus.

Entrada del Centre de Recerca en Sanitat Animal (IRTA-CReSA). / Enric Fontcuberta / EFE
Hace ya días que ha empezado a correr el rumor sobre la posible fuga de un virus de los laboratorios del IRTA-CReSA. Sobre esta cuestión se pronunció el miércoles el investigador Joaquim Segalés, uno de los principales especialistas de este centro, quien afirmó que "no hay ninguna evidencia de que un fallo en los protocolos de seguridad explique el escape del virus de la peste porcina del centro". En declaraciones a RAC1, el científico afirmó que en los laboratorios del centro barcelonés se siguen "protocolos de seguridad muy estrictos", incluso más de lo que dicta la normativa, para evitar eventuales fugas de patógenos y que, al menos por el momento, no disponen de ningún indicio de que se hayan podido producir brechas en sus medidas de seguridad. Desde el centro aseguran además que todas las muestras que se utilizan en el laboratorio se destruyen para garantizar que no quede ningún rastro y evitar incidentes.
Las medidas de seguridad aplicadas en los laboratorios del IRTA-CReSa destacan entre las más altas desplegadas en los laboratorios españoles ya que corresponden a un nivel de biocontención de 3 sobre 4. En Catalunya se trata del nivel más alto disponible en una instalación científica pública. Los protocolos incluyen acciones como, por ejemplo, el uso de varios equipamientos avanzados de protección así como el uso de sistemas de presiones negativas para evitar que los patógenos se extiendan por el aire. Solo pueden entrar al recinto las personas y el material imprescindible para las investigaciones previo a un meticuloso proceso de desinfección. No se permite que nada salga de la unidad, tampoco los animales, que son sacrificados y, posteriormente, sus restos son tratados para asegurar su descomposición y descontaminación.
La hipótesis de la fuga del virus solo es una de las teorías que se han puesto hasta ahora sobre la mesa para estudiar el origen del brote de Collserola. Hasta ahora se había hablado de que el origen podría haber sido un bocadillo relleno de embutidos cárnicos infectados por el virus que algún conductor habría comprado en otros países de la Unión Europea y que habría tirado cerca de vías transitadas como la AP-7 y el campus de Bellaterra de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación mantiene abiertas varias líneas de investigación para esclarecer el origen del brote. La Guardia Civil y los Mossos d'Esquadra también están trabajando sobre diferentes hipótesis.
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